Ene 012016
 
DOS MICROVATIOS: LA SEMILLA DE  ‘HYPATIA Y LA ETERNIDAD’
‘Dos microvatios’ fue el microrrelato ganador del concurso de ciencia-ficción
 del periódico El Mundo el 12 de junio del año 2002 (Seudónimo, H. Freeworld)
Además, fue el germen, la semilla que inspiró a su autor, Raymond Gali,
para escribir su novela Hypatia y la eternidad
Carlomagno - Hypatia y la eternidad - Raymond Gali

Carlomagno – Ilustración de “Hypatia y la eternidad”

La Confederación de Mundos Inteligentes incluye a la Civilización Terrestre en la lista de Microinjerencias Controladas Aceleradoras Evolutivas para así asimilarla como miembro lo antes posible. Estudia su Historia y detecta en qué punto exacto el insignificante microvatio de energía autorizado provocará el cambio mundial que, por progresión geométrica, acelerará más su desarrollo tecnológico. Año 47 AC: La Biblioteca de Alejandría se salva de la quema porqué una fuerza desconocida apaga la primera chispa. Miles de volúmenes salvaguardados. Año 722 DC El Cyberpapa Adriano I manda un email a Carlomagno para que le defienda de Desiderio en plena Era De La Luz. Algo evita la batalla en Italia. Desiderio recibe un SMS en su móvil que le disuade: “Rendíos o morid 🙁 Carlomagno”.

(c), 2002 Raymond Gali. Relato cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.
.
  
Safe Creative #1103160018607
.

MÁS EN

LogoTwitter150x75Raymond Gali en Facebook

GRACIAS POR TUS COMENTARIOS

Jun 222012
 

El Dios cuántico de Stephen Hawking o como meterse en camisa de once dimensiones 

 
“¿Existe el Infierno/Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante ¿Habrá mujeres allí?” W. Allen
 
La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible” Arthur C. Clarke
 
“Creo que Dios podría ser una consecuencia de las leyes físicas del universo, producto de él y no al revés” R. Gali.

Los genios también se equivocan

Hawking, la ha vuelto a montar. Aunque, tras verle, uno no diría que tiene precisamente aspecto de Hooligan, admitámoslo, le va la marcha. Quizás no le imaginamos sin camisa, con el cuerpo lleno de tatuajes, dándose de hostias contra los que las reparten consagradas. O sí (ver abajo). Ciencia VS Dios. Bueno, pues lo ha vuelto a hacer. A mí, aunque sea un broncas, me cae bien. Entre otras cosas porque tras desvelar algunos de los más fabulosos enigmas de la física avanzada confiesa (coincidiendo con su setenta cumpleaños) que para él las mujeres son un completo misterio. Sin embargo, nunca desaprovecho ocasión para meterme un poco con él. Me siento autorizado a hacerlo porque lo hago siempre desde la admiración por su intelecto y espíritu de lucha y desde el cariño. Además, es protagonista de un microrrelato mío, le cito en varios artículos, es también un personaje de mi novela Hypatia y la eternidad. Me gusta meterme con Hawking porque, ¡qué narices!, el jodío es precisamente lo que busca, el cuerpo a cuerpo; bueno, en su caso el cerebro a cerebro, ahí, a liarse cabezazos intelectuales con todo el mundo.

A la izquierda Stephen Hawking, antes de dejar de tomar Pharmaton, arreándole un mandoble al Arzobispo de Canterbury, antes de redimirse y comenzar a tomar Lexatín por palés.

Inmersos todos en la vorágine diaria pocos momentos nos restan para pensar en cosas trascendentes. Temas de gran calado intelectual, como…” ¿qué le podría echar a la salsa de los macarrones para darle vidilla…?”…nos abducen, secuestran nuestro intelecto, nos agilipollan, en una palabra. Y el problema es que van pasando las semanas, meses y años y nuestra gran preocupación mundanal de hoy sigue siendo ese enorme lamparón que se nos quedó impreso en nuestra camisa favorita (puede que de la salsa experimental de aquellos macarrones). Entonces, ¿llegará algún día en el que nos podremos sentar con tranquilidad y pensar en dos asuntos que, sobre el papel, podrían tener cierto interés?:

1-¿Existe Dios o un Ente ‘Superior’? Y si existe, ¿creó el universo? (Ummh). Por el contrario, ¿fue listo y en realidad surgió cuando estuvo todo terminadito y de ese modo se ahorró el trabajo y los marrones? Me refiero, por ejemplo, a marrones como pagar la seguridad social a todos los curritos que hubiera tenido a su cargo, caso de tener que fabricar el Cosmos.

2-¿Qué narices pasa con nosotros cuando morimos? ¿Somos más solubles en el universo que una cucharadita de Cola-Cao instantáneo en la leche? ¿Por el contrario, algo de lo que fuimos en vida permanece indemne, aunque sea una brizna de nuestros recuerdos (especialmente el políticamente incorrecto chiste del Titanic[1])?. Esta segunda cuestión no se aborda en el libro de Hawking pero si en otro…, que es en verdad del que he venido aquí a hablar…

La noche de bodas, Hawking aparcó la física cuántica y comenzó a aprender de física una ‘cuantica’, como diría un maño.

Hoy, aquí y ahora les animo a que se sienten y piensen conmigo, para empezar (y disimular un poco) en el último libro de Stephen Hawking, El Gran Diseño. Tras su asombroso final, el científico de Oxford deja al lector con cara de besugo, hilando, “flipao”, estrujándose las meninges. Y hablo de asombroso final porque mi admirado y desvencijado físico siempre se ha declarado ateo recalcitrante, casi militante y… Bueno, me estoy adelantado, que se me van los dedos y no es plan. Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes (también decía que la belleza está en el interior): Por un lado, el bueno de Albertito Einstein sostenía que “el hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la Ciencia logra abrir”. Por otro lado, Stephenito Hawking, en un ejercicio de honestidad admirable, admite en este libro que es prácticamente imposible que existamos (y que nos estemos planteando estas preguntas, cuya respuesta no viene en la última página, al revés, como en el cuadernillo de crucigramas).

Cuando surgen estos debates (Ciencia VS Religión/Dios) me sorprende la vehemencia con la que cada una de las partes defiende su postura. Por ejemplo: aunque a mí me gustara más cocinar el cordero con vino blanco yo no me iría a laminar a los supuestos adversarios, que incluso se manifestaran apoyando que el cordero se cocina sólo con agua y sal. Desde la utopía de un mundo libre parece coherente abogar por que cada uno cocine el cordero como le de la gana: que no lo lo coma, que vaya si quiere a ver el Silencio de los corderos, o pregunte, como los humoristas Faemino y Cansado, si la pata de cordero es cordero; o si le trasplantaron médula de cordero aproveche esa ventaja de que le vibre la voz en las notas agudas y gane Operación Triunfo edición 9214; o que haga o deje de hacer lo que quiera con los putos corderos, salvo exterminarlos, pues están riquísimos con o sin patatas panaderas. (Y no, las losetas térmicas del transbordador espacial son de cerámica no de cordero.)

