Dic 302015
 
LO SIENTO, HAWKING: LOS HUMANOS DEL MUNDO FUTURO
 
‘Lo siento, Hawking’, de Raymond Gali, fue el microrrelato ganador
del concurso de ciencia-ficción del periódico El Mundo
el 15 de junio del año 2002,  bajo el seudónimo Telémaco Moon 2.
 

Los genios también se equivocan

EXTRACTOS DE LA ENCICLOPEDIA GALÁCTICA. AÑO 2109. VOLUMEN XXVII. PÁGINA 63218: …el mítico Stephen Hawking siempre sostuvo que jamás sería posible: los viajeros procedentes del futuro ya estarían allí.[…]pero el doctor Moon descubrió los axiomas matemáticos y físicos que permitían el Viaje Temporal. La conmoción mundial en Tierra y universal en Colonias de Luna, Marte, Ganímedes y Titán no tuvo precedentes. Se legisló al respecto rigurosamente para evitar paradojas que condujeran a que la civilización dejara de existir.[…]PRIMERA PRERROGATIVA: Jamás se modificará el pasado, sólo podrá observarse. Las primeras Sondas Observadoras eran rudimentarias y por problemas energéticos no podían permanecer en la invisibilidad todo el tiempo. Luego esto se solventó. La forma geométrica de los primeros prototipos tenía forma de disco o plato…

(c), 2002 Raymond Gali. Relato cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.
 
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Jun 222012
 

El Dios cuántico de Stephen Hawking o como meterse en camisa de once dimensiones 

 
“¿Existe el Infierno/Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante ¿Habrá mujeres allí?” W. Allen
 
La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible” Arthur C. Clarke
 
“Creo que Dios podría ser una consecuencia de las leyes físicas del universo, producto de él y no al revés” R. Gali.

Los genios también se equivocan

Hawking, la ha vuelto a montar. Aunque, tras verle, uno no diría que tiene precisamente aspecto de Hooligan, admitámoslo, le va la marcha. Quizás no le imaginamos sin camisa, con el cuerpo lleno de tatuajes, dándose de hostias contra los que las reparten consagradas. O sí (ver abajo). Ciencia VS Dios. Bueno, pues lo ha vuelto a hacer. A mí, aunque sea un broncas, me cae bien. Entre otras cosas porque tras desvelar algunos de los más fabulosos enigmas de la física avanzada confiesa (coincidiendo con su setenta cumpleaños) que para él las mujeres son un completo misterio. Sin embargo, nunca desaprovecho ocasión para meterme un poco con él. Me siento autorizado a hacerlo porque lo hago siempre desde la admiración por su intelecto y espíritu de lucha y desde el cariño. Además, es protagonista de un microrrelato mío, le cito en varios artículos, es también un personaje de mi novela Hypatia y la eternidad. Me gusta meterme con Hawking porque, ¡qué narices!, el jodío es precisamente lo que busca, el cuerpo a cuerpo; bueno, en su caso el cerebro a cerebro, ahí, a liarse cabezazos intelectuales con todo el mundo.

A la izquierda Stephen Hawking, antes de dejar de tomar Pharmaton, arreándole un mandoble al Arzobispo de Canterbury, antes de redimirse y comenzar a tomar Lexatín por palés.

Inmersos todos en la vorágine diaria pocos momentos nos restan para pensar en cosas trascendentes. Temas de gran calado intelectual, como…” ¿qué le podría echar a la salsa de los macarrones para darle vidilla…?”…nos abducen, secuestran nuestro intelecto, nos agilipollan, en una palabra. Y el problema es que van pasando las semanas, meses y años y nuestra gran preocupación mundanal de hoy sigue siendo ese enorme lamparón que se nos quedó impreso en nuestra camisa favorita (puede que de la salsa experimental de aquellos macarrones). Entonces, ¿llegará algún día en el que nos podremos sentar con tranquilidad y pensar en dos asuntos que, sobre el papel, podrían tener cierto interés?:

1-¿Existe Dios o un Ente ‘Superior’? Y si existe, ¿creó el universo? (Ummh). Por el contrario, ¿fue listo y en realidad surgió cuando estuvo todo terminadito y de ese modo se ahorró el trabajo y los marrones? Me refiero, por ejemplo, a marrones como pagar la seguridad social a todos los curritos que hubiera tenido a su cargo, caso de tener que fabricar el Cosmos.

