Sep 232010
 
VIVIR ES LLEGAR, MORIR ES VOLVER: LA MÁS INSÓLITA DE LAS VIDAS
“En un plazo infinito le ocurren
a un hombre todas las cosas posibles “
JORGE LUIS BORGES

El filósofo de la antigua China Lao-Tsé

MI vida fue, sin duda, la más insólita de las vidas.

LOS primeros años de mi existencia fueron, por así decirlo, de adquisición de la consciencia. Este es el único denominador común que tuve con el resto de los mortales; respecto a mi ciclo vital fui netamente diferente al los demás humanos…

… NADIE, nunca y en ningún lugar supo lo que le ocurría a mi cuerpo. Yo me ocupé de que así fuera. Para conseguirlo viví rompiendo cada día arquetipos humanos de conducta. No quiero decir con esto que renegué de exprimir hasta la última gota de mi existencia o que no fui feliz. No. Lo fui, pero con las colosales limitaciones que llevaba implícita mi…”diferencia”. Tuve amigos, pero como es lógico, me duraban bien poco; no podía ser de otra manera. La razón por la que no puse en conocimiento de los médicos mi “rareza” o a alguno de estos amigos la desconozco. Quizá fue debido a mi timidez y a que alguno de ellos conociera lo que yo consideraba una terrible abominación. No lo sé. Los especialistas me hubieran dado dos palmadita en el hombro afirmando que no había ninguna solución para revertir el proceso. Ah, y lo harían muy sorprendidos puesto se hallarían ante el más fabuloso caso de la historia de la medicina. A mí todo eso no me importaba: Bajo ningún concepto quería ser un monito de feria. ¿Comprenden? Así que mantuve todo en secreto…

CUANDO contaba alrededor de cincuenta años, recuerdo que leí en alguna parte la frase del libro Tao Tê-King del filósofo de la antigua china Lao-tsé la frase: “Vivir es llegar, morir es volver”. El libro, denominado de la Vía y la Virtud fue, al parecer norte espiritual en oriente durante muchos siglos. La cita se me quedó grabada en mente aunque, admito, en su momento no supe interpretarla en toda su dimensión y cómo aplicarla a mi caso; años después, quizá dotado de una mayor madurez, la consagré como la frase que definía mi existencia. Indiscutiblemente jamás fue escrita con esa intención, sin embargo se adaptaba a mi caso como si así fuera…

EL desajuste con los que me rodeaban se hacía patente, unas veces más que otras aunque, la verdad, casi siempre. Era lógico. Mi trayectoria vital describía una curva tan inusitada que era imposible que coincidiera en alguno de los puntos con las de los demás. Si por lo menos pudiera recordar el principio, pero…¿cómo podría hacerlo? ¿Recuerdan ustedes sus primeros días de vida? No, claro. Sin embargo, no dejo de pensar, infructuosamente, que dichos recuerdos esclarecerían de forma ostensible mi origen y quizás…la razón: ¿Por qué? ¿Por qué yo?…

DEBO despedirme. Cuando estén leyendo estas líneas es muy posible que yo ya no pueda entender las palabras aquí vertidas. Como les he explicado la falta de consciencia se manifestará en mi de forma análoga al resto de los hombres…¡aunque no exactamente igual! Mi Hoy, su Ayer se desarrolla a unos veinte años del final de mi vida. Es irónico pensar ahora en todas las cuestiones por todo ser humano repetidas en todo tiempo, en todo lugar: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Digo que es irónico porque dichos interrogantes, en una vida tan extraordinaria como la mía siguen siendo, de igual modo, un enigma…

BUSCARÉ ahora a mis padres para que vivan conmigo la infancia que nunca tuve, para que críen al niño que jamás fui…

NACÍ viejo y moriré joven…

VIVIR es llegar, morir es volver…¡al útero materno!

(c), Febrero de 1991, Raymond Gali. Relato cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.
NOTA DEL AUTOR: Este relato fue escrito del tirón una noche de febrero del año 1.991, por un indecentemente joven Raymond Gali.  Años después fue corregido y registrado en una antología llamada Relatos del Mundo Futuro y otros artículos el 19 de junio del año 2.006 (En el Registro Intelectual de la Comunidad de Madrid, con número M-004843/2006). Después de esto apareció en la revista digital Tiempos Futuros Future Times. El 25 de diciembre de 2008 se estrenó en Estados Unidos la película llamada The Curious Case of Benjamin Button (El curioso caso de Benjamin Button) con un guión basado en un relato del gran escritor F. Scott Fizgerald, que describe la vida de un hombre que nace con un cuerpo de unos ochenta años y que va poco a poco rejuveneciendo. Raymond Gali jamás había oído hablar anteriormente de dicho relato. Palabra.
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