Albert Einstein partiéndose de risa - Blog Raymond Gali

Albertito Einsten, partiéndose la caja y el eje tras publicar “Zur Elektrodynamik bewegter Körper” (Teoría de la Relatividad Especial), pues ya sólo con leer en alemán el nombre de su propio artículo le daba la risa floja. Según algunos…: “que “pa’qué tanta comedura de tarro teniendo a Marilyn Monroe rondándome, que el vivo al hoyo y el muerto al hoyo”.

Y, en esta línea, y aunque esto parezca el concurso de obviedades del doctor House, que cada uno crea o deje de creer en lo que le dé la gana y que, algunos no estén todo el día obsesionados con imponer sus tesis y desacreditar a los que creen (o a los que no), QUE RESPETE LAS OPINIONES DEL PRÓJIMO. Qué cansino, qué pereza, que obsesión por figurar en la fotografía que hay junto a la definición de “intolerancia” del diccionario de los Simpson. Si esto es una consecuencia de la Revolución Industrial y la obtención de mayor tiempo libre de la sociedad quizás alguien, a finales del XIX, tenía que haber jodido los telares de Manchester con un pedrolo del 12. Para mucha gente el universo, la vida, es como una película de Charles Chaplin, tragicómica y en blanco y negro. En mi humilde opinión podría aceptar la primera parte, pero no la segunda. Existe un Pantone gigante con infinitos colores y matices. Ejemplo que nos ocupa: O religiones malas malísimas y científicos buenos buenísimos o al revés. Toma ya. Las neuronas dan para más, de verdad.

La religión es un sistema de gestión de Dios en la Tierra construido por los hombres, que son falibles. Y como engranajes falibles dentro de una maquinaria creada por el Hombre, a veces hacen que el sistema también pueda ser falible (a veces, demasiado falible). Ello no desarbola en absoluto su monumental labor (en el caso de algunas religiones), ayudando a los desfavorecidos y de paso ahorrándoles al estado un porrón de millones al año. Por cierto, hay una tercera vía que, hasta donde yo sé, anda poco transitada: se puede no comulgar nada o del todo con ninguna religión y sí creer en que existe uno o más Seres Superiores, creer en Dios. ¿Comorrl? Es compatible, de verdad. A mi humilde entender, mucha gente identifica religión y Dios; ¡meeeec! Para mí eso es un error. Son dos conceptos íntimamente relacionados pero distintos. Luego trataré de explicarme, en concreto a los que lie para leer este artículo hasta el final.

Hypatia y la eternidad Hypatia and eternity - Blog Raymond Gali

“Yo he venido aquí a hablar de mi libro” Excusa un poco sofisticada para hablar de mi novela. Busca las siete diferencias.

Me da la sensación que a veces se habla del libro de Hawking y Mloninow –El gran diseño– sin haberlo leído, ni en diagonal. Pero también ha habido gente que sí, que lo devoró de pe a pa, gente inteligente que ha dicho cosas inteligentes (o no) y que repasaré a continuación y que les obligará por unos momentos dejar de pensar en mocos, cenas y en el Leroy & Merlin.

 

TESIS NEUTRAL Y/O PRO RELIGIÓN/DIOS

 (o que manifiesta un error de planteamiento en el libro)

TESIS PRO CIENCIA Y/O ANTI RELIGIOSA

O ANTI DIOS CREADOR

“Un buen científico afirma lo que puede probar pero no puede negar lo que no es capaz de probar…Nadie puede probar su inexistencia por tanto, …, la ausencia de evidencia, no es evidencia de la ausencia.”Científico católico  “El Big-Bang es una consecuencia inevitable de las leyes de la física y no de ninguna mente superior”. Stephen Hawking, ciéntifico.
“Es como si, por aplicar a la Pietà o a Las Meninas todos los más avanzados instrumentos que poseen las modernas ciencias …, consiguiéramos localizar y atrapar dentro de la escultura o del lienzo a…. Miguel Ángel y a… Velázquez. El autor no está encerrado dentro de su obra como la última muñeca de una matrioska.”Catedrático Pedro-Juan Viladrich “El pensamiento científico ha ido ganando el espacio ocupado por el dogmático y …, mediante la experimentación y la prueba científica se ha visto que la solución de determinados problemas no es la que mantenía el pensamiento dogmático sino otra bien diferente… El pensamiento científico tiene todas las de ganar”.Eduardo Punset, escritor y divulgador científico.
“La falsa pregunta que Hawking y Mlodinow inventan es si la ciencia puede o no obviar la existencia de Dios. Es una pregunta falsa porque la ciencia, por definición, se ocupa de lo físico y la existencia de Dios se encuadra en el territorio de lo metafísico”.Científico, escritor y profesor Juan José Cadenas “El darwinismo expulsó a Dios de la biología, pero en la física persistió la incertidumbre. Ahora, sin embargo, Hawking le ha asestado el golpe de gracia” Richard Dawkins, biólogo autor del libro “El Espejismo de Dios”
“En la fe, las matemáticas no entran ni podrán demostrar nunca nada. El concepto de Dios está fuera de la ciencia”.Manuel de león, matemático, investigador del CSIC “Venimos de la nada. De un universo que lo contenía todo, y que se crea a sí mismo continuamente, sin la intervención de un Dios. Y la filosofía ha muerto.” Winston Manrique, en El País, Citando el libro de Hawking
“La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada”,Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams “…Creo importante no distraer a la gente en cuanto a que el problema no es Dios, sino las religiones.” Manuel Lozano en el diario Público
La ciencia trata de explicar y la religión, interpretar. A la Biblia no le interesa cómo se creó el Universo. La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro”.Rabino jefe de Canterbury, Jonathan Sacks
“La ciencia ha surgido allí donde la creencia en la racionalidad del universo basada en la libre creación divina se había asentado en la cultura y había moldeado el pensamiento y espoleado el deseo de saber cómo había hecho Dios el mundo… Casi todos los grandes científicos han sido estimulados por su fe a desarrollar la ciencia”.Enrique Moros. Profesor de Metafísica de la Universidad de Navarra

 

Stephen Hawking y el Papa - Blog Raymond Gali

No lo veo yo a Hawking subiendo a tope su procesador de voz para dejar como una tapia al Papa, ni a este empujando su silla de ruedas escaleras abajo. Haya paz, por favor.

