May 232014
 
Aventuras Peregrinas de un escritor peliculero - Raymond Gali

SI NO LO HAS HECHO ¡LEE PRIMERO…  <<CAPÍTULO ANTERIOR (Introducción)!!       CAPÍTULO (2)>>

CAPÍTULO 1 – MADRID KM O

RAY (RAcional): ¡Puta memoria! Nos engaña: Borra o desdibuja lo jodido e idealiza los buenos momentos.

MON (eMOcional): A pesar de eso, intentaremos reproducir fielmente lo que sucedió. Allá voy:

CUATRO de agosto de 2.0XX, seis a.m. Solos, inconscientes, saltamos al vacío… ¡sin ni puñetera idea de lo que nos esperaba!

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali -ConsejoPeregrino1_No Dependas de la gente

R: ¿Fielmente? JA. Tu objetividad es más insignificante que la vida sexual de una calcomanía de Heidi. Recuerda lo que has escrito en el capítulo de Introducción…

M: No empecemos. ¡Cállate y déjame arrancar con la narración!

En el descansillo de la escalera, a punto de empezar la aventura, acariciamos el logotipo de QUEEN de nuestra camiseta rockera

M: ¡Nos traerá suerte!

R:  Ya, muy científico.

Ya de camino al tren, con un viento en contra de doce nudos:

M: Al volver y tras mil aventuras, podremos subastar en nuestra resudada camiseta…

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali - Camiseta Pop-Rock Protege de Gilipolleces

R: Mientras eso… jamás suceda a lavarla a diario: Los antiguos peregrinos pasaban meses sin lavarse: llegaban pétreos a Compostela.

M: ¡Puagg! Oye, a lo mejor en la antigua China hicieron así a los soldados de Siam, con moldes de peregrinos.

R: O sea que al final no era terracota.

El caso es que aquella mañana habíamos desayunado huevos con bacón, tostadas, zumo, y cuatro de esas barritas…

R: ¡Para el carro y ve al grano! ¿Qué quieres? ¿Deprimir ya de primeras a todo el mundo? ¿Suicidios colectivos?

M: Ok. Reescribo…

Cruzando el puente para acceder a la estación, decidimos que nuestra misión secreta había comenzado oficialmente.

R: No sé si será la historia más grande jamás contada, pero probablemente sí una de las más absurdas.

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali - Peregrinos De Siam Terracota

M: ¡Es el momento: ¡Pongamos música épica! Sí, que posea un toque místico, como la banda sonora de la peli Gladiador, ¡Ray-Mondiator!

R: Ridículo: Suena a pela tubérculos del teletienda.

Accediendo al andén íbamos a tener el primer choque contra la realidad.

Un tipo esperaba el tren: mediana edad, moreno, pelo largo. Al vernos hablar… con nosotros mismos nos miró con la misma cara de desprecio que Robert de Niro a Nick Nolte en una escena del Cabo del Miedo.

ROBERT: Pringado de mierda…

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali - Cabo del Miedo_Abogaadooo

Después, escupió a la vía como diciendo “que te follen”. “Ojalá” pensó Mon y después le sonrío de forma estúpida bajo el cabreo de Ray. Para acojonarle y callarle la bocaza extrajimos de nuestro estuche de frases preparadas una de Clint Eastwood en el Sargento de Hierro:

RM: “Desayuno alambre de espino y meo napal”.

ROBERT: Ja. ¡Ay, el bueno de mi amigo Clint!: jodió el revestimiento de cobre de kilómetros y kilómetros de tuberías, de tanto mear napal.

Nos desconcertó tanto que tuvimos que poner punto en boca nosotros. En dos minutos llegaría el tren.

R: Al ir de peregrinos por la vida nos creíamos dentro de un aura protectora; todo el mundo nos trataría con cariño y solidaridad.

M: Ja. Ni de coña. Menuda leche que nos hemos dado desde el guindo. ¿Qué puede tener un hombre tan borde en la cabeza?

R: “Todo menos caspa”, supongo.

El tren llegó y, cargando con nuestra pesada mochila, trepamos vigorosamente hasta el interior de su panza. R & M seguían debatiendo:

M: ¿No crees que el Robert de Niro ese estaba demasiado embrutecido ya de mañana?

R: Quizás es un trozo de pan y está bajo los efectos adversos de algún medicamento.

M: Quizás se ha pasado con la dosis del jarabe de la tos.

R: Sí, claro. Creo que Adolf Hitler se metía lingotazos del jarabe Bisolvón, y de ahí su ‘mala follá’: “Ay, lo siento: monté sin querer el Tercer Reich tras una noche de antitusivo.”