2-¿Qué narices pasa con nosotros cuando morimos? ¿Somos más solubles en el universo que una cucharadita de Cola-Cao instantáneo en la leche? ¿Por el contrario, algo de lo que fuimos en vida permanece indemne, aunque sea una brizna de nuestros recuerdos (especialmente el políticamente incorrecto chiste del Titanic[1])?. Esta segunda cuestión no se aborda en el libro de Hawking pero si en otro…, que es en verdad del que he venido aquí a hablar…

La noche de bodas, Hawking aparcó la física cuántica y comenzó a aprender de física una ‘cuantica’, como diría un maño.

Hoy, aquí y ahora les animo a que se sienten y piensen conmigo, para empezar (y disimular un poco) en el último libro de Stephen Hawking, El Gran Diseño. Tras su asombroso final, el científico de Oxford deja al lector con cara de besugo, hilando, “flipao”, estrujándose las meninges. Y hablo de asombroso final porque mi admirado y desvencijado físico siempre se ha declarado ateo recalcitrante, casi militante y… Bueno, me estoy adelantado, que se me van los dedos y no es plan. Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes (también decía que la belleza está en el interior): Por un lado, el bueno de Albertito Einstein sostenía que “el hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la Ciencia logra abrir”. Por otro lado, Stephenito Hawking, en un ejercicio de honestidad admirable, admite en este libro que es prácticamente imposible que existamos (y que nos estemos planteando estas preguntas, cuya respuesta no viene en la última página, al revés, como en el cuadernillo de crucigramas).

Cuando surgen estos debates (Ciencia VS Religión/Dios) me sorprende la vehemencia con la que cada una de las partes defiende su postura. Por ejemplo: aunque a mí me gustara más cocinar el cordero con vino blanco yo no me iría a laminar a los supuestos adversarios, que incluso se manifestaran apoyando que el cordero se cocina sólo con agua y sal. Desde la utopía de un mundo libre parece coherente abogar por que cada uno cocine el cordero como le de la gana: que no lo lo coma, que vaya si quiere a ver el Silencio de los corderos, o pregunte, como los humoristas Faemino y Cansado, si la pata de cordero es cordero; o si le trasplantaron médula de cordero aproveche esa ventaja de que le vibre la voz en las notas agudas y gane Operación Triunfo edición 9214; o que haga o deje de hacer lo que quiera con los putos corderos, salvo exterminarlos, pues están riquísimos con o sin patatas panaderas. (Y no, las losetas térmicas del transbordador espacial son de cerámica no de cordero.)

Albert Einstein partiéndose de risa - Blog Raymond Gali

Albertito Einsten, partiéndose la caja y el eje tras publicar “Zur Elektrodynamik bewegter Körper” (Teoría de la Relatividad Especial), pues ya sólo con leer en alemán el nombre de su propio artículo le daba la risa floja. Según algunos…: “que “pa’qué tanta comedura de tarro teniendo a Marilyn Monroe rondándome, que el vivo al hoyo y el muerto al hoyo”.

Y, en esta línea, y aunque esto parezca el concurso de obviedades del doctor House, que cada uno crea o deje de creer en lo que le dé la gana y que, algunos no estén todo el día obsesionados con imponer sus tesis y desacreditar a los que creen (o a los que no), QUE RESPETE LAS OPINIONES DEL PRÓJIMO. Qué cansino, qué pereza, que obsesión por figurar en la fotografía que hay junto a la definición de “intolerancia” del diccionario de los Simpson. Si esto es una consecuencia de la Revolución Industrial y la obtención de mayor tiempo libre de la sociedad quizás alguien, a finales del XIX, tenía que haber jodido los telares de Manchester con un pedrolo del 12. Para mucha gente el universo, la vida, es como una película de Charles Chaplin, tragicómica y en blanco y negro. En mi humilde opinión podría aceptar la primera parte, pero no la segunda. Existe un Pantone gigante con infinitos colores y matices. Ejemplo que nos ocupa: O religiones malas malísimas y científicos buenos buenísimos o al revés. Toma ya. Las neuronas dan para más, de verdad.