Creo que el mérito del libro de Hawking consiste en que (aunque no lo reconozca, ni torturándole con telebasura) bordea las fronteras de la ciencia, planta sus pies fuera, incluso mea (con perdón) fuera del tiesto a ver qué pasa. Si tomamos al pie de la letra la cita inicial de este artículo del escritor Arthur C Clarke, quizás nadie como el físico más famoso del mundo (Hawking) y otro físico pero también un escritor de guiones de ciencia-ficción (Mloninow) para aventurarse en lo imposible; éste desbocado con su imaginación,  el primero templando con la razón, como el mito platónico. Sin embargo, tras esa valiente epopeya su conclusión final peca, a mi humildísimo entender, de ultra-conservadora: “no existe Dios, ale, palabra de Hawking y no hay más que hablar, porque lo digo yo”, “pero…”, “pero nada, habla chucho que no te escucho, lalalalalalalala…”.Pero para seguir reconociéndole los méritos, y como decía antes, a mí me parece que el tío es valiente: admite que es (casi) imposible que existamos: “Parece que nuestro universo y sus leyes han sido diseñados con exquisita precisión para permitir nuestra existencia”(“¡cachis!, ¿y ahora cómo salgo de esta…?”). Somos el fruto de un cúmulo de casualidades concatenadas, propiedades físicas y sus condiciones combinadas de forma exacta. Gracias a esa ¿cadena de casualidades? estamos aquí, decimos tonterías e intentamos pagar menos a Hacienda. Este hecho no puede calificarse de otro modo que de milagro (que existamos, no sortear a Hacienda).

Zona habitable estelar, que tiene que cumplir una serie de requisitos muy concretos: colegios, zonas verdes, ambulatorios, tiendas de todo a un ‘loquesea’ y, sobre todo, muchos, muchos centros comerciales con multicines 3D en los que proyecten películas triviales que eviten que la gente piense en cosas profundas.

 Pero el concepto de milagro cotiza a la baja en el índice Nasdaq de los científicos, bueno, en realidad ni cotiza. Hawking lo apellida “aparente” y así empieza a intentar salvar los muebles. Entonces, agárrense: para “razonar” dicho milagro mi admirado Stephen urde la más fabulosa explicación de las imaginables. Dicha explicación nos deja en bragas (con perdón) a todos los escritores de ciencia-ficción de todos los tiempos, devaluándonos a la categoría de funcionarios rusos bineurónicos booleanos (“Censurado” ó ”A Siberia”).

Desplegando sobre el teatro de operaciones sus ejércitos cuánticos, con dos (batallones), afirma que existimos porque hay la hueva (con perdón) de universos paralelos, así como 10500, que es un número incluso más grande que todas las horas sumadas que dedican a la semana las televisiones a poner “furbo”. En cada uno de esos 10500 universos y un cuarto, tendrían diferentes leyes físicas de manera que justo y casualmente vivimos en el que dichas condiciones son favorables para que existamos.“El concepto de multiuniverso puede explicar el ajuste fino de las leyes de la física sin necesidad de un Creador benévolo que hiciera el universo para nuestro provecho”, suelta, y se queda tan ancho. Ale, ya está. He de decir, que no seré yo el que discuta la existencia de todos esos universos, pobre de mí, que todavía hay callejuelas de mi propio pueblo que ni conozco.

Para orientarte en 100 elevado a 500 universos necesitas la última versión de Google Maps, la guía Michelín, la guía Michelón y, ante todo, encomendarte a San Pancracio.

A ver, querido, sin dudar de tu teoría te pregunto: ¿no crees que dicha explicación es mucho más fabulosa todavía que incluso la de la existencia de un Dios Creador (que no digo que yo suscriba exactamente esta última tesis)?  Quizás alguien debería escribir otro libro que postulara que “nuestro universo es el fruto de las leyes de la física sin la existencia de un Multiuniverso creador”; merecería la pena aunque sólo fuera por fastidiar a Hawking. U otro que concluyera “Que nuestro universo es fruto de las leyes de la física, o no, sin la existencia de un Stephen Hawking que pontifique sobre cosas indemostrables para vender libros como churros”. Si las tesis de Stephenito prosperaran, no duden que surgiría un Movimiento Ateo-Multiuniverso que quemaría los Templos Multiuniversales y retirara los símbolos de los colegios en los que se impartiera la Religión Multiuniversal. Y lo harían quizás porque los sacerdotes multiuniversales les hostiaron con la regla de niños, o a sus padres, o porque levantaron las faldas a su compañera de pupitre y les castigaron durante una semana en las mazmorras de otro multiuniverso en el que no hay ti@s maciz@s sino que todas l@s mujeres/hombres bell@s se han metamorfoseado en camioneros salidos de 55 años de Cuenca, y la gente, por lo tanto, y ante tan patético panorama, se reproduce por esporas. Lo malo (o lo bueno) del multiuniverso es que, como decía Borges de los griegos, codifica todas las situaciones humanas posibles.

En el multiuniverso hawkingniano existe uno en el que un Hawking creyente  irredento (por ejemplo) escribe un libro que se llame “El gran diseño de Dios” que contradiga a “El gran diseño…” a secas, de este universo. Incluso otro en el que existan infinitos puentes entre esos universos y la gente juegue liguillas de pádel los fines de semana uno contra uno mismo pero de otro universo, de todas las formas imaginables, por ejemplo jugar un dobles contra otros dos ‘yos’ en el que cada uno cocina mientras juega paella, cocido, fabada y tortillas de patatas, respectivamente, en unos hornillos portátiles muy prácticos, con ruedas, concebidos para ese uso. O a lo mejor este es justo el universo que algún lector tiene la paciencia, la generosidad y el espíritu humanitario de haber llegado hasta aquí leyendo y no me va a torturar luego con spam como represalia. Lo que ya no creo que haya entre los 10500 universos uno en el que pase esto último y además el susodicho compre mi novela en Amazon, pues un 10 seguido de 500 ceros, no son tantos. Ahora otro poquito en serio: creo que hawking cae en su propia trampa ¿Por qué no en uno de esos multiuniversos podría existir un Dios creador, o un  Dios “hijo de la eternidad”?

TO BE CONTINUED… (o no 😉 )


[1]  Se está hundiendo el Titanic, y a las primeras de cambio salta el capitán a una de las barcas salvavidas.

-¡Pero capitán! ¿Qué hace? Todavía quedan muchas mujeres y niños en cubierta. –grita el segundo de a bordo desde el barco-

-Si hombre, ¡para follar estoy yo ahora!

