Ene 012016
 
DOS MICROVATIOS: LA SEMILLA DE  ‘HYPATIA Y LA ETERNIDAD’
‘Dos microvatios’ fue el microrrelato ganador del concurso de ciencia-ficción
 del periódico El Mundo el 12 de junio del año 2002 (Seudónimo, H. Freeworld)
Además, fue el germen, la semilla que inspiró a su autor, Raymond Gali,
para escribir su novela Hypatia y la eternidad
Carlomagno - Hypatia y la eternidad - Raymond Gali

Carlomagno – Ilustración de “Hypatia y la eternidad”

La Confederación de Mundos Inteligentes incluye a la Civilización Terrestre en la lista de Microinjerencias Controladas Aceleradoras Evolutivas para así asimilarla como miembro lo antes posible. Estudia su Historia y detecta en qué punto exacto el insignificante microvatio de energía autorizado provocará el cambio mundial que, por progresión geométrica, acelerará más su desarrollo tecnológico. Año 47 AC: La Biblioteca de Alejandría se salva de la quema porqué una fuerza desconocida apaga la primera chispa. Miles de volúmenes salvaguardados. Año 722 DC El Cyberpapa Adriano I manda un email a Carlomagno para que le defienda de Desiderio en plena Era De La Luz. Algo evita la batalla en Italia. Desiderio recibe un SMS en su móvil que le disuade: “Rendíos o morid 🙁 Carlomagno”.

(c), 2002 Raymond Gali. Relato cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.
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Feb 272011
 
 
NOTA: Julio del año 2.057. El telescopio espacial Drake recibe señales inteligentes de una civilización extraterrestre. El mayor hallazgo de la historia de la humanidad (texto original completo: aquí) y convulsión mundial ante tan histórica noticia. Un clon de Hypatia de Alejandría aporta su particular punto de vista al respecto en el siguiente artículo:
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LOS QUARKS DE LA PRINCESA ANDRÓMEDA: UNA APROXIMACIÓN MITOLÓGICA

¿Qué mensaje grita Andrómeda en la gran noche celestial? La hermenéutica tarea de descifrarlo a cargo de los científicos y sus compañeros cuánticos se nos antoja de una complejidad mayúscula. Belerofonte, hijo de Poseidón y Niso, mató a la Quimera a lomos de Pegaso, el caballo alado que heredó de Perseo; pero al hacerlo cercenó también la posibilidad de que el monstruo de cabeza leonina, cuerpo cabrito y cola serpentina siguiera ilusionándonos con cazarla y hacerla cautiva. Desvelar el contenido del todavía impenetrable mensaje extraterrestre puede que mate nuestras quimeras de un universo justo, ecuánime, de civilizaciones civilizadas, eclécticas. Quizá nos decepcione su contenido. No lo creo…Andrómeda, la princesa, la galaxia, como antes decía, irradian belleza, quizá en todos los sentidos.

Perseo, a lomos de Belerofonte, a punto de enfrentarse a la Quimera

¿Qué nos hace pensar que el mensaje encierra datos, información pura y dura? Quizá encierre panegíricos a una pléyade de dioses olímpicos que se encuentren más cerca de ellos, o alegorías cosmogónicasde una beldad insuperable. A lo mejor los generadores de axiomas matemáticos nuevos que produzcan nuevas sensaciones, es decir, los artistas alienígenas, usen las ondas de radio como vehículo para transmitir sus obras, como en otro tiempo los terrestres las colgábamos en un lienzo o en la red.Recogiendo el guante que me tiende mi gran amigo NeoLeonardo, quizá nuestros dioses olímpicos sean los mismos que nos envían el radiomensaje, cuyo advenimiento implicaría la primera toma de contacto entre deidades y mortales, desde Homero y Virgilio. Poner en solfa, poner en tela de juicio nuestros conceptos teológicos es asignatura obligatoria de los científicos, aunque la Verdad que conecta ciencia y dios sea unitaria; unitaria aunque nosotros nos empeñemos en disociar con miope terquedad, dibujando dos realidades disjuntas, como la piedra del conocimiento y la montaña de Dios.

Pero quizá estemos condenados a ser reyes de Corintio-Sísifos-por toda la eternidad, contumaces en el error.  Para empezar pensamos en domeñar la inteligencia extraterrestre, que ni siquiera la retórica ni la lírica puedan probablemente definir. Dejando la mitología griega al margen un momento (o intentándolo, por lo menos) pero sin navegar demasiado lejos del Mar Egeo nos encontramos con la denominada Paradoja de Fermi: “La creencia común de que el Universo posee numerosas civilizaciones avanzadas tecnológicamente, combinada con nuestras observaciones que sugieren todo lo contrario es paradójica sugiriendo que o bien nuestro conocimiento o nuestras observaciones son defectuosas o incompletas”. ¿Somos los seres humanos la única civilización avanzada en el Universo? Eso es lo que postula el principio antrópico, que el complejo equilibrio para que ser produjera vida inteligente sólo se habría dado, por una colosal casualidad cósmica, en la Tierra. Ahora ya sabemos que no y ¡¡Dios mío!! ¡Qué fácil me lo puso el físico italiano Enrico Fermi para rescatar el mito de la caverna, de mi amado, de mi idolatrado Platón: Sólo gracias al conocimiento discerniremos el mundo de las apariencias del mundo real. Como ven, cautiva de la herencia clásica vago encantada por sus mazmorras, en este viaje de ida y vuelta que, en verdad, no me permite escapar de Ítaca.