La religión es un sistema de gestión de Dios en la Tierra construido por los hombres, que son falibles. Y como engranajes falibles dentro de una maquinaria creada por el Hombre, a veces hacen que el sistema también pueda ser falible (a veces, demasiado falible). Ello no desarbola en absoluto su monumental labor (en el caso de algunas religiones), ayudando a los desfavorecidos y de paso ahorrándoles al estado un porrón de millones al año. Por cierto, hay una tercera vía que, hasta donde yo sé, anda poco transitada: se puede no comulgar nada o del todo con ninguna religión y sí creer en que existe uno o más Seres Superiores, creer en Dios. ¿Comorrl? Es compatible, de verdad. A mi humilde entender, mucha gente identifica religión y Dios; ¡meeeec! Para mí eso es un error. Son dos conceptos íntimamente relacionados pero distintos. Luego trataré de explicarme, en concreto a los que lie para leer este artículo hasta el final.

Hypatia y la eternidad Hypatia and eternity - Blog Raymond Gali

“Yo he venido aquí a hablar de mi libro” Excusa un poco sofisticada para hablar de mi novela. Busca las siete diferencias.

Me da la sensación que a veces se habla del libro de Hawking y Mloninow –El gran diseño– sin haberlo leído, ni en diagonal. Pero también ha habido gente que sí, que lo devoró de pe a pa, gente inteligente que ha dicho cosas inteligentes (o no) y que repasaré a continuación y que les obligará por unos momentos dejar de pensar en mocos, cenas y en el Leroy & Merlin.

 

TESIS NEUTRAL Y/O PRO RELIGIÓN/DIOS

 (o que manifiesta un error de planteamiento en el libro)

TESIS PRO CIENCIA Y/O ANTI RELIGIOSA

O ANTI DIOS CREADOR

“Un buen científico afirma lo que puede probar pero no puede negar lo que no es capaz de probar…Nadie puede probar su inexistencia por tanto, …, la ausencia de evidencia, no es evidencia de la ausencia.”Científico católico  “El Big-Bang es una consecuencia inevitable de las leyes de la física y no de ninguna mente superior”. Stephen Hawking, ciéntifico.
“Es como si, por aplicar a la Pietà o a Las Meninas todos los más avanzados instrumentos que poseen las modernas ciencias …, consiguiéramos localizar y atrapar dentro de la escultura o del lienzo a…. Miguel Ángel y a… Velázquez. El autor no está encerrado dentro de su obra como la última muñeca de una matrioska.”Catedrático Pedro-Juan Viladrich “El pensamiento científico ha ido ganando el espacio ocupado por el dogmático y …, mediante la experimentación y la prueba científica se ha visto que la solución de determinados problemas no es la que mantenía el pensamiento dogmático sino otra bien diferente… El pensamiento científico tiene todas las de ganar”.Eduardo Punset, escritor y divulgador científico.
“La falsa pregunta que Hawking y Mlodinow inventan es si la ciencia puede o no obviar la existencia de Dios. Es una pregunta falsa porque la ciencia, por definición, se ocupa de lo físico y la existencia de Dios se encuadra en el territorio de lo metafísico”.Científico, escritor y profesor Juan José Cadenas “El darwinismo expulsó a Dios de la biología, pero en la física persistió la incertidumbre. Ahora, sin embargo, Hawking le ha asestado el golpe de gracia” Richard Dawkins, biólogo autor del libro “El Espejismo de Dios”
“En la fe, las matemáticas no entran ni podrán demostrar nunca nada. El concepto de Dios está fuera de la ciencia”.Manuel de león, matemático, investigador del CSIC “Venimos de la nada. De un universo que lo contenía todo, y que se crea a sí mismo continuamente, sin la intervención de un Dios. Y la filosofía ha muerto.” Winston Manrique, en El País, Citando el libro de Hawking
“La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada”,Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams “…Creo importante no distraer a la gente en cuanto a que el problema no es Dios, sino las religiones.” Manuel Lozano en el diario Público
La ciencia trata de explicar y la religión, interpretar. A la Biblia no le interesa cómo se creó el Universo. La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro”.Rabino jefe de Canterbury, Jonathan Sacks
“La ciencia ha surgido allí donde la creencia en la racionalidad del universo basada en la libre creación divina se había asentado en la cultura y había moldeado el pensamiento y espoleado el deseo de saber cómo había hecho Dios el mundo… Casi todos los grandes científicos han sido estimulados por su fe a desarrollar la ciencia”.Enrique Moros. Profesor de Metafísica de la Universidad de Navarra

 

Stephen Hawking y el Papa - Blog Raymond Gali

No lo veo yo a Hawking subiendo a tope su procesador de voz para dejar como una tapia al Papa, ni a este empujando su silla de ruedas escaleras abajo. Haya paz, por favor.