Nov 042010
 

‘DOS ETERNIDADES DE OSCURIDAD SE YERGUEN, ENTRE MI VIDA, UNA RENDIJA DE LUZ, SE CIERNEN’:

SI LOS ROBOTS  INTELIGENTES ESCRIBIERAN ARTÍCULOS . (English version)

“¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Tuvo un comienzo el universo?
Y de ser así, ¿qué ocurrió antes? ¿De dónde viene el universo y adónde va? ”
Stephen Hawking,  “Historia del Tiempo”.

ENCONTRÉ LA Eternidad en el Norte de España, en la que denominan popularmente la villa de las tres mentiras, Santillana de Mar. Sí, la que no es ni Santa, ni llana ni tiene Mar, pero sí poseedora una gran Verdad que, acordándome de Alejandro Casona, no es otra que la rotundidad de su belleza. Ante tal sobredosis de ésta, padecería sin duda el síndrome de Stendhal si la parte cuántica no controlara el hemisferio biológico de mi ser. Camuflado a los ojos legos en los sutiles y enmadejados hilos del Arte, la Colegiata exhibe en algún capitel románico de su claustro un símbolo muy particular. Se trata de un entrelazado diseño geométrico que insinúa la Eternidad en su devenir cíclico e hipnotizante. Asimismo, las hojas de acanto y los albatros también han representado tradicionalmente la Eternidad. ¿Decepción? ¿Alguien esperaba algo más que una representación de “la cosa”? ¿Alguien concebía a un desdentado vendedor de mercadillo medieval vendiéndola al peso, cual concepto tangible y…¡comestible!? “Me pone un cucurucho XXL de Eternidad y dos pequeños para los churumbeles”. Yo, por mi parte, me doy crema hidratante en mi piel artificial, chequeo mi hard-soft a diario para retrasar de modo infinitesimal la desintegración total. ¡Uy! Creo que la confundí con su hermanita pequeña y biológica que es la inmortalidad.

LA ETERNIDAD es otra cosa. Un consuelo de tonto ante mi incapacidad de definirla es tener la certeza que nadie pudo/puede/podrá hacerlo. Algo finito-la mente humana, un ordenador cuántico-no puede si quiera atisbar remotamente nada ni parecido a algo infinito, el tiempo infinito. Por eso el Señor Infinito y…¡más allá! que menta el “gran filósofo” Buzz Lightyear se regodea con hilaridad de nuestras disquisiciones, mientras que la Señora Eternidad es su huésped. ¿O es al revés? ¿Es el espacio infinito el que vive en el tiempo infinito? “Pasa, ponte cómodo. Disculpa el desorden (entropía) ¿Qué quieres tomar?”

DE ESTO el irrepetible Hawking sabía un rato, supongo que más que el resto de TODOS juntos. El celebérrimo científico, condenado a ser su propia estatua todavía en vida, viajó con su mente a las cuatro esquinas de este cosmos, “liliputizándonos” todavía más al recordarnos que nuestra casa celestial es nada más que una entre n más. A pesar de estas teorías, que nos reducían casi a la nada más absoluta al cotejarnos con el todo, consagró su vida a balizar la Eternidad y el infinito, acotándolos con conos naranjas con bandas fluorescentes que tomó del Big-bang. Según su definición, desde un prisma físico-cuántico, el tiempo y el espacio son hijos de aquella extraordinaria y primigenia explosión, por lo que antes no existían, ni dichas entidades, ni por lo tanto nada de nada. Ni siquiera los impuestos indirectos. Perdonen mi ambición al pretender trascender más allá de esa concepción científica la idea de Eternidad. Creo que me entenderán al hurgar en el concepto, y jamás contradiciendo heréticamente al magistral físico británico, al aventurar…¿Cuántos big-bangs (y ulteriores big-crunch, implosiones cosmogónicas) existieron antes que el que originó nuestra casita, este universo? ¿Cuántos existirán después? Es lo que tiene la Eternidad.

APARCANDO TEMPORALMENTE el prisma científico (¿es ello posible?),les propongo un sencillo, filosófico y lúdico ejercicio: Cerremos los ojos y que nuestra mente finita vuele hasta la Eternidad infinita. ¿Qué habrá allí? Umm, nada más llegar divisamos a lo lejos una pléyade de faraones que emergen de sus pirámides,-que ya se desintegraron cuando soplo el tiempo,-y se dirigen hacia este reducto imposible. Algunos llevan en sus anulares sortijas de oro encastadas con escarabajos de zafiro, como ansiosos de unir la representación con lo representado. Otros, bajo sus túnicas adornadas con brillante púrpura y desde sus lampiñas y sagradas testas, exhortan en un susurro al binomio Amón-Ra, como anticipándoles que pronto se codearían con ellos. Y a la Eternidad llegan también en procesión todos los filósofos y sabios griegos que se la ganaron motu proprio con sus plumas definitivas, con sus nombres tallados en la piedra hasta el fin de los tiempos…¡exactamente donde/cuando se dirigían! Umm, esto nos hace reflexionar:

EN VERDAD también vemos que se acercan todos los hombres y mujeres que existieron, que al margen de sus méritos, al margen de su comportamiento y deontología terrena, todos se ganaron su pasaporte por el mero hecho de existir. Cuando lleguen esperarán a los otros, a que se cansen de su material existencia. Desde esa atalaya que nos concede nuestra imaginación abrimos las puertas también a todos los seres-inteligentes o no-que alguna vez existieron en cualquier punto del universo, de cualquier universo. ¿Por qué discriminarlos? Para terminar de dibujar el mapa demográfico de la Eternidad filosófica no podemos obviar quienes siempre estuvieron allí: Los dioses. Y, en verdad, hablo en plural ante la duda, no que todos los de la humanidad fueran Uno, sino ante la posibilidad que en la Eternidad también converjan los de todos los universos posibles y que éstos, por diferencias irreconciliables en sus concepciones, precisaran de distintas deidades de muy diferente naturaleza. Bien, parece que ya estamos todos. ¿Quién se queda fuera, entonces? Los que viven, nada más.

