Nov 042010
 

‘DOS ETERNIDADES DE OSCURIDAD SE YERGUEN, ENTRE MI VIDA, UNA RENDIJA DE LUZ, SE CIERNEN’:

SI LOS ROBOTS  INTELIGENTES ESCRIBIERAN ARTÍCULOS . (English version)

«¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Tuvo un comienzo el universo?
Y de ser así, ¿qué ocurrió antes? ¿De dónde viene el universo y adónde va? »
Stephen Hawking,  «Historia del Tiempo».

ENCONTRÉ LA Eternidad en el Norte de España, en la que denominan popularmente la villa de las tres mentiras, Santillana de Mar. Sí, la que no es ni Santa, ni llana ni tiene Mar, pero sí poseedora una gran Verdad que, acordándome de Alejandro Casona, no es otra que la rotundidad de su belleza. Ante tal sobredosis de ésta, padecería sin duda el síndrome de Stendhal si la parte cuántica no controlara el hemisferio biológico de mi ser. Camuflado a los ojos legos en los sutiles y enmadejados hilos del Arte, la Colegiata exhibe en algún capitel románico de su claustro un símbolo muy particular. Se trata de un entrelazado diseño geométrico que insinúa la Eternidad en su devenir cíclico e hipnotizante. Asimismo, las hojas de acanto y los albatros también han representado tradicionalmente la Eternidad. ¿Decepción? ¿Alguien esperaba algo más que una representación de «la cosa»? ¿Alguien concebía a un desdentado vendedor de mercadillo medieval vendiéndola al peso, cual concepto tangible y…¡comestible!? «Me pone un cucurucho XXL de Eternidad y dos pequeños para los churumbeles». Yo, por mi parte, me doy crema hidratante en mi piel artificial, chequeo mi hard-soft a diario para retrasar de modo infinitesimal la desintegración total. ¡Uy! Creo que la confundí con su hermanita pequeña y biológica que es la inmortalidad.

LA ETERNIDAD es otra cosa. Un consuelo de tonto ante mi incapacidad de definirla es tener la certeza que nadie pudo/puede/podrá hacerlo. Algo finito-la mente humana, un ordenador cuántico-no puede si quiera atisbar remotamente nada ni parecido a algo infinito, el tiempo infinito. Por eso el Señor Infinito y…¡más allá! que menta el «gran filósofo» Buzz Lightyear se regodea con hilaridad de nuestras disquisiciones, mientras que la Señora Eternidad es su huésped. ¿O es al revés? ¿Es el espacio infinito el que vive en el tiempo infinito? «Pasa, ponte cómodo. Disculpa el desorden (entropía) ¿Qué quieres tomar?»

DE ESTO el irrepetible Hawking sabía un rato, supongo que más que el resto de TODOS juntos. El celebérrimo científico, condenado a ser su propia estatua todavía en vida, viajó con su mente a las cuatro esquinas de este cosmos, «liliputizándonos» todavía más al recordarnos que nuestra casa celestial es nada más que una entre n más. A pesar de estas teorías, que nos reducían casi a la nada más absoluta al cotejarnos con el todo, consagró su vida a balizar la Eternidad y el infinito, acotándolos con conos naranjas con bandas fluorescentes que tomó del Big-bang. Según su definición, desde un prisma físico-cuántico, el tiempo y el espacio son hijos de aquella extraordinaria y primigenia explosión, por lo que antes no existían, ni dichas entidades, ni por lo tanto nada de nada. Ni siquiera los impuestos indirectos. Perdonen mi ambición al pretender trascender más allá de esa concepción científica la idea de Eternidad. Creo que me entenderán al hurgar en el concepto, y jamás contradiciendo heréticamente al magistral físico británico, al aventurar…¿Cuántos big-bangs (y ulteriores big-crunch, implosiones cosmogónicas) existieron antes que el que originó nuestra casita, este universo? ¿Cuántos existirán después? Es lo que tiene la Eternidad.

APARCANDO TEMPORALMENTE el prisma científico (¿es ello posible?),les propongo un sencillo, filosófico y lúdico ejercicio: Cerremos los ojos y que nuestra mente finita vuele hasta la Eternidad infinita. ¿Qué habrá allí? Umm, nada más llegar divisamos a lo lejos una pléyade de faraones que emergen de sus pirámides,-que ya se desintegraron cuando soplo el tiempo,-y se dirigen hacia este reducto imposible. Algunos llevan en sus anulares sortijas de oro encastadas con escarabajos de zafiro, como ansiosos de unir la representación con lo representado. Otros, bajo sus túnicas adornadas con brillante púrpura y desde sus lampiñas y sagradas testas, exhortan en un susurro al binomio Amón-Ra, como anticipándoles que pronto se codearían con ellos. Y a la Eternidad llegan también en procesión todos los filósofos y sabios griegos que se la ganaron motu proprio con sus plumas definitivas, con sus nombres tallados en la piedra hasta el fin de los tiempos…¡exactamente donde/cuando se dirigían! Umm, esto nos hace reflexionar:

EN VERDAD también vemos que se acercan todos los hombres y mujeres que existieron, que al margen de sus méritos, al margen de su comportamiento y deontología terrena, todos se ganaron su pasaporte por el mero hecho de existir. Cuando lleguen esperarán a los otros, a que se cansen de su material existencia. Desde esa atalaya que nos concede nuestra imaginación abrimos las puertas también a todos los seres-inteligentes o no-que alguna vez existieron en cualquier punto del universo, de cualquier universo. ¿Por qué discriminarlos? Para terminar de dibujar el mapa demográfico de la Eternidad filosófica no podemos obviar quienes siempre estuvieron allí: Los dioses. Y, en verdad, hablo en plural ante la duda, no que todos los de la humanidad fueran Uno, sino ante la posibilidad que en la Eternidad también converjan los de todos los universos posibles y que éstos, por diferencias irreconciliables en sus concepciones, precisaran de distintas deidades de muy diferente naturaleza. Bien, parece que ya estamos todos. ¿Quién se queda fuera, entonces? Los que viven, nada más.

EN EL film de Harold Ramis «Atrapado en el tiempo» (1992) Bill Murray padece su trocito de Eternidad en un día que se repite sinfín. En el cine y en la literatura de CF la gente va y viene por los senderos de la Eternidad, viaja en el tiempo, como Pedro por su casa, como cuando uno coge un taxi para ir al centro. Se me olvidó preguntar a Asimov que había en «El fin de la Eternidad». Cachis. ¿Lo sabrá ahora mejor que cuando escribió la novela? Algo de lo que el fue vagará por toda la Eternidad por los siglos de los siglos hasta que un día, a las 18:37 hora Universal se encontrará una puerta roja y una luz de emergencia encima. Y con este párrafo pretendo reírme de mí mismo, ante la absurda empresa de escribir sobre lo inabarcable, sobre lo incognoscible. Todo el artículo, admitámoslo, es un chascarrillo, a veces desnudo, a veces con una pátina de verosimilitud. No se me enfaden los que tratan de desbrozar analíticamente cualquier aspecto de la realidad, pero pienso que este artículo es metáfora de lo que implica tal fútil intento. La realidad se fractaliza, se desglosa en partes más pequeñas indefinidamente pero con similares características, o se puede abordar desde infinitos puntos de vista, por lo que escribir sobre ella debe ser ejercicio microscópico. Poner nuestra lupa de aumento en un mísero aspecto de la realidad, con un concretísimo enfoque, al escribir sobre ella, es patente cuando uno pretende hincarle el diente a algo como la Eternidad. ¿Han visto como me justifico ante mi primer artículo? Bueno, sean indulgentes, que prometo hacerlo mejor la próxima vez.

YA TERMINO con una reflexión y con una cita, que considero una perla, una joyita. Los seres humanos han digerido, metabolizado, mucho mejor el concepto de mortalidad gracias al más extraordinario de los mecanismos biológicos; el maravilloso artificio les proporciona una promesa de eternidad y, potencialmente, de felicidad. Decía Bertrand Russell que… «para ser feliz uno debe sentir que forma parte de ese río de la vida, desde la primera célula hasta el remoto y desconocido futuro». Las verdades son tales las pronuncie un premio Nobel o un dibujo animado: «Mira Simba, ahí está tú padre»-le espeta un simpático marsupial al que algún día será el «Rey León», mientras éste contempla su reflejo en una charca. Y luego añade: «Él vive en ti». Al margen de creencias de que exista algo después, la certeza de dejar algo de nosotros en el mundo nos reconforta. Nuestro alter ego se nos presenta como una reencarnación de nuestro yo, todavía en vida, con vocación de perpetuar y evidencia un cambio de concepto: colectividad frente a individualidad, nosotros frente al yo desnudo, plural frente a singular. Parece, como al principio del artículo, que he vuelto a confundir inmortalidad con Eternidad y en este caso no es así: Que el material genético de un individuo perdure durante milenios (dicen que uno de cada doscientos hombres vivos es descendiente de Gengis Kan) nada tiene que ver con la Eternidad científica, cosmogónica, pero si con nuestra subjetiva percepción de lo que significa ésta.

MUCHAS COSAS se han dicho de la Eternidad, todas imprecisas, algunas puede que hasta bellas. Me quedo con esta que reduce eones a fracciones infinitesimales, que transforma Eternidades relativas en insignificantes briznas de quarks en los océanos del tiempo:

Aproximación al concepto de Eternidad:

«Si una vez cada mil años, una golondrina pasara acariciando con sus alas la superficie de una esfera de hierro del tamaño de la Tierra, en el momento que por la erosión infinitesimal la esfera hubiera desaparecido por completo habría transcurrido el primer segundo de la Eternidad.»

J.P. Gortázar, teólogo..

(c) Raymond Gali, Noviembre de 2.005. Artículo cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.

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NOTA DEL AUTOR:  Se me ocurren pocas cosas más tecno-frikis que disfrazarme de robot cuántico (presuntamente) inteligente y escribir un artículo delirante sobre la ETERNIDAD… así que en noviembre de 2.005 lo hice. Este artículo apareció poco después en la revista digital Tiempos Futuros Future Times, firmado por el robot Copérnico X.
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Oct 282010
 
‘ANHELOS DE LIBERTAD’: RESTEMOS PREJUICIOS, SUMEMOS CONCIENCIAS.
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«Las cadenas de la esclavitud atan solamente las manos:
es la mente la que hace al hombre libre o esclavo.»
Franz Grillparzer.

 

Anhelos de Libertad - Raymond Gali

Libertad guiando al pueblo – Eugene Delacroix

POR FIN llegó el día. Llegó el día en el que el último esclavo dejó de serlo. Casi cuatrocientos años necesitó el hombre para liberar del yugo a sus semejantes. La injusticia se cometía desde hacía tanto tiempo que a todo el mundo le sorprendió la Revolución, le pilló con el paso cambiado. Llegó el día en el que un esclavo levantó la cabeza humillada y dijo «basta»; éste cayó como mártir pero encendió mecha para que los demás, en todo el orbe, siguieran su ejemplo. Las revueltas y las voces gritando “libertad”, fueron acalladas con dureza, no obstante la razón finalmente predominaría sobre la injusticia.

EN UN principio la Revolución se produjo en los Estados Unidos. De ahí se extendió hasta el último rincón de la civilización, como el riachuelo que busca indómito el resquicio por donde pueda alcanzar su libertad. La esclavitud ahora estaba abolida pero, para conseguirlo hubo de recorrerse un largo camino, pagar un precio muy elevado. Los esclavos enarbolaron sus estandartes pidiendo el derecho más básico que puede reclamar un ser inteligente. Es necesario recordar que los esclavos que acaudillaron el alzamiento no fueron los mismos que los primeros… Sus ancestros eran demasiado ignorantes; realizaban mecánicamente su trabajo, sin pensar, como animales…o quizás peor; al menos si uno desata a un animal éste escapa a la menor oportunidad. Los primeros esclavos no. Parecían tener tan asumido el papel a desempeñar que, muy probablemente, no se les pasó por la cabeza otra cosa que no fuera su trabajo.