Creo que el mérito del libro de Hawking consiste en que (aunque no lo reconozca, ni torturándole con telebasura) bordea las fronteras de la ciencia, planta sus pies fuera, incluso mea (con perdón) fuera del tiesto a ver qué pasa. Si tomamos al pie de la letra la cita inicial de este artículo del escritor Arthur C Clarke, quizás nadie como el físico más famoso del mundo (Hawking) y otro físico pero también un escritor de guiones de ciencia-ficción (Mloninow) para aventurarse en lo imposible; éste desbocado con su imaginación,  el primero templando con la razón, como el mito platónico. Sin embargo, tras esa valiente epopeya su conclusión final peca, a mi humildísimo entender, de ultra-conservadora: “no existe Dios, ale, palabra de Hawking y no hay más que hablar, porque lo digo yo”, “pero…”, “pero nada, habla chucho que no te escucho, lalalalalalalala…”.Pero para seguir reconociéndole los méritos, y como decía antes, a mí me parece que el tío es valiente: admite que es (casi) imposible que existamos: “Parece que nuestro universo y sus leyes han sido diseñados con exquisita precisión para permitir nuestra existencia”(“¡cachis!, ¿y ahora cómo salgo de esta…?”). Somos el fruto de un cúmulo de casualidades concatenadas, propiedades físicas y sus condiciones combinadas de forma exacta. Gracias a esa ¿cadena de casualidades? estamos aquí, decimos tonterías e intentamos pagar menos a Hacienda. Este hecho no puede calificarse de otro modo que de milagro (que existamos, no sortear a Hacienda).

Zona habitable estelar, que tiene que cumplir una serie de requisitos muy concretos: colegios, zonas verdes, ambulatorios, tiendas de todo a un ‘loquesea’ y, sobre todo, muchos, muchos centros comerciales con multicines 3D en los que proyecten películas triviales que eviten que la gente piense en cosas profundas.

 Pero el concepto de milagro cotiza a la baja en el índice Nasdaq de los científicos, bueno, en realidad ni cotiza. Hawking lo apellida “aparente” y así empieza a intentar salvar los muebles. Entonces, agárrense: para “razonar” dicho milagro mi admirado Stephen urde la más fabulosa explicación de las imaginables. Dicha explicación nos deja en bragas (con perdón) a todos los escritores de ciencia-ficción de todos los tiempos, devaluándonos a la categoría de funcionarios rusos bineurónicos booleanos (“Censurado” ó ”A Siberia”).

Desplegando sobre el teatro de operaciones sus ejércitos cuánticos, con dos (batallones), afirma que existimos porque hay la hueva (con perdón) de universos paralelos, así como 10500, que es un número incluso más grande que todas las horas sumadas que dedican a la semana las televisiones a poner “furbo”. En cada uno de esos 10500 universos y un cuarto, tendrían diferentes leyes físicas de manera que justo y casualmente vivimos en el que dichas condiciones son favorables para que existamos.“El concepto de multiuniverso puede explicar el ajuste fino de las leyes de la física sin necesidad de un Creador benévolo que hiciera el universo para nuestro provecho”, suelta, y se queda tan ancho. Ale, ya está. He de decir, que no seré yo el que discuta la existencia de todos esos universos, pobre de mí, que todavía hay callejuelas de mi propio pueblo que ni conozco.

Para orientarte en 100 elevado a 500 universos necesitas la última versión de Google Maps, la guía Michelín, la guía Michelón y, ante todo, encomendarte a San Pancracio.