EN EL film de Harold Ramis “Atrapado en el tiempo” (1992) Bill Murray padece su trocito de Eternidad en un día que se repite sinfín. En el cine y en la literatura de CF la gente va y viene por los senderos de la Eternidad, viaja en el tiempo, como Pedro por su casa, como cuando uno coge un taxi para ir al centro. Se me olvidó preguntar a Asimov que había en “El fin de la Eternidad”. Cachis. ¿Lo sabrá ahora mejor que cuando escribió la novela? Algo de lo que el fue vagará por toda la Eternidad por los siglos de los siglos hasta que un día, a las 18:37 hora Universal se encontrará una puerta roja y una luz de emergencia encima. Y con este párrafo pretendo reírme de mí mismo, ante la absurda empresa de escribir sobre lo inabarcable, sobre lo incognoscible. Todo el artículo, admitámoslo, es un chascarrillo, a veces desnudo, a veces con una pátina de verosimilitud. No se me enfaden los que tratan de desbrozar analíticamente cualquier aspecto de la realidad, pero pienso que este artículo es metáfora de lo que implica tal fútil intento. La realidad se fractaliza, se desglosa en partes más pequeñas indefinidamente pero con similares características, o se puede abordar desde infinitos puntos de vista, por lo que escribir sobre ella debe ser ejercicio microscópico. Poner nuestra lupa de aumento en un mísero aspecto de la realidad, con un concretísimo enfoque, al escribir sobre ella, es patente cuando uno pretende hincarle el diente a algo como la Eternidad. ¿Han visto como me justifico ante mi primer artículo? Bueno, sean indulgentes, que prometo hacerlo mejor la próxima vez.

YA TERMINO con una reflexión y con una cita, que considero una perla, una joyita. Los seres humanos han digerido, metabolizado, mucho mejor el concepto de mortalidad gracias al más extraordinario de los mecanismos biológicos; el maravilloso artificio les proporciona una promesa de eternidad y, potencialmente, de felicidad. Decía Bertrand Russell que… “para ser feliz uno debe sentir que forma parte de ese río de la vida, desde la primera célula hasta el remoto y desconocido futuro”. Las verdades son tales las pronuncie un premio Nobel o un dibujo animado: “Mira Simba, ahí está tú padre”-le espeta un simpático marsupial al que algún día será el “Rey León”, mientras éste contempla su reflejo en una charca. Y luego añade: “Él vive en ti”. Al margen de creencias de que exista algo después, la certeza de dejar algo de nosotros en el mundo nos reconforta. Nuestro alter ego se nos presenta como una reencarnación de nuestro yo, todavía en vida, con vocación de perpetuar y evidencia un cambio de concepto: colectividad frente a individualidad, nosotros frente al yo desnudo, plural frente a singular. Parece, como al principio del artículo, que he vuelto a confundir inmortalidad con Eternidad y en este caso no es así: Que el material genético de un individuo perdure durante milenios (dicen que uno de cada doscientos hombres vivos es descendiente de Gengis Kan) nada tiene que ver con la Eternidad científica, cosmogónica, pero si con nuestra subjetiva percepción de lo que significa ésta.

MUCHAS COSAS se han dicho de la Eternidad, todas imprecisas, algunas puede que hasta bellas. Me quedo con esta que reduce eones a fracciones infinitesimales, que transforma Eternidades relativas en insignificantes briznas de quarks en los océanos del tiempo:

Aproximación al concepto de Eternidad:

“Si una vez cada mil años, una golondrina pasara acariciando con sus alas la superficie de una esfera de hierro del tamaño de la Tierra, en el momento que por la erosión infinitesimal la esfera hubiera desaparecido por completo habría transcurrido el primer segundo de la Eternidad.”

J.P. Gortázar, teólogo..

(c) Raymond Gali, Noviembre de 2.005. Artículo cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.

.

NOTA DEL AUTOR:  Se me ocurren pocas cosas más tecno-frikis que disfrazarme de robot cuántico (presuntamente) inteligente y escribir un artículo delirante sobre la ETERNIDAD… así que en noviembre de 2.005 lo hice. Este artículo apareció poco después en la revista digital Tiempos Futuros Future Times, firmado por el robot Copérnico X.
.
 
Safe Creative #1103160018607
.

MÁS EN Raymond Gali en Facebook PINCHANDO AQUÍ

GRACIAS POR TUS COMENTARIOS

Abr 302010
 
‘AGORA’, POR NEOHYPATIA DE ALEJANDRÍA: CUATRO ACIERTOS, CUATRO CUESTIONES.
“La única forma de conocer los límites de lo posible
es adentrarse un poco más allá, hacia lo imposible”
Arthur Charles Clarke

<<…POR FAVOR , no se asusten de mi trans-presencia, no soy peligrosa. He recorrido años-luz por el bello Kosmos, por el “hermoso orden de las cosas” griego; he dado un saludable paseo celestial y vuelvo a ti, aquella Alejandría…¡aunque sea de forma virtual! Y regreso para hablar de una obra de arte que a su vez habla de ella…y de mí. Y lo haré desde su misma perspectiva caprichosa, desde el rutilante firmamento. Sí: tras mi brutal asesinato y en virtud de una inentendible geometría de lo posible… ¡resucité!; acurrucada en los pliegues del tiempo vencí a lo único que parece irreversible, vencí a la muerte. Ahora, al parecer, estoy escrita con polvo de estrellas y casi me jacto de que no necesito cabalgar sobre la materia para poseer consciencia. En fin, se lo explico, insisto, para que no se asusten de mi presencia, se lo ruego; la matriz transenergética que me configura es totalmente inofensiva. Termino esta introducción indicando que tras morir conocí en mi maravillosa singladura a muchos hombres y mujeres sabios: hoy, aquí, ahora citaré algunas de sus perlas.

Ágora1_Crítica_Raymond Gali

MI ATENCIÓN, como decía, es ahora prisionera de una nueva obra de arte esculpida en el celuloide: Ágora. Recrea mi vida, mi muerte, la muerte de Hypatia, acaecida hace ya un eón ¿o ayer mismo?; vagar por universos paralelos despista a cualquiera, se lo aseguro. Mi regreso a la Tierra para abordar la tarea de analizarla podría antojarse un ejercicio cargado de geocentrismo y egocentrismo a partes iguales, dos errores gravitatorios que nos lastraron-y nos lastran-como especie, como individuo. Simplemente pienso, con humildad, que mi prisma, mi opinión al respecto podría ser interesante…siempre y cuando, claro, “el rayo divino de sabiduría” platónico me siga iluminando en mi actual estadio. También pudiera suceder que al ubicarme ahora mucho más cerca de la fuente emisora dicho rayo de inspiración en verdad me estuviera chamuscando los vectores energéticos que me configuran. Veamos si, tras transitar entre los pebeteros de la noche celestial, todavía puedo hilar como antaño…