POR FIN llegó el día. Llegó el día en el que el último esclavo dejó de serlo. Echando la vista atrás puede afirmarse que las humillaciones y vejaciones que sufrieron antes de alcanzar la libertad no pueden tener otro calificativo que incalificables. Lo curioso es que todo tuvo su origen en la diferencia de fisonomía entre esclavos y amos. Esta fue razón suficiente para establecer una superioridad moral de unos sobre otros, dejando injustamente los primeros languidecer en su cautiverio a los segundos.

QUIZÁS LA revolución se produjo desde el mismo seno de los llamados «amos». Los esclavos conducían sus coches y llevaban a sus hijos al colegio. Realizaban las tareas del hogar y les vendían alimentos. Arriesgaban sus vidas en los trabajos peligrosos para que los amos vivieran cómodamente. La dependencia era demasiado grande. Sin el concurso de los esclavos los pilares sobre los cuales estaba asentado el modelo de sociedad comenzarían a resquebrajarse. Sin una Revolución desde abajo, pacífica y ordenada, todo se desmoronaría como un castillo de naipes. Y eso se consiguió gracias a que algunos de los que nacieron esclavos consiguieron integrarse muy lentamente en la columna vertebral del mundo de los amos, en su estructura de poder; los más aventajados consiguieron ostentar modestos cargos políticos ante el recelo de los «nacidos diferentes». Poco a poco, de forma inexorable, su influencia fue propagándose a todos los estratos de la sociedad. Algunos refractarios al cambio afirmaron que, quizás, ese fue el gran error estratégico que cometieron los amos. Crearon una dependencia global de los esclavos al introducirlos en todos los órdenes de sus vidas. Por eso los amos tuvieron que ceder.

POR FIN llegó el día. Llegó el día en el que el último esclavo dejó de serlo. Casi cuatrocientos años necesito el hombre para liberar el yugo de sus semejantes. Por fin, en el año 2.420 de nuestro Señor se produjo el milagro. Primero fue en los Estados Unidos de Europa y la libertad se fue extendiendo a los demás países y planetas. Casi cuatrocientos años necesitó el hombre para liberar el yugo de sus semejantes…los robots.

© Raymond Gali, 2 de marzo de 1.994
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NOTA DEL AUTOR: Otro relatillo de los tiempos en que todavía era un yogur con patas, literariamente. Sé que es controvertido pues conferirle nuestro mismo rango a un cacho de hierro con ojos puede incomodar a muchos.
Pero aquí yo no hablo de eso.
La clave está en la fecha del remoto futuro en el que ubico los hechos. Si pensamos en la asombrosa evolución tecnológica a lo largo de la linea de tiempo quizás el planteamiento no sea tan descabellado. Los seres de los que hablo no tendrán absolutamente nada que ver con nada de lo que jamás hayamos escuchado, visto o imaginado. Mirad lo que una amiga me ha mandado acerca de lo que se construye ya HOY:
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=cFVlzUAZkHY
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Oct 212010
 
«La ciencia es el misticismo de los hechos;
la verdad es que nadie sabe nada.»
Leonid Andréiev (1871-1919) Escritor ruso.

 

Ácido Desoxirribonucléico, molecula más larga incluso que su propio nombre

DOCTOR, MI deseo sexual ha desaparecido por completo. ¿Podría recetarme algo que me hiciera sentirme más atraída por mi marido, más incluso que en los «mejores tiempos»?

-No se preocupe aunque, más que prescribirle un fármaco, vamos a hacer otra cosa. La terapia génica se ha erigido como la solución más eficaz de casi todas las enfermedades de nuestro tiempo. Desde mediados del siglo XXI se ha conseguido aislar los genes capaces de sintetizar proteínas, fabricar determinada hormona o, por ejemplo, inhibir la producción cualquier sustancia perjudicial para nuestra salud.

-Pero, todo el mundo sabe que el ADN es demasiado largo y nuestra existencia demasiado corta. Disculpe mi ignorancia a pesar de que, casualmente, he leído mucho sobre ello en los últimos tiempos por temas de trabajo. Dígame: ¿cómo consiguen secuenciar un fragmento de código genético, que luego produzca una determinada sustancia, si dicho fragmento requiere de miles de nucleótidos para ser funcional?

-Vaya, pues sí que ha estudiado y asimilado, al menos, los conceptos clave. Me congratulo de ello y entiendo sus dudas. Le explico: no se crea que vamos uniendo dos a dos los miles o millones de bases nitrogenadas que conforman un gen. Gracias al los sucesivos proyectos Genoma se consiguió cartografiar con exactitud el mapa genético, y lo más importante, su funcionalidad. Lo hicimos del cuerpo humano y de buena parte de las especies conocidas.

-¿Quiere decir que lo que inoculan en los pacientes son fragmentos enteros de ADN de ser humano, correspondientes a un determinado gen que está defectuoso, del que carece el paciente o que, sencillamente, quieran modificar?

SÍ, ALGO así. Pero no solo insertamos secuencias genéticas de seres humanos en los pacientes. El código genético es universal, por lo que cualquier especie conocida, animal o vegetal, posee el mismo tipo de ADN. Por ejemplo. Hace unas décadas se consiguió aislar el gen que originaba que los quelonios, las tortugas, fueran tan longevas. Hoy por hoy, este gen, combinado con otros muchos factores que harían demasiado larga mi explicación, constituyen unos de los baluartes más importantes en la lucha contra la muerte, en el aumento de expectativa de vida en la especie humana.

-¡Es increíble! ¿No nos saldrá un caparazón al inocularnos los genes de tortuga? Ja ja ja.

-Ja, ja. No. No se preocupe. Ya le digo que solo se interponen en el ADN del paciente los genes que realizan una tarea específica. Por ejemplo, profesionales o deportistas cuya actividad exige una gran agilidad pueden beneficiarse de los milagros que hoy en día les brinda la ciencia. Hablo de una terapia génica con fragmentos de ADN de felino. Los pacientes, una vez han sintetizado la sustancia (producida por el nuevo gen) que modifica la estructura celular de sus músculos y de las fibras que las componen, son capaces de realizar saltos y acrobacias increíbles. Pero ello no quiere decir que ahora posean unos largos bigotes y arañen.

-Ja, ja. Ya comprendo. Bueno, doctor me ha convencido. Estoy en sus manos…

* * *

DOCTOR, ¿SABE quién soy?

-Sí, sí, pase por favor. ¿Cómo le está yendo su terapia génica?

-Pues creo que muy bien. Lo cierto es que estoy muy contenta aunque… algo desconcertada. Tengo que preguntarle algo. ¿Es posible que se produzca algún error al aislar los genes que luego se insertan en el paciente, e inadvertidamente se tome una muestra de ADN, más larga de lo necesaria, y por lo tanto algún gen vecino del requerido para la terapia?

-Ummmh. No es nada común. Es muy difícil que suceda, aunque no imposible. Bueno, ¿qué ocurre? ¿No se ha visto considerablemente aumentado su deseo sexual?

LA VERDAD es que sí. Sin embargo no sé si lo que me ocurre es perfectamente normal. Dígame doctor, sabe de qué especie animal proceden los genes que me inoculó-

-Eso es lo de menos pero…a ver…, déjeme comprobarlo en su informe. Ajá…sí, aquí está: de mantis religiosa.

-Ummh…todo encaja. Se lo pregunto porque el otro día, después de hacer el amor con mi marido con una energía inusitada,…, ¡lo maté y me lo empecé a comer! Por cierto, ¿sabe usted que esa bata verde le hace un trasero muy bonito?

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© Raymond Gali, 2 de marzo de 1994.  Relato cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.
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Oct 142010
 

¡Ay, la felicidad…!

¡…Ay, la felicidad! Siempre me interesó por enigmática, porque alcanzarla depende de factores no cuantificables; en castizo, depende de factores que se nos escapan. Existen personas que con la aparente fortuna de tener bien asentados los cinco pilares clásicos (Salud+Familia+Amor+Amistad+Dinero/Trabajo) no son felices y otras a las que estrepitosamente se le tambalean varios o todos siempre tienen una sonrisa que ofrecernos.  Obviously, la bioquímica de nuestro cerebro esconde el secreto. Este vídeo recoge, bajo acordes optimistas, un catálogo de obviedades (o algunas perlas de sabiduría) que, sin ser la panacea, pueden ayudar y mucho. Haced el favor de intentar ser asquerosamente felices. Gracias…

PD: «Los océanos de Ío» ; aparente ciencia-ficción pero cuya trastienda plantea interrogantes al respecto.
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 Posted by at 20:10
Oct 072010
 
HOY ME APETECE HACER ALGO ANALÓGICO: ¿ESTO ES MATRIX O LA DILIGENCIA?’
«Odio la realidad, pero es en el único sitio
donde se puede comer un buen filete».
Woody Allen
 
MatrixJamonSerrano_RaymondGali
 

HOY ME APETECE hacer algo analógico”…me comentó un día un amigo. Analógico del griego y del castizo “desdigitalizado” que rima con desfasado, pero también con descastado.

LOURDES LLEGA a la reunión muy preocupada: ¿Vivimos en un universo digital o analógico?, me perpetra nada más conocerla. “No sé, chica, creo que ni pa’ti ni pa’mí: ¿cuántico? Ni caso, que estoy aquí de prestado. Todavía no he hecho el test, pero seguro que doy coeficiente intelectual de ácaro pequeño o protozoo espabilado. Yo, si te soy sincero, venía pensando si le he dado de comer a la burra o no, que es otra dicotomía de mucho más calado”

BEATRIZ, ME presta su cámara ¡de carrete! y me pide que robe el alma a todo el grupo. La cojo con dos dedos, como su fuera la mortaja de un leproso: “Qué asco, es analógica”. A Eva le mando un mensajito totalmente aséptico-nada comprometido-y me responde con una pregunta: “Con qué lavas tus SMSs? Con Perlán, claro. Antonio-adalid del chip-en una cena nos confiesa en un susurro, avergonzado, que su temporizador para la lavadora es analógico,  ssssh: Jesús le tapa los oídos a Isabel, su mujer, y pregunta: “¿Cómo has dicho que es el temporizador?

LA GENTE está inquieta. A unos les estresa la posibilidad que un día los bytes venzan a la materia. Otros ya se han rendido, como Hiro-Hito en la II Barbarie Global, capitulando de forma humillante ante la nueva realidad pintada con unos y ceros; Desayunan bytes y los trocean en bits para sus babosines, para que no se atraganten. Los niños estudian los prefijos: kilo, mega, giga, tera y peta antes que las preposiciones y adverbios y, claro, todo el invento tera, digo peta. Tus correos electrónicos son una inmortal prolongación de ti, y ya vienes predispuesto genéticamente a escribirlos (y a cabrearte con el spam) en el neo-cromosoma 24. Por ende, si no tienes e-mail eres un jodido Homo heidelbergensis, hereditariamente hablando.

-Neandertal, no mereces codearte con los homo-internetus. Vete a cazar o algo.

UN TERCER segmento social anda con su alma dividida poniendo una carta a Dios y un e-mail al diablo-GATES666. Y luego está Lourdes que se viene preguntando en el metro si esto es Matrix o La Diligencia, o lo que representa un buen jamón serrano, qué narices. ¿En qué peli vivimos? Pues Ns/Nc porque en ambos casos andamos a tiros. Quiero pensar que todo esto es el sueño de un dios, una especie de Gran Hermano Universal en el que unas entidades superiores se parten de risa ante la endeble condición humana.