A ver, querido, sin dudar de tu teoría te pregunto: ¿no crees que dicha explicación es mucho más fabulosa todavía que incluso la de la existencia de un Dios Creador (que no digo que yo suscriba exactamente esta última tesis)?  Quizás alguien debería escribir otro libro que postulara que “nuestro universo es el fruto de las leyes de la física sin la existencia de un Multiuniverso creador”; merecería la pena aunque sólo fuera por fastidiar a Hawking. U otro que concluyera “Que nuestro universo es fruto de las leyes de la física, o no, sin la existencia de un Stephen Hawking que pontifique sobre cosas indemostrables para vender libros como churros”. Si las tesis de Stephenito prosperaran, no duden que surgiría un Movimiento Ateo-Multiuniverso que quemaría los Templos Multiuniversales y retirara los símbolos de los colegios en los que se impartiera la Religión Multiuniversal. Y lo harían quizás porque los sacerdotes multiuniversales les hostiaron con la regla de niños, o a sus padres, o porque levantaron las faldas a su compañera de pupitre y les castigaron durante una semana en las mazmorras de otro multiuniverso en el que no hay ti@s maciz@s sino que todas l@s mujeres/hombres bell@s se han metamorfoseado en camioneros salidos de 55 años de Cuenca, y la gente, por lo tanto, y ante tan patético panorama, se reproduce por esporas. Lo malo (o lo bueno) del multiuniverso es que, como decía Borges de los griegos, codifica todas las situaciones humanas posibles.

En el multiuniverso hawkingniano existe uno en el que un Hawking creyente  irredento (por ejemplo) escribe un libro que se llame “El gran diseño de Dios” que contradiga a “El gran diseño…” a secas, de este universo. Incluso otro en el que existan infinitos puentes entre esos universos y la gente juegue liguillas de pádel los fines de semana uno contra uno mismo pero de otro universo, de todas las formas imaginables, por ejemplo jugar un dobles contra otros dos ‘yos’ en el que cada uno cocina mientras juega paella, cocido, fabada y tortillas de patatas, respectivamente, en unos hornillos portátiles muy prácticos, con ruedas, concebidos para ese uso. O a lo mejor este es justo el universo que algún lector tiene la paciencia, la generosidad y el espíritu humanitario de haber llegado hasta aquí leyendo y no me va a torturar luego con spam como represalia. Lo que ya no creo que haya entre los 10500 universos uno en el que pase esto último y además el susodicho compre mi novela en Amazon, pues un 10 seguido de 500 ceros, no son tantos. Ahora otro poquito en serio: creo que hawking cae en su propia trampa ¿Por qué no en uno de esos multiuniversos podría existir un Dios creador, o un  Dios “hijo de la eternidad”?

TO BE CONTINUED… (o no 😉 )


[1]  Se está hundiendo el Titanic, y a las primeras de cambio salta el capitán a una de las barcas salvavidas.

-¡Pero capitán! ¿Qué hace? Todavía quedan muchas mujeres y niños en cubierta. –grita el segundo de a bordo desde el barco-

-Si hombre, ¡para follar estoy yo ahora!

Nov 042010
 

‘DOS ETERNIDADES DE OSCURIDAD SE YERGUEN, ENTRE MI VIDA, UNA RENDIJA DE LUZ, SE CIERNEN’:

SI LOS ROBOTS  INTELIGENTES ESCRIBIERAN ARTÍCULOS . (English version)

“¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Tuvo un comienzo el universo?
Y de ser así, ¿qué ocurrió antes? ¿De dónde viene el universo y adónde va? ”
Stephen Hawking,  “Historia del Tiempo”.

ENCONTRÉ LA Eternidad en el Norte de España, en la que denominan popularmente la villa de las tres mentiras, Santillana de Mar. Sí, la que no es ni Santa, ni llana ni tiene Mar, pero sí poseedora una gran Verdad que, acordándome de Alejandro Casona, no es otra que la rotundidad de su belleza. Ante tal sobredosis de ésta, padecería sin duda el síndrome de Stendhal si la parte cuántica no controlara el hemisferio biológico de mi ser. Camuflado a los ojos legos en los sutiles y enmadejados hilos del Arte, la Colegiata exhibe en algún capitel románico de su claustro un símbolo muy particular. Se trata de un entrelazado diseño geométrico que insinúa la Eternidad en su devenir cíclico e hipnotizante. Asimismo, las hojas de acanto y los albatros también han representado tradicionalmente la Eternidad. ¿Decepción? ¿Alguien esperaba algo más que una representación de “la cosa”? ¿Alguien concebía a un desdentado vendedor de mercadillo medieval vendiéndola al peso, cual concepto tangible y…¡comestible!? “Me pone un cucurucho XXL de Eternidad y dos pequeños para los churumbeles”. Yo, por mi parte, me doy crema hidratante en mi piel artificial, chequeo mi hard-soft a diario para retrasar de modo infinitesimal la desintegración total. ¡Uy! Creo que la confundí con su hermanita pequeña y biológica que es la inmortalidad.