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali - Hitler Bisolvon

Caminando por el vagón hasta encontrar asiento Ray protestó:

R: No quiero discutir pero, ¿cómo eres tan cabestro haber metido 17 kilos en la mochila?

M: Ahora me dirás que todo este sarao, toda la aventura en realidad consiste en un ejercicio de austeridad y optimización.

R: Esto es un ejercicio de austeridad y optimización, so cafre. ¿Te has pasado tú con la dosis del Absurdol?

El tren de cercanías nos trasladó a una de las grandes estaciones de la capital. Una vez allí aprovechamos para tomar un tentempié: galletas, según la etiqueta…:

“Sin azúcares, ni gluten, ni colesterol, ni lanolina, ni sal, ni nada. En todo caso -pero muy remoto- algún chopito que justo pasara por allí”

M: Sabían menos que un holograma.

R: No comas nada que sepa menos que el cartón de la caja que lo contiene. Seguro que era más cremoso que las galletas.

En medio de la gran estación andábamos despistados. Lo peor, arrastrar la mochila que…

M: ¿17 kilos? Pues parecen una tonelada.

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali -Mochila Grande_NoDVDColonoscopia

Cómo no teníamos ni repajolera idea de hacia dónde tirar realizamos un placaje de rugby a una persona que pasaba:

-Por favor, ¿el convoy a León?-La mujer era bizca. Un ojo apuntaba a las gallegas islas Cíes y el otro a Almuñécar.

-Por allí? dijo estrábica, moviendo levemente la cabeza hacia arriba. ?Y desapareció.

M:  Podía haber señalado con la manita.

Tardamos diez minutos más en dar con el andén correcto. Una vez en él, irrumpió en escena, en la lejanía, el destartalado tren. Como estableció Ray, una de las consignas sería la de la austeridad. El ferrocarril era de 3ª categoría, antiguo de narices.

M: Además irá bastante petado de gente…. o eso parece por la multitud que se hostia en el andén.

R: ¿Pero qué le ha dado a la gente hoy? Por cierto, el trasto trenero no es de carbón de milagro.

M: Al menos no está previsto que nos ataquen los indios, como al general Custer.

R: Coche 4, es el siguiente.-Señaló nuestro lado racional.

Mientras subíamos pensamos que nosotros también teníamos intención de morir con las botas puestas.

R: Con lo descoordinados que estamos ambos…vamos a estar tan perdidos como Wally, el de “¿Dónde está Wally?”

M: A lo peor, desesperados, terminamos para siempre en un bosque asturiano.

R: Cuentan el caso de un peregrino madrileño perdido que sobrevivió tomando setas alucinógenas.-Dijo Ray mientras comprobaba el número de asiento en el billete.

M: Pues encontrarse no sé…pero se tuvo que echar unas risas… ¿Qué fue de él?

R: Seis semanas después, unos científicos chilenos lo localizaron en las antípodas. Llevaba una sonrisa que le daba dos vueltas. Lo primero que dijo es que se sentía allí, en el Polo Sur, como en casa…

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali - Peregrino Madrileño Alucinado

M: ¡Joder! Ya me estoy poniendo nervioso. ¿Y si sólo estamos capacitados para quedarnos en Madrid jugando a la petanca?

La cola de gente que avanzaba por el pasillo fue poco a poco disipándose. Cuando lo hizo del todo comprobamos con desolación…

M: Nos ha tocado un asiento al lado de ese señor entradito en carnes, un poco monovolumen.

R: Pues tendremos que encajar nuestras lorzas entre las suyas y los treinta y cinco centímetros escasos hasta la ventana.

Una vez embuchados descubrimos, enfrente, a sus dos clones-células hijas. Ríete tú de las criaturas del inframundo.

R: Su aspecto es ciertamente inquietante.

M: Hay algo en ellos que me da mal rollo. ¿Demasiado conjuntados?

R: Bueno, piensa que van a ser tan sólo cuatro horas y media.

M: Sí, yo también te quiero.

Intentamos pasar desapercibidos, mimetizándonos con el mobiliario dieciochesco trenero. No tuvimos éxito. Esas crías de australopitecus escudriñaron con asco nuestras pintas peregrinas. Luego le exigieron a su padre una güija y una biblia satánica para jugar.

M: Siempre podremos hacerles un exorcismo.

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali - Zombies lejos de los Acelerador Partículas

R: O si se ponen farrucos amordazarlos y conectarlos a una trampa explosiva. Sincronicemos nuestros relojes.

M: Me temo que las modelos veinticincoañeras sudorosas y despampanantes no viajan en esas cafeteras de posguerra.