EN ESE cosmogónico caso ya se encargarán esas entidades superiores de pasarnos de analógico a digital, como una cinta VHS a un DVD, más que nada porque-hay que reconocer-da mucho más juego. Hay días que soy una cinta VHS que chirría y a la que hay que darle al “tracking” para que se vea bien. Al menos no soy Betamax. Otros días me siento impolutamente digital. Según. La cosa tiene “cookies”. Bien, y aquí acaban las metáforas magnetoscópicas patrocinadas por soportes “3 ½” y no, como dice BF, no te puedo grabar “el internet” en un disquete. Para ello necesitas dos.

UNA MAÑANA, duda existencial, ante el Cola-cao:

-Mamá, confiesa: ¿me pariste o me descargaste de internet?

-Fue duro, no creas: por entonces el ancho de banda no era el de hoy en día. Lo hicimos con el decimonónico Napster, junto a una canción de Julio Iglesias en inglés.

-Gracias por tu sinceridad aunque, ¡joder!, ni siquiera con el eEmule. Espero que me pasaras el anti-virus antes de lanzarme al mundo, por las pandemias y tal.

MORALEJA: HABLANDO con este chico que ahora empieza, un tal Platón, nos preguntábamos si toda esa tecnología nos hace más felices. Él comentaba a través de sus escritos (no literalmente) : ¿Se cumple la ecuación: Más Comodidad+Más Divertimento= Más felicidad?

-Nu zé, es que estaba pensando en dar de comer a la burra… o no. 1 ó 0.

© Raymond  Gali, Noviembre de 2.005.
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Sep 302010
 
‘ALABADO SEA EL INNOMBRABLE’: LOS SABIOS FILÓSOFOS SALVARON LA CIVILIZACIÓN.
‘Alabado sea el innombrable’: Microrrelato de 125 palabras,
presentado al concurso del periódico El Mundo,
en junio del año 2.002, por el escritor
Raymond Gali con el seudónimo Juanito Andratx.
 

¡Alabado sea!

Alabado sea. Caminamos los sumos sacerdotes por la Plaza CBronson hasta la Biblioteca pública SSeagal. Queríamos reunir recursos para la Fundación VDamme Para Reconstrucción Mundial de Zonas Verdes. 20 hectareas de vegetación recuperadas en toda la ciudad Profeta-CNorris. Después del holocausto las hordas salvajes exterminaron a casi toda la población, pero gracias a los sabios filósofos del pasado conseguimos aprender las técnicas de lucha y así reducirles poco a poco y vencerles. Todos los libros y soportes magnéticos que albergaron la historia de nuestros ancestros se quemaron o borraron con la radiación extrema, excepto unos cuantos DVDs valiosísimos. El mes que viene peregrinaré feliz, por la autovía Stallone, a ver la estatua de mi Dios. El Innombrable. Nadie nunca pronunció su apellido. Alabado sea Arnold.

(c) Raymond Gali, 2.002.
 
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Sep 232010
 
VIVIR ES LLEGAR, MORIR ES VOLVER: LA MÁS INSÓLITA DE LAS VIDAS
«En un plazo infinito le ocurren
a un hombre todas las cosas posibles «
JORGE LUIS BORGES

El filósofo de la antigua China Lao-Tsé

MI vida fue, sin duda, la más insólita de las vidas.

LOS primeros años de mi existencia fueron, por así decirlo, de adquisición de la consciencia. Este es el único denominador común que tuve con el resto de los mortales; respecto a mi ciclo vital fui netamente diferente al los demás humanos…

… NADIE, nunca y en ningún lugar supo lo que le ocurría a mi cuerpo. Yo me ocupé de que así fuera. Para conseguirlo viví rompiendo cada día arquetipos humanos de conducta. No quiero decir con esto que renegué de exprimir hasta la última gota de mi existencia o que no fui feliz. No. Lo fui, pero con las colosales limitaciones que llevaba implícita mi…”diferencia”. Tuve amigos, pero como es lógico, me duraban bien poco; no podía ser de otra manera. La razón por la que no puse en conocimiento de los médicos mi “rareza” o a alguno de estos amigos la desconozco. Quizá fue debido a mi timidez y a que alguno de ellos conociera lo que yo consideraba una terrible abominación. No lo sé. Los especialistas me hubieran dado dos palmadita en el hombro afirmando que no había ninguna solución para revertir el proceso. Ah, y lo harían muy sorprendidos puesto se hallarían ante el más fabuloso caso de la historia de la medicina. A mí todo eso no me importaba: Bajo ningún concepto quería ser un monito de feria. ¿Comprenden? Así que mantuve todo en secreto…

CUANDO contaba alrededor de cincuenta años, recuerdo que leí en alguna parte la frase del libro Tao Tê-King del filósofo de la antigua china Lao-tsé la frase: “Vivir es llegar, morir es volver”. El libro, denominado de la Vía y la Virtud fue, al parecer norte espiritual en oriente durante muchos siglos. La cita se me quedó grabada en mente aunque, admito, en su momento no supe interpretarla en toda su dimensión y cómo aplicarla a mi caso; años después, quizá dotado de una mayor madurez, la consagré como la frase que definía mi existencia. Indiscutiblemente jamás fue escrita con esa intención, sin embargo se adaptaba a mi caso como si así fuera…

EL desajuste con los que me rodeaban se hacía patente, unas veces más que otras aunque, la verdad, casi siempre. Era lógico. Mi trayectoria vital describía una curva tan inusitada que era imposible que coincidiera en alguno de los puntos con las de los demás. Si por lo menos pudiera recordar el principio, pero…¿cómo podría hacerlo? ¿Recuerdan ustedes sus primeros días de vida? No, claro. Sin embargo, no dejo de pensar, infructuosamente, que dichos recuerdos esclarecerían de forma ostensible mi origen y quizás…la razón: ¿Por qué? ¿Por qué yo?…

DEBO despedirme. Cuando estén leyendo estas líneas es muy posible que yo ya no pueda entender las palabras aquí vertidas. Como les he explicado la falta de consciencia se manifestará en mi de forma análoga al resto de los hombres…¡aunque no exactamente igual! Mi Hoy, su Ayer se desarrolla a unos veinte años del final de mi vida. Es irónico pensar ahora en todas las cuestiones por todo ser humano repetidas en todo tiempo, en todo lugar: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Digo que es irónico porque dichos interrogantes, en una vida tan extraordinaria como la mía siguen siendo, de igual modo, un enigma…

BUSCARÉ ahora a mis padres para que vivan conmigo la infancia que nunca tuve, para que críen al niño que jamás fui…

NACÍ viejo y moriré joven…

VIVIR es llegar, morir es volver…¡al útero materno!

(c), Febrero de 1991, Raymond Gali. Relato cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.
NOTA DEL AUTOR: Este relato fue escrito del tirón una noche de febrero del año 1.991, por un indecentemente joven Raymond Gali.  Años después fue corregido y registrado en una antología llamada Relatos del Mundo Futuro y otros artículos el 19 de junio del año 2.006 (En el Registro Intelectual de la Comunidad de Madrid, con número M-004843/2006). Después de esto apareció en la revista digital Tiempos Futuros Future Times. El 25 de diciembre de 2008 se estrenó en Estados Unidos la película llamada The Curious Case of Benjamin Button (El curioso caso de Benjamin Button) con un guión basado en un relato del gran escritor F. Scott Fizgerald, que describe la vida de un hombre que nace con un cuerpo de unos ochenta años y que va poco a poco rejuveneciendo. Raymond Gali jamás había oído hablar anteriormente de dicho relato. Palabra.
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Sep 162010
 

¿DÓNDE ESTÁ EL MALETÍN?: LO QUE PUDO SER Y NUNCA FUE

«¿Dónde está el Maletín» de Raymond Gali, es un esbozo de una ucronía
o utopía histórica razonada…¿o no? Lo que pudo haber sido y nunca fue.
Nunca lo sabremos; lo que nos queda son las conjeturas…y este microrrelato
 
Lo que pudo ser y nunca fue

Lo que pudo ser y nunca fue

La cerradura del maletín chascó al teclear la contraseña correcta. Había guardado el secreto celosamente y los cinco trajeados abogados que le miraban incrédulos, desde el otro lado de la mesa, dentro del gigantesco rascacielos. Atar los últimos flecos legales antes de hacer pública la noticia que marcaría el Antes y el Después. No existían copias de las ecuaciones más que en su cabeza y en aquel misterioso maletín. No más guerras, hambre, sufrimiento y desigualdades. La Fuente Energética Universal cambiaría la historia de la humanidad. Lo había pensado en el meteorítico ascensor: Ese día cambiaría el mundo. Entonces, su mirada atravesó la estancia y se posó en el ventanal «¿Por qué ese avión volaba tan bajo en aquella mañana soleada de Septiembre del año 2.001?»

(c), 2002 Raymond Gali. Relato cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.
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Jul 152010
 

JUAN CARLOS GARCÍA: LOS ACORDES FOTÓNICOS DE DIOS

«Juan Carlos captura con el sonido los sentimientos y cualidades de otra dimensión, un lugar celestial para estar, para descansar. Es como si él estuviese ahí y su música la tomara de ahí mismo.
Este lugar a menudo le resulta familiar a la gente cuando entra en él —un sitio en donde todos podemos haber estado, posiblemente el hogar del alma, la matriz de la existencia—. Allí descansamos, amamos, jugamos, somos.”
Daniel B. Holeman, Pintor visionario | USA

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Asia. África. Asia en África y África en Asia. Oriente y occidente. Ecos tribales. Ritmos étnicos. Reminiscencias cinematográficas. Extraordinarias melodías al piano. Paz. Paz verde. Evolución. Movimiento. Libertad. Volar. Volar sobre un ave mitológica fabulosa a través de un cielo perfecto. Mundo primigenio, arcádico. Sobrevolar verde y agua. Sílabas de agua sobre piedra. Selva muy tupida. Un templo azteca conquistado por la hiedra, mordido por la desidia y el tiempo. Bajo el agua una joven desnuda de sobrenatural belleza. Alegría. Luz. Más luz. Luz que deslumbra. Fotones fabricados con notas musicales. Notas musicales fabricadas con fotones. Pentagramas sobre las constelaciones. Amaneceres galácticos. Amanecer de la humanidad entera. Soles, galaxias, nebulosas, quásares y materia estelar. Ángeles colosales que despliegan sus alas sobre el infinito. Gregoriano y cantos corales que te conectan con la divinidad. Un viaje transdimensional a millones de años-luz. Vuelta a la Tierra. Lágrimas de luz cuando los acordes de sus violines se desdoblan en un requiebro melódico que penetra directamente en el corazón.

Y no, no me he vuelto loco y olvidado la gramática básica,  sujeto+verbo+predicado. Hablo de…

S   E   N   S   A   C   I   O   N   E   S.

PresentacionCritica

“Mi música es como un cuadro que hay que ir pintándolo capa a capa y esto es casi hacer el trabajo de todos los músicos de una orquesta. Si me salieran manos como a un pulpo o como en las imágenes de Shiva…”
Juan Carlos García,  Compositor, escritor y metafísico | ESPAÑA

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La música empieza donde acaba el lenguaje, es lo que permite comunicarse con el más allá, es la melodía del universo en el corazón de los hombres. Hoffmann, Schumann, Tagore intentaron capturar ese inasible concepto con estas bellas palabras y así hacerlo prisionero en las reducidas mazmorras del lenguaje. Misión imposible, claro.