LA ETERNIDAD es otra cosa. Un consuelo de tonto ante mi incapacidad de definirla es tener la certeza que nadie pudo/puede/podrá hacerlo. Algo finito-la mente humana, un ordenador cuántico-no puede si quiera atisbar remotamente nada ni parecido a algo infinito, el tiempo infinito. Por eso el Señor Infinito y…¡más allá! que menta el “gran filósofo” Buzz Lightyear se regodea con hilaridad de nuestras disquisiciones, mientras que la Señora Eternidad es su huésped. ¿O es al revés? ¿Es el espacio infinito el que vive en el tiempo infinito? “Pasa, ponte cómodo. Disculpa el desorden (entropía) ¿Qué quieres tomar?”

DE ESTO el irrepetible Hawking sabía un rato, supongo que más que el resto de TODOS juntos. El celebérrimo científico, condenado a ser su propia estatua todavía en vida, viajó con su mente a las cuatro esquinas de este cosmos, “liliputizándonos” todavía más al recordarnos que nuestra casa celestial es nada más que una entre n más. A pesar de estas teorías, que nos reducían casi a la nada más absoluta al cotejarnos con el todo, consagró su vida a balizar la Eternidad y el infinito, acotándolos con conos naranjas con bandas fluorescentes que tomó del Big-bang. Según su definición, desde un prisma físico-cuántico, el tiempo y el espacio son hijos de aquella extraordinaria y primigenia explosión, por lo que antes no existían, ni dichas entidades, ni por lo tanto nada de nada. Ni siquiera los impuestos indirectos. Perdonen mi ambición al pretender trascender más allá de esa concepción científica la idea de Eternidad. Creo que me entenderán al hurgar en el concepto, y jamás contradiciendo heréticamente al magistral físico británico, al aventurar…¿Cuántos big-bangs (y ulteriores big-crunch, implosiones cosmogónicas) existieron antes que el que originó nuestra casita, este universo? ¿Cuántos existirán después? Es lo que tiene la Eternidad.

APARCANDO TEMPORALMENTE el prisma científico (¿es ello posible?),les propongo un sencillo, filosófico y lúdico ejercicio: Cerremos los ojos y que nuestra mente finita vuele hasta la Eternidad infinita. ¿Qué habrá allí? Umm, nada más llegar divisamos a lo lejos una pléyade de faraones que emergen de sus pirámides,-que ya se desintegraron cuando soplo el tiempo,-y se dirigen hacia este reducto imposible. Algunos llevan en sus anulares sortijas de oro encastadas con escarabajos de zafiro, como ansiosos de unir la representación con lo representado. Otros, bajo sus túnicas adornadas con brillante púrpura y desde sus lampiñas y sagradas testas, exhortan en un susurro al binomio Amón-Ra, como anticipándoles que pronto se codearían con ellos. Y a la Eternidad llegan también en procesión todos los filósofos y sabios griegos que se la ganaron motu proprio con sus plumas definitivas, con sus nombres tallados en la piedra hasta el fin de los tiempos…¡exactamente donde/cuando se dirigían! Umm, esto nos hace reflexionar:

EN VERDAD también vemos que se acercan todos los hombres y mujeres que existieron, que al margen de sus méritos, al margen de su comportamiento y deontología terrena, todos se ganaron su pasaporte por el mero hecho de existir. Cuando lleguen esperarán a los otros, a que se cansen de su material existencia. Desde esa atalaya que nos concede nuestra imaginación abrimos las puertas también a todos los seres-inteligentes o no-que alguna vez existieron en cualquier punto del universo, de cualquier universo. ¿Por qué discriminarlos? Para terminar de dibujar el mapa demográfico de la Eternidad filosófica no podemos obviar quienes siempre estuvieron allí: Los dioses. Y, en verdad, hablo en plural ante la duda, no que todos los de la humanidad fueran Uno, sino ante la posibilidad que en la Eternidad también converjan los de todos los universos posibles y que éstos, por diferencias irreconciliables en sus concepciones, precisaran de distintas deidades de muy diferente naturaleza. Bien, parece que ya estamos todos. ¿Quién se queda fuera, entonces? Los que viven, nada más.