Ágora2_Crítica_Raymond Gali

INCLUSO ANTES de contemplar Ágora mi primer sentimiento fue de respeto; respeto por la valentía (¿o temeridad?) de un artista que ha dedicado años de tu vida al lío monumental (literalmente, “la Ciudad de los Mil Palacios” la llamaban) de reconstruir el pandemónium de la Alejandría de finales del siglo IV, principios del V. Los que se entregan, junto a la ciencia y a la filosofía, a la disciplina más elevada y compleja a la que se puede enfrentar la mente humana, al arte, creo que a priori merecen respeto. Respeto y luego crítica razonada, constructiva; nada de despellejar, verbo contundente, que tiempo ha conseguía removerme, revolicar un poquito la energía que me constituye, (como me sucede cuando paso cerca de un campo electromagnético) debido a cómo me asesinaron. Ahora al recordar aquello sonrío estoica con mis labios de ámbar pintados con tinta de aurora boreal, aplicando mi sôphrosynê o autodominio espiritual (que les confieso es la versión neoplatónica del ommmh oriental). Un político tunecino reafirmaba a Sófocles: “feliz el hombre que puede reírse de sí mismo; nunca le faltará motivo de diversión.” Y esto viene de perlas en la eternidad, se lo aseguro.

Ágora3_Crítica_Raymond Gali

COMENZARÉ DESORDENADAMENTE por una anécdota, por una curiosidad, por un chascarrillo: A pesar de apodarme en vida “la perfecta” (he leído estos días: “cuerpo de Afrodita y la mente de Platón”…, ya me gustaría a mí…) les revelaré lo que es más bien una intimidad: he sentido casi insana envidia de la dulce belleza de la protagonista del film, más morena y joven, con una mirada más cargada de Homero y Eurípides incluso que la mía cuando me asesinaron: la elección de la actriz que me encarnara es, a mi juicio el… PRIMER ACIERTO DEL DIRECTOR. Para rematar mis observaciones sobre la otra forma de la verdad, sobre la belleza (un dramaturgo español dixit), afirmaré que el esclavo que nunca tuve y que aparece en la película también me hubiera puesto difícil mantener mis principios, entregarme sólo al Conocimiento… ¿De mármol de Éfeso? En absoluto; de vocación de cariátide… ¡nada de nada!

Ágora4_Crítica_Raymond Gali

¿ANTICRISTIANA? UMMH… , no lo sé. Sí parece un intento de ser anti-fanática como demuestra, por ejemplo, que en la filmación me lapidaran en vez de… En ya no sé qué universo paralelo, pues a veces me lío,  un escritor alemán manifestó: “Me aburren los ateos. Siempre están hablando de Dios”. No me refiero al director de Ágora en absoluto, pero quien me quiera reclutar en la filas del agnosticismo para usarme de ariete contra los creyentes que se olvide, que abdique de su enfermizo propósito: siendo la ciencia mi religión, sin duda, siempre escribí CREER; sí, con mayúsculas (y negrita si hubieran existido ese modo tipográfico). Mis mejores amigos, y alumnos, fueron cristianos. Siempre percibí la figura de Cristo como sagrada. Siempre, con el beneplácito de mi idolatrado Platón sentí la astronomía y la geometría como formas divinas de conocimiento.  Siempre concebí ciencia y religión como las dos caras de la misma moneda (creo que el otro día mi filósofo le ganó por fin la primera partida de ajedrez al hijo de Dios, allí sentados encima de una estrella). Me gustaría que todo esto hubiera sido reflejado (¡¡aconteció, en verdad, un asesinato político, no religioso!!), en la obra de arte que abordo: PRIMERA CUESTIÓN AL DIRECTOR…¿si su película no pretende ser anti-cristiana, sino que refleja un hecho histórico, qué falta hacía dibujar determinados personajes con ropajes oscuros, con rostros siniestros, para que a la gente le quepa la duda? Los que me mataron no estaban tan caricaturizados, no eran tan feos, de veras. Cuidado además con hacer de la anécdota categoría: unos cristianos concretos y fanáticos acabaron entonces con la guardiana del Conocimiento, pero otros lo conservaron en monasterios durante la Edad Media. “Eran parabolanos, no hiperbólicos” quizás hubiese dicho el gran Euclides en sus clases de geometría.

Ágora5_Crítica_Raymond Gali

DICEN QUE todo viene de nuestra cultura, de la griega: a mi pesar, nada más alejado de la realidad. Si el bueno de Pitágoras levantara la cabeza…; su famoso teorema ya había sido descubierto en China, Egipto, Babilonia, India y Japón. ¿Catetos? Tampoco es eso. Sólo al cuadrado y en el teorema 😉 Tenemos que asumir con flagelante deportividad que nuestros Siete Grandes Sabios aprendieron a su vez de los ecos de las enseñanzas de otra maravillosa cultura sita en una zona concreta: el valle del Nilo. Pero si tramposamente, con la sutil destreza de un tahúr, obviáramos esta realidad, corriéramos un tupido velo, ¿se podría afirmar, como dijo un escritor austral, que todo fue ya codificado por nosotros, los griegos? Puede que sí en cuanto a las relaciones humanas, pero no respecto a la interacción del ser humano con la ciencia, la tecnología y el conocimiento en general. Cuento esto porque mis sospechas de que algo no cuadraba en el firmamento, que las órbitas planetarias no podrían ser circulares (eso me lo encontré en mi particular periplo después de morir, en los albores del siglo X, en alta mar…), que ya por entonces se barruntaba la esfericidad de la Tierra y su atracción a través de una poderosa fuerza… Sí, a su vez nosotros nos adelantamos a los genios que (oficialmente) descifraron los cielos más de mil años después. “Mi” amado Uomo, caso aparte, claro, pues él y quizás gracias a una distorsión cuántica se solía dar un garbeo por el futuro y tomar notas. Plasmar en el celuloide estas inquietudes y los posibles avances de lo que quedaba de la civilización helena, sin duda: SEGUNDO ACIERTO DEL DIRECTOR.
Ágora6_Crítica_Raymond Gali

VUELVO A él, sí, a uno de mis maestros griegos para contar una anécdota: dicen del (que creía ser el) descubridor de un gran teorema matemático que curó a un joven de una importante melopea al prescribirle una melodía concreta a determinado ritmo: la música es clave como vehículo y generador de emociones, es… “la voluptuosidad de la imaginación” dijo un enorme pintor, tanto que hubo que apretarse en los cielos cuando subió a ellos. La del film es buena, más que correcta diría yo…¡pero le falta el último requiebro melódico para llegar al corazón del espectador, la última vuelta de tuerca que separa la excelencia de la genialidad! La música es más que correcta pero prima lo cuantitativo frente a lo cualitativo. En mi modesta opinión tienen la fortuna compartir una época y un planeta con dos de los compositores cinematográficos más extraordinarios de todos los tiempos (para no herir sensibilidades, sólo sus iniciales: J.W., y H.Z., pero ssssh, chitón) LA SEGUNDA CUESTIÓN AL DIRECTOR es obvia, ¿por qué precisamente sus gloriosas partituras, o incluso las de él mismo, no sublimaron, no condujeron al paroxismo los sentimientos del espectador? Si lo intentó no lo sabemos. “La música empieza donde acaba el lenguaje”, afirmó un tenor germano y por eso esta humilde aprendiz va a ser osada y atreverse a sugerir una idea: sin cambiar ni una coma del guión o del montaje sustituya la banda sonora por otra, absolutamente sublime, maravillosa,… ¡y reestrene el film! ¿Por qué no? Estoy convencida que, siendo otra, la sensación para el espectador será totalmente diferente.