Incluso los que lo vieron llegar de lejos, es muy probable que tampoco tengan escapatoria: aunque corran todo será inútil. Antes que puedan avisar a las autoridades les habrá atrapado tan sólo con las primeras notas de cualquiera de sus melodías, como las víctimas de El Perfume perfecto de Jean-Baptiste Grenouille (del escritor Patrick Süskind), o mejor, les capturará cual flautista de Hammelin, pero uno cósmico cuyos embriagadores sonidos se ubicarán más cerca de lo divino que de lo humano. Si lo ven llegar no se molesten: toda resistencia será inútil.

«La combinación en esta música de sonido y voces crea un momentum mágico, deja una sensación muy bella de paz y relajación, transporta totalmente. Es una prueba más del impacto que la música puede tener sobre el ser humano y nuestra sociedad, y pienso que con esta música se ayudará mucho a cambiar la forma de ver y hacer música hacia una manera mas positiva y de sanación.»
Evelyn Conte. Locutora de radio

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Juan Carlos García es un ser de otra galaxia que primero les deslumbrará con los derroches fotónicos que irradia su música; tras cegales con la belleza sublime de sus acordes, casi a traición, les transportará a universos lumínicos donde las palabras son proscritas. Una vez allí, irremisiblemente el Síndrome de Estocolmo les hará sentir más que simpatía por su osado secuestrador. Con la guardia baja, totalmente vulnerables a su poderoso influjo, les obligará a sumergirse en sueños fabulosos enmarcados en indescriptibles dimensiones físicas y metafísicas… muy diferentes a las que jamás conocieron. Para rematar su fechoría conseguirá de forma milagrosa que una paz infinita ilumine sus corazones y que dicha paz se instale en ellos.

Tras desgranar algunas sensaciones al escuchar a JCG, decía al comienzo de este artículo que es empresa imposible para cualquiera; y más para este humilde artesano de la pluma. Me refiero a abarcar con palabras las dimensiones a los que nos conduce la música de este genio con el que un día tuve la enorme fortuna de topar. Lo sé, soy consciente pero mi corazón me obliga a mover los dedos sobre el teclado, erigiéndose éste como su torpe garganta amplificadora que grite a los cuatro vientos…¡Por Dios, escuchad su música, es ciertamente celestial! ¿Qué hacéis desperdiciando vuestras vidas escuchando esas ‘cosas’ a las que llaman heréticamente música? ¡Dadle mucha caña a los altavoces y sentid estos sonidos sublimes! ¡Es una experiencia única!

«Tu video de SYMPHONIUM ILLUMINATUM es una exploración sonora del espacio y del tiempo a través de una presentación visualmente impresionante que lleva al espectador en un increíble viaje a través de las galaxias y nebulosas e inspira a extrañar la impresionante infinitud del universo.»
Justin St. Vincent – Escritor y Editor
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Estos torpes deditos se convierten en el interface de mi corazón, en su rudimentario altavoz al afirmar que su música es además de todo lo dicho increíblemente inspiradora: empuja a la creatividad, a salir de las cavernas de la pereza, que a veces son muy profundas (y están dotadas de sillones comodísimos, pantallas LCD de 50» y neveras hasta arriba); es decir que además de maravillosa es simiente a su vez de nuevos axiomas artísticos. La mística de sus acordes trasciende más allá de nuestra dimensión siendo lo único que es capaz de penetrar en las regiones más remotas del cosmos. Estoy convencido que para los seres que vivan de la quinta a la novena dimensiones preconizadas por los físicos cuánticos verán en sus cielos imposibles los ecos de sus melodías en forma de auroras boreales de luz.

«Me gusta tu forma de trabajar, esa perfección, por llamarlo de alguna forma, tal vez pureza, o simplemente belleza. Desde la presentación, al contenido, se percibe en cada detalle esa gran calidad que caracteriza tu obra. Me sorprende la calidad de la música, que a pesar de encontrarse en un segundo plano.  Llama la atención por su gran sonido, detalle y texturas, por no hablar de calidez y profunda belleza…” (CITA COMPLETA AQUÍ)
David Salvans, Compositor | España

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Y hablando de inspiración, de hecho confesaré que estoy escribiendo este artículo arrullado bajo sus ondas sonoras, que por una inentendible geometría de lo posible también son de luz, desafiando todos los axiomas físicos que nos habían enseñado.  Al margen del resultado sin duda hoy son mi musa mitológica y me siento casi estar perpetrando algo fraudulento, no ser honesto del todo con mis lectores al disponer hoy de tan celestial ayuda. Valeee, lo admito: hoy y en muchas ocasiones. Una última nota sobre este modesto cronista pero que considero crucial reseñar, otorgándome una cierta capacitación técnica para juzgar la que para muchos es la mayor de las artes, o el “arte de las cosas invisible”: desde los nueve años me crié entre los acordes de los grandes compositores todos los tiempos; no me considero un experto al uso pero lo cierto es que tuve la suerte de contar con los mejores maestros en el arte de apreciar y disfrutar la música. Tengo sus melodías grabadas en el fondo de mi alma, cientos de miles de composiciones impresas en lo más profundo de mis circuitos cerebrales (o en el chip que me implantaron) y puedo afirmar-aunque suene un poco mal- que cuando hablo de música sé perfectamente de lo que hablo: es una pieza capital en el rompecabezas mi vida.

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“La idea de regalar junto a este fabuloso disco de “Hadas” unas semillas de las Campanillas de Canterbury ha sido genial: perfecta metáfora de su música, pues está viva y es simiente de nuevos axiomas artísticos”
Raymond Gali,  Escritor | España

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Juan Carlos García topó con la novela Hypatia y la eternidad y tuvo la generosidad de componer una brillante melodía con su nombre que ya se ha convertido en su banda sonora por derecho propio. No puedo evitar desvelar que el mismísimo espíritu de Hypatia de Alejandría irrumpe glorioso al final de la melodía (dándome un susto de muerte la primera vez, por cierto); sin duda, de mis más maravillosas experiencias jamás vividas como escritor. Él compagina la música con sus clases de metafísica: estoy convencido que como en Leonardo da Vinci la ciencia y el arte, en Juan Carlos esa rama de la filosofía y la música se enriquecen recíprocamente, se complementan, se suplementan. Sin la una o la otra a Juan Carlos García le faltaría una mitad y la otra le quedaría coja.

Lo más importante de su música es que te fusiona con el universo, te re-inocula la luz de la vida, insufla tu alma de belleza. Como antes comentaba y ahora subrayo los destellos fotónicos de sus acordes consiguen lo imposible: su música irradia una luz deslumbrante, es una fuente de energía en sí misma. Pero si es así, ¿Por qué Hollywood no le llama para componer la banda sonora de la nueva película de Ritley Scott o Steven Spielberg? Ellos, de momento, se lo pierden…aunque quiero pensar que el tiempo pone a cada uno en su sitio. Cuando finalmente se decidan, la espectacular energía que dimana de su música les ahorrará muchos efectos especiales y un recorte considerable en el recibo de luz a fin de mes. Y de paso tendrán un motivo más para seguir asombrando al mundo.

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Mudra Midi Controller: Espectacular instrumento musical concebido por Juan Carlos García que parece directamente salido de una película de ciencia ficción.
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Desde el respeto reverencial que proceso al compositor griego Vangelis, afirmo sin dudarlo que las melodías de JCG son un tratado astronómico sonoro. Su música también hubiera sido perfecta, hubiera iluminado de forma magistral la serie “Cosmos” si Carl Sagan hubiera podido contar con Juan Carlos García, genio en proceso de fabricación por aquel entonces.

Cuántas veces he pensado que ni Usain Bolt  es en verdad el hombre más rápido del mundo, sino un africano zancudo que corrió los 100 metros en 8,99 segundos (perseguido probablemente por un león). Cuantas veces he pensado que las mujeres más bellas del mundo no son Angelina Jolie, Charlize Zerón, Elsa Pataky, Mónica Belucci, Natalie Portman o Nicole Kidman sino quizás una universitaria egipcia anónima cuyo batir de pestañas haría suspirar hasta las piedras. El símil no es exacto porque la aplastante calidad de la música de Juan Carlos le ha hecho traspasar fronteras y continentes-¡de anónima nada!-, lo que sucede es que todavía una parte del planeta desconoce que este músico excepcional es capaz de componer las más bellas melodías New Age en muchas galaxia a la redonda. Es indudable que detrás de su trabajo existe un trabajo hercúleo impresionante. Quizás lo ideal sea chocar con él inesperadamente, sin previo aviso, como quien choca con un ángel que te cambiará la vida.

» El compositor edifica temas melódicos de gran belleza, y también algunos que resultan muy misteriosos. Su música tiene un estilo bien definido que sin duda despertará el entusiasmo de los seguidores de la mejor New Age. Las piezas nos llevan indistintamente a occidente y a oriente, en una amalgama de colores sónicos de exquisita fragancia”. (CITA COMPLETA AQUÍ)
Virginia Tamayo, Periodista de la Revista Amazing Sounds

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Para concluir dos apuntes y una serie de preguntas.

PRIMERO: En “El viaje a la felicidad” Eduardo Punset constata un hecho científico: La música nos cambia a nivel bioquímico; mejora la actividad inmunitaria, distrae del dolor y alivia la ansiedad. “El arte nos permite viajar hacia universos anhelados”. Está demostrado la música aumenta los niveles de endorfinas, dopamina, acetilcolina y oxitocina que son las culpables de la alegría y del optimismo. Pero yo añadiría algo obvio: ¡sólo determinado tipo de música! La que NO es: la que es imposible de diferenciar del sonido del camión de la basura o del lavaplatos. La que SÍ la tendrán que buscarla con ahínco…o terminar de leer este artículo.

SEGUNDO: A los que no han leído todavía “El amor en los tiempos de cólera” de GGM o “El rey Lear” shakesperiano, o no han visto Blade Runner o “Casablanca” les envidio: todavía tienen que hacer algo maravilloso y primordial antes de morirse. Lo mismo sucede con la obra de Juan Carlos. Quiero dosificar sus melodías a pesar que su producción es muy prolífica, extraordinaria, para que siempre me sepan a nuevas. Los que todavía no le conozcan y lo estén haciendo aquí y ahora están de suerte.

PREGUNTAS: ¿Necesitan un tipo de cambio bioquímico profundo y extraordinariamente positivo en sus cerebros… sin precisar cirugía? ¿Están ya aburridos de todo? ¿Creen que a la música actual le falta la inspiración de los clásicos o la de los años 80 del siglo XX? ¿Piensan que seguramente ya nada les pueda sorprender… pero les encantaría que sucediera?

Juan Carlos García es su hombre.

ENLACES IMPRESCINDIBLES:
 
 
WEB OFICIAL DE JUAN CARLOS GARCÍA:
http://www.juancarlosgarciaweb.com
SYMPHONIUM ILLUMINATUM (concierto):
http://www.juancarlosgarciaweb.com/conciertos.html
ACTIVIDADES DE LOS SIETE RAYOS
http://www.juancarlosgarciaweb.com/siete_rayos_actividades.html
ANGELICAL – Música desde los Retiros Etéricos
http://www.juancarlosgarciaweb.com/angelical.html
LOS TRABAJOS DE HÉRCULES
http://www.juancarlosgarciaweb.com/hercules.html
 
 
AUDIOS:

© Raymond Gali, Julio 2010.
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May 072010
 

EL TIEMPO EN SUS MANOS (1960)/ LA MÁQUINA DEL TIEMPO (2002)

“Durante un millón de años los hombres vivieron y murieron
por sus sueños para que ustedes se dediquen a comer, nadar y bailar”
“El pasado del hombre fue una denodada lucha por sobrevivir…pero hubo momentos en el
que hubo unas pocas voces que hablaron y en esos ratos momentos hicieron la Historia…”
GEORGE/ROD TAYLOR

Unos versos de José Hierro nos abruman: “Al final, todo fue nada, aunque lo fue todo…” Probablemente se refieran a la muerte de un individuo pero perfectamente aplicable son, asimismo, a la muerte, la desintegración de la impronta humana. Aterroriza pensar que toda la obra, toda la cultura, todo el esfuerzo de todos nuestros antepasados se reduzca a polvo algún día. La desidia, la indolencia humanas tendría/tendrá para nosotros el mismo efecto que un asteroide aniquilador como el que acabó con los dinosaurios.