EN EL film de Harold Ramis “Atrapado en el tiempo” (1992) Bill Murray padece su trocito de Eternidad en un día que se repite sinfín. En el cine y en la literatura de CF la gente va y viene por los senderos de la Eternidad, viaja en el tiempo, como Pedro por su casa, como cuando uno coge un taxi para ir al centro. Se me olvidó preguntar a Asimov que había en “El fin de la Eternidad”. Cachis. ¿Lo sabrá ahora mejor que cuando escribió la novela? Algo de lo que el fue vagará por toda la Eternidad por los siglos de los siglos hasta que un día, a las 18:37 hora Universal se encontrará una puerta roja y una luz de emergencia encima. Y con este párrafo pretendo reírme de mí mismo, ante la absurda empresa de escribir sobre lo inabarcable, sobre lo incognoscible. Todo el artículo, admitámoslo, es un chascarrillo, a veces desnudo, a veces con una pátina de verosimilitud. No se me enfaden los que tratan de desbrozar analíticamente cualquier aspecto de la realidad, pero pienso que este artículo es metáfora de lo que implica tal fútil intento. La realidad se fractaliza, se desglosa en partes más pequeñas indefinidamente pero con similares características, o se puede abordar desde infinitos puntos de vista, por lo que escribir sobre ella debe ser ejercicio microscópico. Poner nuestra lupa de aumento en un mísero aspecto de la realidad, con un concretísimo enfoque, al escribir sobre ella, es patente cuando uno pretende hincarle el diente a algo como la Eternidad. ¿Han visto como me justifico ante mi primer artículo? Bueno, sean indulgentes, que prometo hacerlo mejor la próxima vez.

YA TERMINO con una reflexión y con una cita, que considero una perla, una joyita. Los seres humanos han digerido, metabolizado, mucho mejor el concepto de mortalidad gracias al más extraordinario de los mecanismos biológicos; el maravilloso artificio les proporciona una promesa de eternidad y, potencialmente, de felicidad. Decía Bertrand Russell que… “para ser feliz uno debe sentir que forma parte de ese río de la vida, desde la primera célula hasta el remoto y desconocido futuro”. Las verdades son tales las pronuncie un premio Nobel o un dibujo animado: “Mira Simba, ahí está tú padre”-le espeta un simpático marsupial al que algún día será el “Rey León”, mientras éste contempla su reflejo en una charca. Y luego añade: “Él vive en ti”. Al margen de creencias de que exista algo después, la certeza de dejar algo de nosotros en el mundo nos reconforta. Nuestro alter ego se nos presenta como una reencarnación de nuestro yo, todavía en vida, con vocación de perpetuar y evidencia un cambio de concepto: colectividad frente a individualidad, nosotros frente al yo desnudo, plural frente a singular. Parece, como al principio del artículo, que he vuelto a confundir inmortalidad con Eternidad y en este caso no es así: Que el material genético de un individuo perdure durante milenios (dicen que uno de cada doscientos hombres vivos es descendiente de Gengis Kan) nada tiene que ver con la Eternidad científica, cosmogónica, pero si con nuestra subjetiva percepción de lo que significa ésta.

MUCHAS COSAS se han dicho de la Eternidad, todas imprecisas, algunas puede que hasta bellas. Me quedo con esta que reduce eones a fracciones infinitesimales, que transforma Eternidades relativas en insignificantes briznas de quarks en los océanos del tiempo:

Aproximación al concepto de Eternidad:

“Si una vez cada mil años, una golondrina pasara acariciando con sus alas la superficie de una esfera de hierro del tamaño de la Tierra, en el momento que por la erosión infinitesimal la esfera hubiera desaparecido por completo habría transcurrido el primer segundo de la Eternidad.”

J.P. Gortázar, teólogo..

(c) Raymond Gali, Noviembre de 2.005. Artículo cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.

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NOTA DEL AUTOR:  Se me ocurren pocas cosas más tecno-frikis que disfrazarme de robot cuántico (presuntamente) inteligente y escribir un artículo delirante sobre la ETERNIDAD… así que en noviembre de 2.005 lo hice. Este artículo apareció poco después en la revista digital Tiempos Futuros Future Times, firmado por el robot Copérnico X.
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