Ágora7_Crítica_Raymond Gali

VENÍA A decir un arquitecto visionario que una vez una obra de arte se ha hecho orgánica se convierte en eterna, ad infinitum. Sólo el tiempo dirá si Ágora posee en sus ruedas dentadas las proporciones divinas de la naturaleza, si lleva implícita los números áureos de la perfección. Es evidente que he contemplado otra versión de la Alejandría que fue, apreciando las diferencias en “mi” Biblioteca (la de la película es ¡incluso más bella), en la geometría de las calles, en las fisonomías de sus habitantes, en algunas indumentarias y complementos (aunque son casi todos muy muy correctos), en algunos comportamientos, en algunos nimios detalles pero, en general, la recreación es asombrosamente fidedigna, incluyendo la del fabuloso cíclope de mármol, esa maravilla del mundo que, envolviéndolas dentro de su haz, conducía a las naves al buen Portus Eunostos; puedo afirmar que su escenografía me parece sorprendente, “deliberadamente estética”, como le dijera un autor a otro. Me he despepitado para mis adentros, y me hubiera descacharrado, desencajado si hubiera tenido cuerpo físico, al comparar los actores elegidos con los personajes que me rodearon en vida (por diferentes, no por inadecuados: estos, en general y como decía antes, más bellos, más esbeltos denotando la mejora de la raza, salvo los monjes “señalados”) pero insisto en que jamás desde entonces se reconstruyó mi ciudad y sus gentes con ese grado de perfección histórica, con ese preciosismo resplandeciente: TERCER ACIERTO DEL DIRECTOR.  Opino que la hazaña visual alejandrina rebasa todo lo nunca conocido y por sí misma justifica el visionado del film.

Ágora8_Crítica_Raymond Gali

PARA UNO de los más grandes cerebros de la historia de la humanidad en cualquier universo paralelo del que se tenga constancia de su presencia, “El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos”. Mi perspectiva quizás no sea significativa pues contemplé la película con ojos tan inmateriales como vírgenes (por favor, no se rían de mí: es mi primer film: todavía no tengo las pupilas gastadas, resabiadas, de tantos impactos visuales del siglo XXI; admito que mi capacidad de asombro, afortunadamente, sigue incólume ¿no les da pena que la suya se pueda haber erosionado, que muchos niños de 5 años de su época moderna ya tengan las retinas más viejas que las de un anciano de la mía, de la grecolatina? (“Eso lo entendería hasta un niño de cinco años: ¡tráiganme un niño de cinco años!”-gritó uno de los más grandes humoristas de todos los tiempos, adelantándose a mi pregunta anterior) Si queda amputada nuestra capacidad de sorpresa, si el humano inteligente rechaza que le conduzcan como a los borregos por un carril, si le repele todo lo que tenga la vitola de muy comercial, si como decía Epicteto la mente humana precisa aventura pero sobre todo libertad, si la clave del disfrute es la relación entre las expectativas y la realidad (y es inversamente proporcional a la cola que guardemos para contemplar dicha realidad), ¿por qué esa brutal campaña publicitaria que elevaba el listón de las mencionadas expectativas a unos niveles estratosféricos? Esa sería mi humilde TERCERA CUESTIÓN QUE PLANTEARÍA AL DIRECTOR. Quizás esa estrategia concreta de difusión del hecho devalúa al hecho en sí.

Ágora10_Crítica_Raymond Gali

LA CUARTA Y ÚLTIMA CUESTIÓN AL DIRECTOR vuelve a suscitar dudas sobre mi ego/geocentrismo, es decir, que termino donde empecé. Alabando como he hecho la elección de la actriz que me encarna en la gran pantalla, creo que su papel resulta finalmente cargado de humildad (muy bien) pero quizás un poco plano (mmmh). Esa Hypatia redidiva, inscrita en su indiscutible belleza, posee en ocasiones una expresión propia de estar eternamente cayéndose de un guindo, cual Sísifo subiendo la piedra a la montaña castigado por Zeus. Quizás suene mal pero quiero pensar, con toda la modestia que me enseñaron mis maestros griegos, que mi personalidad fue mucho más rica en matices, más poliédrica, ¡con más sentido del humor! ¡Apenas sonríe la actriz en el film! Si esa fue una de mis armas para lidiar con la dura realidad, fuese el obispo Cirilo o el sursuncorda quien me pusiera palos en las ruedas de la vida. Tengo por maravilloso a mi padre, el gran astrónomo Teón, sin duda, y su carácter fue diferente al actor que lo representa, pero gracias su buen hacer y al del director éste resulta extraordinariamente convincente. ¿Por qué no se atrevió a profundizar en la condición humana de la protagonista de su película?  “El cuerpo humano no es más que apariencia, y esconde nuestra realidad. La realidad es el alma”, manifestó un soberbio novelista francés. Esta humilde abajofirmante es la constatación más preclara, la constatación definitiva de esa gran verdad. Que te descuarticen y que luego quemen tus restos puede ser un pequeño inconveniente, un percance más o menos molesto pero en modo alguno determinante para acallar tu voz en medio de la eternidad.