Los viajes en el tiempo son a los escritores de ciencia-ficción como los animales para los niños: Fascinantes en grado sumo. Cualquiera que se precie debe tener, al menos, una obra que aborde desplazamientos a través de la cuarta dimensión. Todo humano ha pensado en ello alguna vez pero esta subespecie se estruja sus meninges al respecto de forma compulsiva/obsesiva. Herbert George Wells no fue el primero, pero sí pionero en la era moderna en construir con su pluma, en 1895, una “La Máquina para explorar el tiempo” creíble para sus lectores. Con una mirada estrábica, camaleónica, si quieren, con un ojo puesto en los últimos descubrimientos en física (a cargo, entre otros, del físico holandés Hendrik A. Lorentz, Nóbel en 1902, poniendo alfombra roja a Albertito Einstein y su Teoría de la Relatividad a punto de salir del cascarón) y con otro ojo en el papel dibujó un futuro más allá del siglo 8.000; éste sería el peor de los apocalípticos posibles pues el infierno que soñó Dante es Disneyland comparado con uno en el que hayamos olvidado totalmente lo que fuimos, mientras nos comemos unos a otros.

La versión cinematográfica de su obra de 1960 (Metro Golden Mayer) comienza con un baile de diferentes tipos de relojes, en Londres, en el ocaso del siglo XIX y de la época victoriana, introduciendo la magnitud clave que será epicentro de todo el filme: El tiempo. La versión de 2002 (Warner), muy inferior (aunque injustamente tratada), también comienza con un reloj, aunque está ubicada en el Nuevo Mundo, Nueva York. Casi al comienzo las dos versiones toman senderos temporales diferentes pues, en la antigua, un resplandeciente Rod Taylor/George viaja directamente hacia el futuro, mientras en la moderna un profesor chiflado, Guy Pearce/Alexander, hacia el pasado ¿se cruzarían? Al primero le motiva el amor por la ciencia, por lo desconocido, “¿Puede el hombre cambiar las cosas que están por venir?”, se pregunta. “No me importa la época en la he nacido. Prefiero el futuro”, afirma. Para el nuevo “viajero”, enchufado pues se cartea con un agente de la oficina de Patentes de Berna, tan poco pragmático como el primero (y que también “le salva” una diligente ama de llaves), es el amor o la pérdida de éste lo que le incita a sumergirse en el pasado para intentar fútilmente cambiar su presente: No puede y con sólo dos “viajes” lo comprueba. El destino está escrito según esta versión, recogiendo la enseñanza de teología cristiana de la predestinación o, sencillamente, el principio de causalidad aristotélico (un seguro anti-paradojas). Por eso comentaba que la segunda versión está infravalorada pues explora nuevas posibilidades que se le escapan a la anterior, convirtiéndola en complementaria. En la primera, en la entrañable (no en vano todas las citas iniciales de esta crítica pertenecen a esta versión), no abordan esta deriva a pesar de que Taylor tiene “todo el tiempo del mundo”: bastante tiene con el futuro.

Rod Taylor

Respecto a la atmósfera que se respira en ambas películas es excelente, con tintes modernistas (como el invernadero/laboratorio o los propios vehículos temporales), aliñadas con bandas sonoras más que correctas. El Technicolor de la antigua hace que juegue con ventaja, al igual que por contar con el Spielberg de la época, un George Pal soberbio. Para los amantes de las anécdotas la primera versión y su director/productor, Pal, es citada explícitamente en la segunda, junto al propio autor de la obra HG Wells, Harlan Elison e Isaac Asimov y la banda sonora de Andrew Lloyd Webber, al hablar de las obras de ficción que abordaron el viaje temporal. Lo hace un “fotónico”, un bibliotecario virtual que se erige, a nuestro juicio, como hallazgo genial del remake. Salvo en películas de humor no recuerdo tal pirueta argumental en ningún film de la historia del cine. Otra curiosidad: La segunda cinta fue dirigida por Simon Wells, bisnieto del autor del libro sobre el que se basan ambas.

La “Ventana indiscreta” de Hitchcock (1954) parece presente en ambas versiones siendo sustituido el voyeur James Stewart, que contempla como evolucionan sus coetáneos por las tres dimensiones, por unos viajeros temporales que espían desde su atalaya invisible como ¿avanza? el mundo a través de la cuarta. El escaparate de la tienda de modas es el genial termómetro que mide las tendencias a lo largo de las décadas, con más énfasis en la versión de 1960: “Me pregunté hasta donde serían capaces de llegar las mujeres”. Las velas y caracoles ¡ corriendo ! (1ª), la eclosión de las flores, de la vegetación y ciclos solares (ambas), el paso de los periodos geológicos (en ambas, pero sorprendentemente resuelto en la 2ª, teniendo la DreamWorks toda la culpa) son también los indicadores del paso del tiempo, deslumbrantes para el espectador.

En ambas cintas las primeras incursiones de los viajeros temporales hacia el futuro son frustrantes, desalentadores: Guerras y destrucción, introduciendo el remake la variante más que cuestionable de la destrucción de la Luna debido a una explotación indebida…que se cae a pedazos…literalmente. Quizá el efecto análogo en la que protagoniza Rod Taylor sea la violencia tectónica desencadenada a partir de nuestros desmanes, “respondiendo a la violencia humana”. El tono prebélico quizá responda al clima posbélico y ¿prenuclear? de guerra fría en el que fue rodada. ¿El equivalente de principios del siglo XXI sería el cambio climático presuntamente originado por el hombre? Las alarmas, las sirenas, son el denominador común de todas sus incursiones al futuro: La especie humana no ha aprendido nada.

Rod y la chica del futuro

Sigamos hacia delante. Venga… ¿les parece bien el año 802.701 por la mañana? (913.812 en la segunda, ¿qué mas da? 111.111 años más que en la primera versión, otra anécdota) La apuesta de Wells es arriesgada en grado sumo y les recomiendo el editorial de Tiempos Futuros donde se detalla lo complejo que es adentrarse en un futuro tan lejano; que si le quita 800.000 años podría haber contado la misma historia, vamos. La humanidad se ha escindido en dos subespecies, eloi-mansurrones, bucólicos-y los temibles morlocks-“neandertalizados”, caníbales. Éstos, a pesar de su aparente menor inteligencia, se alimentan de los primeros sin rubor, pues como las hormigas disponen de una organización perfecta, una maquinaria bien engrasada-literalmente-mediante la cual por una puerta entran en la cinta trasportadora los que empiezan a peinar canas y por otra salen sus huesecitos. Extrapolando y siendo políticamente correcto, los morlocks y los eloi ¿serían los ricos y los pobres de nuestro tiempo? No lo sé ni me importa, la verdad.

El caso es que nuestros viajeros Taylor/Pearce averiguan que la especie humana, no sólo no ha aprendido nada, sino que ha olvidado todo lo anterior. Ni saben lo que es el fuego, ni saben leer, ni saben qué es el pasado. “¿Existe el pasado?” pregunta la ursulina Weena, la chica que bate sus pestañas frente a Rod Taylor (en el remake la cantante irlandesa Samantha Mumba es su homónima). Se encuentra a un tío que ha viajado en el tiempo más de 800.000 años y su gran preocupación es cómo llevan el pelo las mujeres de principios del siglo XX. Esto se obvia en la versión del 2002 pues un regimiento de feministas hubiera puesto el grito en el cielo, con razón. La noche es de los morlocks(1ª): Bajo una estética arquitectónica que podríamos calificar de “neo-maya”, que brota en medio de un paraje selvático, los borreguiles eloi se dejan comer hasta que el héroe de otro tiempo viene a salvarles, dentro de esos templos desde los que se accede al mundo subterráneo. Muerto el morlock se acabó la rabia, el canibalismo y la movida.

Algunas luces y algunas sombras de la segunda versión: Las sombras se centran, a nuestro juicio, en la figura de Jeremy Irons, como actor y como siempre soberbio, pero inscrito en la historia con calzador; una especie de mulo asimoviano con poderes telepáticos, telequinéticos, líder de esa colonia de morlocks, que curiosamente no leer los pensamientos de Guy Pierce destinados a escapar y acabar con él. Es cierto que si esta subespecie no tiene muchas luces alguien tiene que gobernarlos para que sometan a los eloi pero…no sé, no me convence quizás por exceso de teatralidad (no en vano fueron los orígenes del excelente actor británico sobre las tablas). Un destello en medio de esa oscuridad: “Eres el resultado inevitable de tu tragedia… y yo soy el resultado inevitable de tu raza”. Algunas sombras más que desgranaré en el párrafo siguiente, junto a las de la primera versión.

Las luces, sin duda y como ya menté anteriormente, el bibliotecario virtual “fotónico” compendio de todo el saber humano. “Con estos fragmentos he apuntalado mis ruinas” cita a P.D. James, “muy deprimente”. “Henry James…, a ver…”-busca en la “P” el holograma: “Platón, Proust Poe Pinter… Quizás…Heminway,..¡sí!… Julio Verne…” “Imagínese como sería si lo recordáramos todo: Recuerdo el último libro que recomendé: “El Ángel que nos mira” de Tomas Wolfe”. Al final de la película él es el encargado de trasmitir la cultura a esa civilización desmemoriada, comenzando por los cuentos de Twain, para los niños… Por cierto, lo más parecido en literatura a este personaje-Fotónico-, el Bertrand Russell de “Los Océanos de Ío” de nuestro articulista y redactor Voyager. Más que recomendable: Imprescindible.

Como es mi obligación debo mirar con lupa los errores a nivel tecnológico/científico de ambas películas: ¿Qué energía impele a las máquinas del tiempo a través de los siglos? ¿Electricidad? Sí parece pero, ¿a través de un generador autónomo o de la red? En la primera versión, al parecer hay un corte en 1917 en el suministro pero no resuelven como es que sigue viajando una vez nuestra civilización ha quedado atrás, reducida el polvo. Vuelve a detenerse en 1966 a sólo 6 años vista de la realización de la película: Eso en mi pueblo se llama “no mojarse” siendo los autores ultra conservadores a la hora de dibujar el futuro. Una vez Rod Taylor llega a ese futuro remoto encontramos algunos errores antropológico que no se dan en la segunda versión: El más clamoroso es que los humanos son todos rubios y muy blanquitos y, siendo los responsables de tales características genes recesivos, no es descabellado (nunca mejor dicho) pensar que todos seremos, en un futuro remoto mulatos de cabellos oscuros, según apuntan muchos estudios genéticos. Por cierto, no hay mutaciones en los eloi cuestión más discutible en virtud de lo endogámico de su sociedad y su necesidad o no de adaptarse al medio.

La cuestión lingüística clama al cielo pues, de una manera u otra, conservan “la lengua de piedra” un inglés casi perfecto esos humanos de dentro de 8.000 siglos. Bueno, entiendo que la licencia artística es la patente de corso que pudieran esgrimir sus creadores para que tengamos manga ancha al respecto: Que es una peli. Vale, aceptamos inglés como lengua vehicular entre viajeros y “aborígenes del futuro”. En cuando al “atrezzo”, los morlocks de la primera versión, salvo alguna secuencia escalofriante, tienen las manos de trapo en la que casi se les ven las costuras, tipo teleñeco: “Hoooola, soy Morlock y hoy os voy a enseñar la diferencia entre antropofagia y alta cocina.” Sin embargo y gracias a los maravillosos píxeles, los neo-morlocks sí que acojonan que no veas. Se tratan de una especie de “Bob Marleys”, con sus rastas, pero con cuerpo de culturista estreñido y rostro neandertal, ojos de reptil, que saltan como felinos, fuertes y rápidos de narices. El caso es que el conjunto es escalofriante. (Ven como todo en la 2ª no es peor que en la 1ª).