Concienciados de la dura realidad y con idea de escapar de ella rebuscamos en la taleguilla que nos había prestado para el Camino nuestro cuñaaaaaooo. De ella extrajimos nuestro flamante ejemplar de la novela Cien años de soledad.

M: Otra cosa es que nos dejen leer estos zombis vivientes que nos tienen sitiados en nuestro asiento.

En ese momento el tren hizo un ruido horrible. Arrancaría o se desintegraría en breve.

Hablando de veinticincoañeras con patrones griegos de belleza… Contra todo pronóstico, irrumpió en el vagón una morenita muy guapa, nos dedicó una sonrisa y se sentó cerca nuestra. Se trataba, nada más y nada menos de…¡la chica del tren!, nuestro primer animalito del bosque del Camino de Santiago.

M: ¡La leche!

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali - Modelos Despampanantes Viajan en Aviones

Entonces tuvimos un flashback que nos retrotrajo a 1.978:

Un mini-yo destrozaba unos columpios con los amigotes. Acto seguido, una preciosa niña de siete octubres apareció en escena debajo de sus bucles azabache. Nos dejó agilipollados durante años. El saldo: un amor asquerosamente platónico. Ni un beso en la mejilla, vamos.

Descubrimos que los columpios eran de atrezo, el micrófono colgando de lo alto de la escena: Todo era una trampa de nuestra memoria. Volvimos. La hostia fue grande: cuando se disipó la neblina apareció un primer plano del niño poseído lamiendo un helado, goteando sobre nuestros pantalones.

M: A su lado, el Muñeco Diabólico Chucky parece la Barbie Rapunzel.

Todo sucedió bajo la delictiva pachorra de su progenitor-célula madre.

M: Es muy fácil incubarlos en vainas y luego pasar de ellos.

R: Sé lo que piensas pero la chica está más que descartada como objetivo militar; venimos en plan místico-modalidad ommmmmh.

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali - Chandler Friends Pringado con las chicas

M: Por una vez, totalmente de acuerdo: ni se me ocurre, pero admite que parece muy simpática. Parece totalmente homo sapiens sapiens.

R: En los tiempos que corren eso ya es un lujo -indicó Mon mirando de reojo a los pequeños neandertales malignos.

M: Tranquilo: no montaré el numerito de la última vez para impresionar a una chica. Aunque aquello lo hice…con cabeza.

R: Ya. Nadie puede comer 50 huevos ni partir con la frente varias barras de hielo apiladas. Es lo de más patético que he visto… Digno como mínimo de pringado de serie de TV.

Miramos el reloj: eran las 9:03:07 de la mañana. Sin necesidad de tomar prisioneros ni secuestrar el vagón, ni nada, el tren se puso en ese momento en marcha.

M: Rumbo a lo desconocido. No te pongas nerviosete.

R: Resignado a perdernos por las españas…¡habrá que divertirse!

Allá afuera, en el cercano futuro nos esperaban cosas fascinantes, personas singulares e incluso ¡cyborgs!

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali - Terminators Cariñosos

Éramos conscientes que mil peligros nos aguardaban: ríete tú del invierno nuclear, del Sitio de Leningrado e incluso de rectificar una declaración de la Renta ya presentada.

Entonces sucedió: experimentamos algo inaudito, una especie de salto mental hacia el futuro, un flashforward.

…nos vimos atrapados en el famoso camarote de los Hermanos Marx, vimos mafiosos escapados de películas de Tarantino haciendo tetris con muertos, nos vimos investigando cual CSI una habitación de hostal mugriento, vimos un hotel 7 estrellas…

Tras recobrarnos…

R: Esto ha sucedido porque el muy tonto debe estar celoso de que su hermano simétrico, el flashback, haya irrumpido en nuestro cerebro como elefante en cacharrería.

M: Pos vale, si tú lo dices… ¿Has visto lo mismo que yo? Joder, parece muy peligroso. ¿Y si la cascamos en el intento?

Aventuras Peregrinas - Raymond Gali - FlashForward

R: El escritor P.J. O’Rouke, hablando de la teoría de la evolución de Darwin decía que unos mueren para que otros puedan evolucionar. Si no seguiríamos siendo amebas y para comer cosas tendríamos que rodearlas primero con el culo.

M: Con lo bonito que es comerse un cocido de forma convencional.

R: Precioso. Quiero decir, que en el Camino, buscando ese bicharraco fucsia…o palmamos o volvemos hechos unos hombrecitos.

Mirando por la ventanilla nos quedamos pensativos. Atrás quedaba la madrileña estación de Chamartín.

Estábamos convencidos que las escenas que vimos sucederían en breve.

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