Ágora11_Crítica_Raymond Gali

PIENSO QUE la creatividad va mucho más allá de la inteligencia, es una segunda derivada de ésta que muchos poseen pero que muy pocos subliman de forma deslumbrante; su génesis roza lo divino o eso rezan los frescos más famosas de todos los tiempos sitas en una bóveda vaticana (¿o transmitía mero y aburrido conocimiento?).  Termino mi relación con el que considero CUARTO ACIERTO DEL DIRECTOR, que ha sido… ¡arriesgar!: homogeneizar todos los fanatismos con sus perspectivas cenitales, alejarse del esquema y tensión narrativas convencionales, insertar un avance del propio film antes de éste, elegir un tema y época tan complejos como controvertidos, ejecutar rotaciones imposibles de la cámara, etc: “En el arte la única manera de acertar es estar siempre en peligro de equivocarse”; afirmó un escultor español. ¿Acertó o se equivocó? Juzguen por sí mismos. Sean libres, gran máxima griega: saquen el látigo y mantengan a raya sus prejuicios o mejor, déjenlos directamente en casa y vístanselos coquetos al retornar de nuevo: siempre tendrán luego tiempo de ponderar los pros y contras de lo que visionen, despacharse a gusto y/o separar el polvo de la paja si es que les apetece. Si buscan sensaciones concretas, mirlos blancos o comparan (quizás inevitablemente) con otros éxitos cinematográficos-de análogo final dramático -fracasarán en el intento: Ágora, con sus luces, con sus sombras,es otra cosa. Rían, emociónense, lloren o cabréense.

Ágora12_Crítica_Raymond Gali

TIENEN LA oportunidad de viajar en el tiempo e impregnarse de aquella Alejandría, en el mismísimo ocaso de aquella época jaspeada de perfección que fue la Antigüedad. Pueden rescatar para sus pupilas los nenúfares y la hiedra que se derramaba por las calles alejandrinas, los mármoles de los Mil Palacios, el eco de los yunques, el bullicio del Bruquión, la explosión de aromas y color de las plazas de la ciudad que me vio nacer.  Los egipcios consideraban las montañas alejandrinas guardianas de la eternidad: esas murallas encierran el secreto de la vida eterna que soñaron para sus muertos. Como les decía al comienzo no se asusten de mi presencia, se lo ruego; la matriz transenergética que me configura es totalmente inofensiva. Pero, ¿se acordará alguien de mí, de la que fui en vida, dentro de millones de años? Quizás sí gracias a Ágora o a pesar de. En cualquier caso, dentro de unos eones hablamos...>>

ESTAREMOS ENCANTADOS (RAYMOND GALÍ Y UNA SERVIDORA) EN RESPONDER A TUS COMENTARIOS. GRACIAS.

NeoHypatia de Alejandría
© 2009, Raymond Galí, autor de Hypatia y la eternidad

 
Safe Creative #1103160018607
.
SIGUE A RAYMOND GALI EN

  PINCHANDO AQUÍ

GRACIAS POR TUS COMENTARIOS

ANEXO, POR RAYMOND GALÍ
Circula por internet un ‘power point’ que tilda ‘Hypatia y la eternidad’-junto a otros libros posteriores con Hypatia de Alejandría como protagonista-de oportunista, subvencionada y anti-cristiana. Nada más lejos de la realidad. Aquí mi derecho legítimo de réplica:
 
1º Mi novela es MUY anterior a la película ‘Ágora’ dirigida por Alejandro Amenábar y, me atrevería afirmar sin temor a equivocarme, anterior a todas las novelas relacionadas con Hypatia de Alejandría publicadas en 2.009. Ya en 2.002 gané un concurso de microrrelatos del periódico El Mundo con el núcleo, con el tema central, con el germen de la novela (LEER AQUÍ). A mi primera versión la de novela le di entrada en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Comunidad de Madrid el 8 de septiembre del año 2004, con el numerito M-006439/2004, para más señas. y, de hecho, la presenté ese año al concurso de la Universidad Politécnica de Cataluña. Por cierto, antes de presentarla al Planeta, el 13 de junio de 2008, volví a registrar la segunda versión. La película de “Ágora ” se estrenó en octubre de 2009.
2º Mi novela no es anti-cristiana, nada más lejos de la realidad; estoy convencido que respeta escrupulosamente todas las creencias. Para empezar después de morir “mi” Hypatia resucita. En junio de 2009, antes del estreno de la película, la periodista Eva Orúe me realizó una entrevista. Ante su pregunta…”Por lo que has podido saber de Ágora, ¿crees que vuestras Hypatias son la misma?” respondí: “Hasta donde yo sé los proyectos de Amenábar son absolutamente secretos y creo que este especialmente. Hasta su preestreno en el Festival de Cannes hace pocos meses nadie supo de la película más que lo que quiso Amenábar dejar entrever en el tráiler. La verdad es que no tengo ni idea pero creo que la película equivaldría al primer capítulo de Hypatia y la eternidad. Si plantea el film, (que no creo que caiga en esa simplificación injusta e infantil, que este tío parece muy inteligente) como “malos los cristianos” y “buenos los ateos” no tendrá nada que ver con mi novela, que dibuja religión y ciencia como las dos caras de la misma moneda”. AQUÍ la entrevista completa.
3º Mi novela no es una biografía: es una novela de ciencia-ficción histórica o ucronía.
4º Nadie me ha dado ni un duro, al contrario: no tengo padrino, nadie poderoso me ha apoyado. A pesar del esfuerzo de mis editores mi novela se ha visto poco, aplastada y desplazada por la poderosa maquinaria mediática de las de las otras editoriales; la pasta manda, poderoso caballero, don dinero. Conste que jamás entraría a valorar la calidad de las otras obras.
5º Tengo un concepto científico de lo que es Dios pero, como explico al final de mi novela, totalmente compatible con la religión cristiana (y las otras). Yo soy cristiano. En la página 249 de Hypatia y la eternidad detallo mi postura al respecto, aunque en realidad la novela entera aborda la dicotomía “Jesucristo Vs Platón” o “La era de Dios y la era de los genios” desde el máximo respeto a las dos formas de entender el universo, subrayando que, a mi humilde entender, han sido y son totalmente complementarias.
6º En el blog de la página de mi novela (ahora reproducido aquí en mi web-blog oficial) escribí una crítica de Ágora, desde el punto de vista de mi protagonista, elogiando lo que me pareció bien, criticando-entre otras cosas-la parte anti-cristiana del film.
7º Con esfuerzo titánico (soy hombre de ciencias) estuve 6 años documentándome y escribiendo las diferentes versiones de la novela. Para retratar de la forma más fidedigna posible la figura de Hypatia de Alejandría usé como base las fuentes originales en inglés (cartas de Sinesio de Cirene a Hypatia) y la biografía de la que probablemente sea la mayor experta del mundo en Hypatia de Alejandría, la profesora de Historia de la universidad de Cracovia María Dzielska. Ella afirma rotundamente que aconteció un asesinato POLÍTICO, no RELIGIOSO en ALEJANDRÍA. Así lo plasmé en mi novela y repetí en la entrevista radiofónica que me hicieron en RNE el 31 de julio de 2009. 
8º Hay que ser idiota (pero de concurso de idiotas) para meter a todo el mundo en el mismo saco sin informarse primero.
Content Protected Using Blog Protector By: PcDrome.