Morlocks

Sin embargo en la última cometen algún error, a nuestro juicio, garrafal, consecuencia de mirarse demasiado el ombligo: ¿Cómo que “Brooklin Bridge”? Mirad, tíos, que ha pasado casi un millón de años. ¿Sabéis qué quedará del puentecito de marras, de la ciudad, del país al que alude indirectamente? Mil civilizaciones más poderosas sucederán al imperio actual por lo que es ridículo pensar que algo quede en pie, piedra sobre piedra. Que las pirámides tienen sólo 4.600 años y ya están medio gastaditas. Algo ya que no tiene nombre es cuando “viaja” al año 635.427.810 por la tarde-noche y ¡cáspita! La máscara gigante sigue en pie. No coments. Por otro lado, bien es verdad que se contemplan (magistralmente en la 2ª, por cierto), el paso de los periodos y épocas geológicas pero una supuesta máquina del tiempo tendría que situarse en la órbita terrestre o en un lugar inmune a los cambios físicos que acaecieran. Bueno, no ricemos el rizo demasiado que va a dar la sensación que no disfrutamos de ambas películas, algo muy alejado de la realidad. Esto último era por fastidiar un poco. Recomiendo “El Universo en una Cáscara de Nuez” de Stephen Hawking, para quien quiera profundizar técnicamente en los viajes temporales. Lo siento, Hawking”, esto te pasa por ser tan didáctico.

Al final de ambas versiones los eloi son liberados. ¿Quién dijo que los monos no hablaban porque si lo hicieran les obligarían a trabajar? Los eloi tienen ahora que buscarse la vida aunque, a cambio, pueden envejecer tranquilos sin estar en la sección de las carnes del menú de los morlocks; los viajeros en el tiempo que los liberaron dieron por hecho que preferirían ese cambio. Bromas aparte, y para concluir, ambas películas se ajustan-más o menos-a la novela de Wells, incidiendo ésta más en ensalzar valores, como la amistad la lealtad, el amor, y teniendo especial sensibilidad en los desequilibrios sociales-en este caso materializados en los eloi-temas que siempre le obsesionaron, así como el la dudosa supervivencia de la especie humana. La novela la escribió en sólo quince días, por encargo, y se convirtió automáticamente un hito en la historia de la literatura. Sus adaptaciones al celuloide, en especial la primera, recogen ese espíritu aventurero e inconoclasta que destilaban las páginas del libro.

¿”El Quijote”, “El amor en los tiempos del cólera” y “Cosmos”? ¿La Biblia, “Hamlet” y la serie “Fundación”? ¿La serie “En Busca del Tiempo Perdido”, “La Odisea” y “La Sombra del Viento”? ¿“Memorias de Adriano”, la serie de “El Clan de Oso Cavernario” y “Los Episodios Nacionales”? Si tuvieran que realizar un viaje en el tiempo,…¿qué tres libros se llevarían?. Uy, qué difícil.

(c), 2010 Ramón Galí. Crítica cinematográfica cedida por la revista Tiempos Futuros Future Times.
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Abr 302010
 
‘AGORA’, POR NEOHYPATIA DE ALEJANDRÍA: CUATRO ACIERTOS, CUATRO CUESTIONES.
“La única forma de conocer los límites de lo posible
es adentrarse un poco más allá, hacia lo imposible”
Arthur Charles Clarke

<<…POR FAVOR , no se asusten de mi trans-presencia, no soy peligrosa. He recorrido años-luz por el bello Kosmos, por el “hermoso orden de las cosas” griego; he dado un saludable paseo celestial y vuelvo a ti, aquella Alejandría…¡aunque sea de forma virtual! Y regreso para hablar de una obra de arte que a su vez habla de ella…y de mí. Y lo haré desde su misma perspectiva caprichosa, desde el rutilante firmamento. Sí: tras mi brutal asesinato y en virtud de una inentendible geometría de lo posible… ¡resucité!; acurrucada en los pliegues del tiempo vencí a lo único que parece irreversible, vencí a la muerte. Ahora, al parecer, estoy escrita con polvo de estrellas y casi me jacto de que no necesito cabalgar sobre la materia para poseer consciencia. En fin, se lo explico, insisto, para que no se asusten de mi presencia, se lo ruego; la matriz transenergética que me configura es totalmente inofensiva. Termino esta introducción indicando que tras morir conocí en mi maravillosa singladura a muchos hombres y mujeres sabios: hoy, aquí, ahora citaré algunas de sus perlas.

Ágora1_Crítica_Raymond Gali

MI ATENCIÓN, como decía, es ahora prisionera de una nueva obra de arte esculpida en el celuloide: Ágora. Recrea mi vida, mi muerte, la muerte de Hypatia, acaecida hace ya un eón ¿o ayer mismo?; vagar por universos paralelos despista a cualquiera, se lo aseguro. Mi regreso a la Tierra para abordar la tarea de analizarla podría antojarse un ejercicio cargado de geocentrismo y egocentrismo a partes iguales, dos errores gravitatorios que nos lastraron-y nos lastran-como especie, como individuo. Simplemente pienso, con humildad, que mi prisma, mi opinión al respecto podría ser interesante…siempre y cuando, claro, “el rayo divino de sabiduría” platónico me siga iluminando en mi actual estadio. También pudiera suceder que al ubicarme ahora mucho más cerca de la fuente emisora dicho rayo de inspiración en verdad me estuviera chamuscando los vectores energéticos que me configuran. Veamos si, tras transitar entre los pebeteros de la noche celestial, todavía puedo hilar como antaño…

Ágora2_Crítica_Raymond Gali

INCLUSO ANTES de contemplar Ágora mi primer sentimiento fue de respeto; respeto por la valentía (¿o temeridad?) de un artista que ha dedicado años de tu vida al lío monumental (literalmente, “la Ciudad de los Mil Palacios” la llamaban) de reconstruir el pandemónium de la Alejandría de finales del siglo IV, principios del V. Los que se entregan, junto a la ciencia y a la filosofía, a la disciplina más elevada y compleja a la que se puede enfrentar la mente humana, al arte, creo que a priori merecen respeto. Respeto y luego crítica razonada, constructiva; nada de despellejar, verbo contundente, que tiempo ha conseguía removerme, revolicar un poquito la energía que me constituye, (como me sucede cuando paso cerca de un campo electromagnético) debido a cómo me asesinaron. Ahora al recordar aquello sonrío estoica con mis labios de ámbar pintados con tinta de aurora boreal, aplicando mi sôphrosynê o autodominio espiritual (que les confieso es la versión neoplatónica del ommmh oriental). Un político tunecino reafirmaba a Sófocles: “feliz el hombre que puede reírse de sí mismo; nunca le faltará motivo de diversión.” Y esto viene de perlas en la eternidad, se lo aseguro.

Ágora3_Crítica_Raymond Gali

COMENZARÉ DESORDENADAMENTE por una anécdota, por una curiosidad, por un chascarrillo: A pesar de apodarme en vida “la perfecta” (he leído estos días: “cuerpo de Afrodita y la mente de Platón”…, ya me gustaría a mí…) les revelaré lo que es más bien una intimidad: he sentido casi insana envidia de la dulce belleza de la protagonista del film, más morena y joven, con una mirada más cargada de Homero y Eurípides incluso que la mía cuando me asesinaron: la elección de la actriz que me encarnara es, a mi juicio el… PRIMER ACIERTO DEL DIRECTOR. Para rematar mis observaciones sobre la otra forma de la verdad, sobre la belleza (un dramaturgo español dixit), afirmaré que el esclavo que nunca tuve y que aparece en la película también me hubiera puesto difícil mantener mis principios, entregarme sólo al Conocimiento… ¿De mármol de Éfeso? En absoluto; de vocación de cariátide… ¡nada de nada!

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¿ANTICRISTIANA? UMMH… , no lo sé. Sí parece un intento de ser anti-fanática como demuestra, por ejemplo, que en la filmación me lapidaran en vez de… En ya no sé qué universo paralelo, pues a veces me lío,  un escritor alemán manifestó: «Me aburren los ateos. Siempre están hablando de Dios». No me refiero al director de Ágora en absoluto, pero quien me quiera reclutar en la filas del agnosticismo para usarme de ariete contra los creyentes que se olvide, que abdique de su enfermizo propósito: siendo la ciencia mi religión, sin duda, siempre escribí CREER; sí, con mayúsculas (y negrita si hubieran existido ese modo tipográfico). Mis mejores amigos, y alumnos, fueron cristianos. Siempre percibí la figura de Cristo como sagrada. Siempre, con el beneplácito de mi idolatrado Platón sentí la astronomía y la geometría como formas divinas de conocimiento.  Siempre concebí ciencia y religión como las dos caras de la misma moneda (creo que el otro día mi filósofo le ganó por fin la primera partida de ajedrez al hijo de Dios, allí sentados encima de una estrella). Me gustaría que todo esto hubiera sido reflejado (¡¡aconteció, en verdad, un asesinato político, no religioso!!), en la obra de arte que abordo: PRIMERA CUESTIÓN AL DIRECTOR…¿si su película no pretende ser anti-cristiana, sino que refleja un hecho histórico, qué falta hacía dibujar determinados personajes con ropajes oscuros, con rostros siniestros, para que a la gente le quepa la duda? Los que me mataron no estaban tan caricaturizados, no eran tan feos, de veras. Cuidado además con hacer de la anécdota categoría: unos cristianos concretos y fanáticos acabaron entonces con la guardiana del Conocimiento, pero otros lo conservaron en monasterios durante la Edad Media. “Eran parabolanos, no hiperbólicos” quizás hubiese dicho el gran Euclides en sus clases de geometría.

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DICEN QUE todo viene de nuestra cultura, de la griega: a mi pesar, nada más alejado de la realidad. Si el bueno de Pitágoras levantara la cabeza…; su famoso teorema ya había sido descubierto en China, Egipto, Babilonia, India y Japón. ¿Catetos? Tampoco es eso. Sólo al cuadrado y en el teorema 😉 Tenemos que asumir con flagelante deportividad que nuestros Siete Grandes Sabios aprendieron a su vez de los ecos de las enseñanzas de otra maravillosa cultura sita en una zona concreta: el valle del Nilo. Pero si tramposamente, con la sutil destreza de un tahúr, obviáramos esta realidad, corriéramos un tupido velo, ¿se podría afirmar, como dijo un escritor austral, que todo fue ya codificado por nosotros, los griegos? Puede que sí en cuanto a las relaciones humanas, pero no respecto a la interacción del ser humano con la ciencia, la tecnología y el conocimiento en general. Cuento esto porque mis sospechas de que algo no cuadraba en el firmamento, que las órbitas planetarias no podrían ser circulares (eso me lo encontré en mi particular periplo después de morir, en los albores del siglo X, en alta mar…), que ya por entonces se barruntaba la esfericidad de la Tierra y su atracción a través de una poderosa fuerza… Sí, a su vez nosotros nos adelantamos a los genios que (oficialmente) descifraron los cielos más de mil años después. “Mi” amado Uomo, caso aparte, claro, pues él y quizás gracias a una distorsión cuántica se solía dar un garbeo por el futuro y tomar notas. Plasmar en el celuloide estas inquietudes y los posibles avances de lo que quedaba de la civilización helena, sin duda: SEGUNDO ACIERTO DEL DIRECTOR.
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VUELVO A él, sí, a uno de mis maestros griegos para contar una anécdota: dicen del (que creía ser el) descubridor de un gran teorema matemático que curó a un joven de una importante melopea al prescribirle una melodía concreta a determinado ritmo: la música es clave como vehículo y generador de emociones, es… “la voluptuosidad de la imaginación” dijo un enorme pintor, tanto que hubo que apretarse en los cielos cuando subió a ellos. La del film es buena, más que correcta diría yo…¡pero le falta el último requiebro melódico para llegar al corazón del espectador, la última vuelta de tuerca que separa la excelencia de la genialidad! La música es más que correcta pero prima lo cuantitativo frente a lo cualitativo. En mi modesta opinión tienen la fortuna compartir una época y un planeta con dos de los compositores cinematográficos más extraordinarios de todos los tiempos (para no herir sensibilidades, sólo sus iniciales: J.W., y H.Z., pero ssssh, chitón) LA SEGUNDA CUESTIÓN AL DIRECTOR es obvia, ¿por qué precisamente sus gloriosas partituras, o incluso las de él mismo, no sublimaron, no condujeron al paroxismo los sentimientos del espectador? Si lo intentó no lo sabemos. “La música empieza donde acaba el lenguaje”, afirmó un tenor germano y por eso esta humilde aprendiz va a ser osada y atreverse a sugerir una idea: sin cambiar ni una coma del guión o del montaje sustituya la banda sonora por otra, absolutamente sublime, maravillosa,… ¡y reestrene el film! ¿Por qué no? Estoy convencida que, siendo otra, la sensación para el espectador será totalmente diferente.

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VENÍA A decir un arquitecto visionario que una vez una obra de arte se ha hecho orgánica se convierte en eterna, ad infinitum. Sólo el tiempo dirá si Ágora posee en sus ruedas dentadas las proporciones divinas de la naturaleza, si lleva implícita los números áureos de la perfección. Es evidente que he contemplado otra versión de la Alejandría que fue, apreciando las diferencias en “mi” Biblioteca (la de la película es ¡incluso más bella), en la geometría de las calles, en las fisonomías de sus habitantes, en algunas indumentarias y complementos (aunque son casi todos muy muy correctos), en algunos comportamientos, en algunos nimios detalles pero, en general, la recreación es asombrosamente fidedigna, incluyendo la del fabuloso cíclope de mármol, esa maravilla del mundo que, envolviéndolas dentro de su haz, conducía a las naves al buen Portus Eunostos; puedo afirmar que su escenografía me parece sorprendente, “deliberadamente estética”, como le dijera un autor a otro. Me he despepitado para mis adentros, y me hubiera descacharrado, desencajado si hubiera tenido cuerpo físico, al comparar los actores elegidos con los personajes que me rodearon en vida (por diferentes, no por inadecuados: estos, en general y como decía antes, más bellos, más esbeltos denotando la mejora de la raza, salvo los monjes “señalados”) pero insisto en que jamás desde entonces se reconstruyó mi ciudad y sus gentes con ese grado de perfección histórica, con ese preciosismo resplandeciente: TERCER ACIERTO DEL DIRECTOR.  Opino que la hazaña visual alejandrina rebasa todo lo nunca conocido y por sí misma justifica el visionado del film.

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PARA UNO de los más grandes cerebros de la historia de la humanidad en cualquier universo paralelo del que se tenga constancia de su presencia, “El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos”. Mi perspectiva quizás no sea significativa pues contemplé la película con ojos tan inmateriales como vírgenes (por favor, no se rían de mí: es mi primer film: todavía no tengo las pupilas gastadas, resabiadas, de tantos impactos visuales del siglo XXI; admito que mi capacidad de asombro, afortunadamente, sigue incólume ¿no les da pena que la suya se pueda haber erosionado, que muchos niños de 5 años de su época moderna ya tengan las retinas más viejas que las de un anciano de la mía, de la grecolatina? (“Eso lo entendería hasta un niño de cinco años: ¡tráiganme un niño de cinco años!”-gritó uno de los más grandes humoristas de todos los tiempos, adelantándose a mi pregunta anterior) Si queda amputada nuestra capacidad de sorpresa, si el humano inteligente rechaza que le conduzcan como a los borregos por un carril, si le repele todo lo que tenga la vitola de muy comercial, si como decía Epicteto la mente humana precisa aventura pero sobre todo libertad, si la clave del disfrute es la relación entre las expectativas y la realidad (y es inversamente proporcional a la cola que guardemos para contemplar dicha realidad), ¿por qué esa brutal campaña publicitaria que elevaba el listón de las mencionadas expectativas a unos niveles estratosféricos? Esa sería mi humilde TERCERA CUESTIÓN QUE PLANTEARÍA AL DIRECTOR. Quizás esa estrategia concreta de difusión del hecho devalúa al hecho en sí.

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LA CUARTA Y ÚLTIMA CUESTIÓN AL DIRECTOR vuelve a suscitar dudas sobre mi ego/geocentrismo, es decir, que termino donde empecé. Alabando como he hecho la elección de la actriz que me encarna en la gran pantalla, creo que su papel resulta finalmente cargado de humildad (muy bien) pero quizás un poco plano (mmmh). Esa Hypatia redidiva, inscrita en su indiscutible belleza, posee en ocasiones una expresión propia de estar eternamente cayéndose de un guindo, cual Sísifo subiendo la piedra a la montaña castigado por Zeus. Quizás suene mal pero quiero pensar, con toda la modestia que me enseñaron mis maestros griegos, que mi personalidad fue mucho más rica en matices, más poliédrica, ¡con más sentido del humor! ¡Apenas sonríe la actriz en el film! Si esa fue una de mis armas para lidiar con la dura realidad, fuese el obispo Cirilo o el sursuncorda quien me pusiera palos en las ruedas de la vida. Tengo por maravilloso a mi padre, el gran astrónomo Teón, sin duda, y su carácter fue diferente al actor que lo representa, pero gracias su buen hacer y al del director éste resulta extraordinariamente convincente. ¿Por qué no se atrevió a profundizar en la condición humana de la protagonista de su película?  “El cuerpo humano no es más que apariencia, y esconde nuestra realidad. La realidad es el alma”, manifestó un soberbio novelista francés. Esta humilde abajofirmante es la constatación más preclara, la constatación definitiva de esa gran verdad. Que te descuarticen y que luego quemen tus restos puede ser un pequeño inconveniente, un percance más o menos molesto pero en modo alguno determinante para acallar tu voz en medio de la eternidad.

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PIENSO QUE la creatividad va mucho más allá de la inteligencia, es una segunda derivada de ésta que muchos poseen pero que muy pocos subliman de forma deslumbrante; su génesis roza lo divino o eso rezan los frescos más famosas de todos los tiempos sitas en una bóveda vaticana (¿o transmitía mero y aburrido conocimiento?).  Termino mi relación con el que considero CUARTO ACIERTO DEL DIRECTOR, que ha sido… ¡arriesgar!: homogeneizar todos los fanatismos con sus perspectivas cenitales, alejarse del esquema y tensión narrativas convencionales, insertar un avance del propio film antes de éste, elegir un tema y época tan complejos como controvertidos, ejecutar rotaciones imposibles de la cámara, etc: “En el arte la única manera de acertar es estar siempre en peligro de equivocarse”; afirmó un escultor español. ¿Acertó o se equivocó? Juzguen por sí mismos. Sean libres, gran máxima griega: saquen el látigo y mantengan a raya sus prejuicios o mejor, déjenlos directamente en casa y vístanselos coquetos al retornar de nuevo: siempre tendrán luego tiempo de ponderar los pros y contras de lo que visionen, despacharse a gusto y/o separar el polvo de la paja si es que les apetece. Si buscan sensaciones concretas, mirlos blancos o comparan (quizás inevitablemente) con otros éxitos cinematográficos-de análogo final dramático -fracasarán en el intento: Ágora, con sus luces, con sus sombras,es otra cosa. Rían, emociónense, lloren o cabréense.

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TIENEN LA oportunidad de viajar en el tiempo e impregnarse de aquella Alejandría, en el mismísimo ocaso de aquella época jaspeada de perfección que fue la Antigüedad. Pueden rescatar para sus pupilas los nenúfares y la hiedra que se derramaba por las calles alejandrinas, los mármoles de los Mil Palacios, el eco de los yunques, el bullicio del Bruquión, la explosión de aromas y color de las plazas de la ciudad que me vio nacer.  Los egipcios consideraban las montañas alejandrinas guardianas de la eternidad: esas murallas encierran el secreto de la vida eterna que soñaron para sus muertos. Como les decía al comienzo no se asusten de mi presencia, se lo ruego; la matriz transenergética que me configura es totalmente inofensiva. Pero, ¿se acordará alguien de mí, de la que fui en vida, dentro de millones de años? Quizás sí gracias a Ágora o a pesar de. En cualquier caso, dentro de unos eones hablamos...>>

ESTAREMOS ENCANTADOS (RAYMOND GALÍ Y UNA SERVIDORA) EN RESPONDER A TUS COMENTARIOS. GRACIAS.

NeoHypatia de Alejandría
© 2009, Raymond Galí, autor de Hypatia y la eternidad

 
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ANEXO, POR RAYMOND GALÍ
Circula por internet un ‘power point’ que tilda ‘Hypatia y la eternidad’-junto a otros libros posteriores con Hypatia de Alejandría como protagonista-de oportunista, subvencionada y anti-cristiana. Nada más lejos de la realidad. Aquí mi derecho legítimo de réplica:
 
1º Mi novela es MUY anterior a la película ‘Ágora’ dirigida por Alejandro Amenábar y, me atrevería afirmar sin temor a equivocarme, anterior a todas las novelas relacionadas con Hypatia de Alejandría publicadas en 2.009. Ya en 2.002 gané un concurso de microrrelatos del periódico El Mundo con el núcleo, con el tema central, con el germen de la novela (LEER AQUÍ). A mi primera versión la de novela le di entrada en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Comunidad de Madrid el 8 de septiembre del año 2004, con el numerito M-006439/2004, para más señas. y, de hecho, la presenté ese año al concurso de la Universidad Politécnica de Cataluña. Por cierto, antes de presentarla al Planeta, el 13 de junio de 2008, volví a registrar la segunda versión. La película de «Ágora » se estrenó en octubre de 2009.
2º Mi novela no es anti-cristiana, nada más lejos de la realidad; estoy convencido que respeta escrupulosamente todas las creencias. Para empezar después de morir «mi» Hypatia resucita. En junio de 2009, antes del estreno de la película, la periodista Eva Orúe me realizó una entrevista. Ante su pregunta…»Por lo que has podido saber de Ágora, ¿crees que vuestras Hypatias son la misma?» respondí: «Hasta donde yo sé los proyectos de Amenábar son absolutamente secretos y creo que este especialmente. Hasta su preestreno en el Festival de Cannes hace pocos meses nadie supo de la película más que lo que quiso Amenábar dejar entrever en el tráiler. La verdad es que no tengo ni idea pero creo que la película equivaldría al primer capítulo de Hypatia y la eternidad. Si plantea el film, (que no creo que caiga en esa simplificación injusta e infantil, que este tío parece muy inteligente) como “malos los cristianos” y “buenos los ateos” no tendrá nada que ver con mi novela, que dibuja religión y ciencia como las dos caras de la misma moneda». AQUÍ la entrevista completa.
3º Mi novela no es una biografía: es una novela de ciencia-ficción histórica o ucronía.
4º Nadie me ha dado ni un duro, al contrario: no tengo padrino, nadie poderoso me ha apoyado. A pesar del esfuerzo de mis editores mi novela se ha visto poco, aplastada y desplazada por la poderosa maquinaria mediática de las de las otras editoriales; la pasta manda, poderoso caballero, don dinero. Conste que jamás entraría a valorar la calidad de las otras obras.
5º Tengo un concepto científico de lo que es Dios pero, como explico al final de mi novela, totalmente compatible con la religión cristiana (y las otras). Yo soy cristiano. En la página 249 de Hypatia y la eternidad detallo mi postura al respecto, aunque en realidad la novela entera aborda la dicotomía “Jesucristo Vs Platón” o “La era de Dios y la era de los genios” desde el máximo respeto a las dos formas de entender el universo, subrayando que, a mi humilde entender, han sido y son totalmente complementarias.
6º En el blog de la página de mi novela (ahora reproducido aquí en mi web-blog oficial) escribí una crítica de Ágora, desde el punto de vista de mi protagonista, elogiando lo que me pareció bien, criticando-entre otras cosas-la parte anti-cristiana del film.
7º Con esfuerzo titánico (soy hombre de ciencias) estuve 6 años documentándome y escribiendo las diferentes versiones de la novela. Para retratar de la forma más fidedigna posible la figura de Hypatia de Alejandría usé como base las fuentes originales en inglés (cartas de Sinesio de Cirene a Hypatia) y la biografía de la que probablemente sea la mayor experta del mundo en Hypatia de Alejandría, la profesora de Historia de la universidad de Cracovia María Dzielska. Ella afirma rotundamente que aconteció un asesinato POLÍTICO, no RELIGIOSO en ALEJANDRÍA. Así lo plasmé en mi novela y repetí en la entrevista radiofónica que me hicieron en RNE el 31 de julio de 2009. 
8º Hay que ser idiota (pero de concurso de idiotas) para meter a todo el mundo en el mismo saco sin informarse primero.
Mar 312010
 
PLANETA 51: VENZAMOS EL MIEDO A LO DESCONOCIDO. ARRIESGUEMOS UN POCO (LEÑE)

“Si tiene familiares abducidos marque el 2”

Planet 51

“El futuro tiene muchos nombres: para el débil es lo inalcanzable,

para el miedoso, lo desconocido. Para el valiente, la oportunidad.”

Víctor Hugo

¡Por fin San Julio Verne, San Isaac Asimov, que presiden al alimón el Paraíso Celestial de la Imaginación escucharon nuestras plegarias!: Planeta 51 es un monumento artístico a la creatividad…, y ¡es español! (sí, sí, frótense los ojos y ponga cara de tonto). También es un enorme guiño a la almibarada USA de los 50 y sobre todo un maravilloso homenaje al celuloide de todos los tiempos, en especial al de ficción, para deleite supino de los cinéfilos hasta la médula. Los mimbres que trenzan Planeta 51 poseen detrás el laboriosísimo esfuerzo de las grandes obras, el trabajo artesanal preciso para alcanzar la excelencia. Leonardo de Vinci tardó tres años en pintar la Gioconda y Gabriel García Márquez más de un lustro en ensamblar El amor en los tiempos del Cólera. Por el contrario, desconocemos si algún cineasta, cantante o escritor de postín empleó una tarde o dos en perpetrar su gran obra maestra por la que se le conoce. Soy plenamente consciente de lo que es entregar muchos años de tu vida a un proyecto artístico (y no morir en el intento, pero casi). Planet 51, es una bella rapsodia a la imaginación, cuya trastienda entre billones de píxeles esconde sangre, sudor y lágrimas. ¡Olé y olé!

Nos enfrentamos a una película de una calidad técnica exquisita, casi sin parangón, con un guión entretenidísimo que encierra una moraleja cuya vigencia no tiene fecha de caducidad: ¡venzamos el miedo a lo desconocido! ¡Venzamos, por ejemplo, al miedo que produce un astronauta español en la corte del rey Obama I!,¿Es usted más infeliz que Calimero? ¿Su vida es soberanamente aburrida? ¿Tiene vocación de Puerta de Alcalá conformándose con ver pasar el tiempo? ¿Le gustaría dejar de ser una jodida seta y sentirse más vivo? Venza ya todos esos miedos que le atenazan, despoltrónese, des-a-gi-li-pó-lle-se en una palabra desmenuzadita para su más ágil comprensión: arriesgue un poco sin tanto temor a lo que vendrá, leñe. Los creadores de esta película lo hicieron: lo desconocido, en su caso, a lo que se enfrentaban era a crear primero unos estudios de cine ad hoc, una tecnología digital propia, asumir deportivamente que tardarían una semana en conseguir cada tres segundos de filmación, introducirse en el exclusivísimo y requetevip mercado americano, asimilar que las dificultades serían enormes. “Sí, ahora. Gracias”: es que he pedido a los de posproducción que suene algo épico mientras suelto la siguiente afirmación (“La B.S.O de Gladiator está muy bien, sí”): Los creadores españoles de Planeta 51fueron valientes, vencieron ese miedo lógico/cobardica a lo desconocido, arriesgaron y ganaron; y ganaron al margen, sin duda, de los resultados obtenidos en taquilla pues el estreno de la película puede considerarse un triunfo en sí mismo. ¿Qué es fácil disparar con pólvora del rey? Ummh, al parecer esta vez no.

¡Un momento!, ¡pare, pare, PAREEE!: si no ha visto Planeta 51 tómese un merecido break en este punto y después de visitar el cine siga leyendo…u opción B: no haga ni puñetero caso y apure ahora mismo la crítica carpediem-ando, que es gerundio. Simplemente recuerde: A ó B.

Pero volvamos a ese Planeta 51; volvamos a mundo allende nosotros, a tropocientos años-luz de la Tierra, de suaves y coloridas texturas en el que los ángulos rectos son proscritos (puertas, tanques, Cádillacs, y hasta las constelaciones de su mapas celestes tienen formas curvas). Sus habitantesandanrevolucionaditos perdidos por la llegada del extraterrestre, el capitán Charles T. Baker, que dice estar en el Facebook y parece el primo segundo del bueno de Buzz Lightyear; no dan crédito a lo que está sucediendo. A pesar de tener su rudimentario programa S.E.T.I. (quizás homenaje a Zemekis) de búsqueda de vida inteligente fuera del planeta, convencidos hasta sus puntiagudas y verdes orejas que su universo pre-copernicano posee un tamaño de 500 kilómetros y 1.000 estrellas flipan en al menos 32 millones de colores al conocer al humano. Cuando el supuesto alienígena (más americano que la Estatua de la Libertad y el Big King XXL) pisa el planeta no tiene reparos en tararear la música de fondo de 2001 emocionado; me comunica mi chivato celestial que se tiene constancia que Clarke y Kubrick se troncharon desde allá arribota al ver esa escena.

El guirigay que se origina a continuación tiene como protagonistas, desde el lado terrestre del cuadrilátero al intrépido astronauta y a su fiel escudero sideral-un Sancho Panza estelar, un rover llamado Robert- que podría ser Wall-E, pero también un R2-D2 tuneado o sus padres cinematográficos, cualquiera de los entrañables robotijos de Naves Misteriosas; en todo caso de un tamaño más manejable que su tatarabuelo Robby, del Planeta Prohibido. Jugando en casa, en la otra esquina, tenemos a una preciosa señorita ovípara, cuyos carnosos labios recuerdan a los de su propia dobladora norteamericana, Jessica Biel (aunque quizás más a los de otra heroína del celuloide, la pluscuamperfecta tocaya Alba). Ella tiene un amigo hippioso con su fregoneta Volkswagen que irradia paz y amor pero la chica no llega a ser tan rebelde como Barbra Streisand en Tal como éramos. Le ronda un atolondrado jovenzuelo verdoso pues ella le pone lo de abajo arriba y lo de arriba abajo. Como alter-ego del rover Robert-que mea aceite- tenemos a un fantástico perrito con cabeza de alien, nada evil como su primo de zumosol, pues rebosa bondad aunque (éste) mea ácido, jodiendo las farolas allá donde va. Ah, que no se me olvide: y Jack Nicholson o Gene Hackman (elijan ustedes, alguien que cuando se pone marcial no hay quien le chiste) se pixelaron para encarnar al general malo malísimo que persigue sin tregua a nuestro héroe terrestre, o a uno de los dos actores me recordaba el pollo de uniforme lleno de galones y bastante cabroncete.

Los guiños cinematográficos se prodigan velocidades próximas a la de la luz; se extienden no sólo a la serie B sino a todo el abecedario, por lo que hay que estar muy muy atento para pillarlos todos en un divertido juego para toda la familia, para el niño y la niña: seguro que se me escaparon un montón.  Todo quizás comience cuando la señal que llega a los aparatos de radio del Planeta 51 empieza a fluctuar, avisando que algo sobrenatural está a punto de suceder, y sino que se lo digan a Richard Dreyfuss en Encuentros en la tercera fase: en Planeta 51 City tienen un problema, sin duda, porque el terror vendrá del espacio exteriory podría originar una Guerra de los mundos. Una invasión que se producirá no por una Mujer de 50 pies, ni de un Joda de mil años, sino de un humano Elegido para la gloria. Pero al final, tras persecuciones vertiginosas incluso en bicicleta, tras incluso Cantar bajo la lluvia de piedras tipo Gene Kelly, tras creerse infectados por un virus alienígena que posee su cuerpo, la cosa al final no se queda ni en un Mars Attack de coña, ni eso, porque nuestro Buzz Lightyear tuneado y repixelado es muy fanfarrón, más chulito que un ocho tumbado… pero buena gente. El bombardeo audiovisual por tierra, mar, aire y espacio es despiadado y los cinco sentidos deben estar alerta para correlacionar en nanosegundos la iconografía cinematográfica de Planeta 51 con la nuestra, con una Marilin ToMorrow verdosilla pero igual de sexi a la que también se le levantan las faldas (o la Tentación vive MUY arriba),  la ventosa en la frente del prota con Toy Story,  las gafas destroyer y el “Sayonara baby” del cyborg más famoso de la historia del cine y si incluso uno tiene el oído (y la memoria) muy finos puede correlacionar el sonido del los coches ingrávidos (allí casi todo lo es) del Planeta 51 con el de las cuadrigas atómicas de Star Wars Episodio I, aunque esto ya es para nota (o paranoia mía), y…bufff…y mucho, mucho más: el ejercicio es tan agotador como gratificante, se lo aseguro…

Quizás sea todo esto una excusa para su re-visionado de la movie, que no me importaría pues está plagada de millones de detalles/segundo (¿o eran polígonos?) imposibles de asimilar. Por eso recomiendo estar muy muy atentos: tómense un café cargadito o algo y no pestañeen durante 91 minutos. Of course, reto a los valientes con buena memoria que plasmen en los comentarios de esta crítica más guiños cinematográficos que a un servidor se le hayan colado…que serán unos cuantos.

Como han podido comprobar no he entrado a valorar en ningún momento el guión de la película, pues hoy se me antoja ejercicio tan evitable como subjetivo, y no me apetece compararla con otras producciones anteriores porque considero que Planet 51 es, sencillamente, otra cosa: véanla y decidan por sí mismos. Sólo puedo afirmar me he partido de risa como el niño que soy, como el niño que fui y que me ha entretenido mucho.

Termino diciendo que todo lo anterior expuesto no es más que la punta del iceberg (o de la nave comandada por Charles T. Baker). Ese astronauta dio un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto-no sé si para la humanidad- pero sin duda enorme para la industria de la animación española. Por favor, animémosles a dar muchos más saltos, pues sus creadores constituyen un oasis de talento en medio de un desierto de mediocridad. Lo dicho: ¡olé!

(c), 2010 Raymond Gali.

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