EnricoFermi

La majestuosa galaxia de Andrómeda, de una casi quinta magnitud aparente desde nuestro hogar, ubicada en nuestra semiesfera celeste entre Delta, Pi y Mu Andromedae, nos ha sorprendido a todos, como sorprendió a Perseo la belleza de la Princesa de Etiopía. El gran cúmulo estelar desgrana quarks (sus proporciones), átomos de pitiminí, como Virgilio églogas, que encierran promesas de civilizaciones inteligentes, de mundos de ensueño. No sé si los científicos se dieron cuenta pero el maravilloso descubrimiento nos ha revelado que el dios Cronos unificó todos los tiempos del universo; al menos, el del emisor de la inextricable señal y nosotros, pues los chicos de Andrómeda podrían nacer, vivir y morir en cuestión de picosegundos, o por el contrario, en miles de eones, que nos hicieran totalmente ininteligibles sus señales por vivir existencias a ritmos muy diferentes. Gracias por ello al más joven de los titanes, el hijo de Gea y Urano. Así que por ello interpretamos su sinfonía de quarks, que por su variedad nos desvelan nuestra propia ignorancia eso si, viviendo al mismo ritmo universal que nuestros “hermanos mayores”.

Andrómeda, galaxia situada a 2,5 millones de años-luz de la Tierra

La galaxia de Andrómeda desgrana quarks, que nos harán renunciar a prejuicios, a ideas decimonónicas sobre la concepción del universo, entendiéndolo mejor, amándolo. Si el universo fuera justo debería haber una simetría, una reciprocidad y la hubo, retroactiva, en la mitología humana: La princesa Andrómeda renunció a todo, incluso a su antiguo prometido Agenor, hermano del rey Cefeo de Etiopía. La princesa Andrómeda, más linda que las Nereidas, bellas ninfas de Poseidón, renunció a todo porque amaba a Perseo hasta con el último quark de su bello cuerpo.

(C) Raymond Gali, 2009

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Ene 282011
 
 
 
NOTA: Julio del año 2.057. El telescopio espacial Drake recibe señales inteligentes de una civilización extraterrestre. El mayor hallazgo de la historia de la humanidad (texto original completo: aquí) y convulsión mundial ante tan histórica noticia. Un clon de Leonardo da Vinci la analiza en el siguiente artículo:
 
¡UNA PIEDRA DE ROSETTA CÓSMICA, POR FAVOR!: UNA APROXIMACIÓN ANTROPOLÓGICA
 

El gran divulgador científico Paul Davis sostenía que la inteligencia, probablemente, es una consecuencia lógica de las leyes de la física y de la química. La astrobiología o exobiología trata de establecer una relación entre el origen del universo y la vida, es decir, entre la cosmogonía y la biología. Tal empresa quizá nos quede grande pero lo que si podemos en comenzar mirando al cosmos, escuchando sus invisibles acordes, que es lo que hemos hecho. Mirar al cosmos es mirar al pasado; vemos las estrellas no como son, sino como eran cuando partió su luz hacia nosotros, por lo que les propongo que hagamos un poco de arqueología galáctica. Mmmh, bueno, empecemos por la terrestre que ya tendremos ocasión de dar ese salto brutalmente cualitativo de forma paulatina: El homo sapiens convivió en Europa durante diez mil años con el hombre de Neandertal. Desde el prisma de este último los encuentros fortuitos con esos “seres superiores” son lo más parecido que nos ha sucedido a los humanos al formidable descubrimiento de inteligencia extraterrestre. La brecha entre nosotros y la civilización que emitió señales, revelando datos íntimos de los quarks, obviamente, es infinitamente mayor que entre nosotros y nuestro robustos pero atolondrados primos cazadores-recolectores. Ninguna noticia científica desde que el hombre empezó a diseñar hachas de cuarzo granulado tiene el calado extraordinario del primer contacto con una civilización avanzada desde la galaxia de Andrómeda: no sé puede comparar con nada de lo sucedido hasta el momento. El paralelismo antropológico, sin embargo, puede servirnos para ilustrar algunos extremos a tener en cuenta ante tan sobrecogedor hallazgo científico; para muchos, el más importante de la Historia Humana.

Algunas preguntas. Muchas respuestas (especulativas). Varias concomitancias. ¿Desde hace cuanto tiempo lleva la señal extraterrestre emitiéndose? Mínimo, dos millones de años. Máximo, ¿eónes? Quizá la civilización que la emitió se extinguió fagocitada por otra superior o autodestruída, hace cinco o quinientos milenios. Desde el punto de vista lógico eso no es muy probable: las civilizaciones superiores no hacen esas cosas tan feas. Andan demasiado entretenidas en desenmarañar la tramoya de todos los universos posibles e imposibles, descifrando cómo funcionan las ruedas dentadas de Dios, o incluso buscando algún puesto en su Consejo de Administración, por lo que tal hipótesis podríamos descartarla. Si la señal no fuera puntual sino persistente en el tiempo podría colegirse que el emisor es insistente en sus objetivos al emitirla… ¿Contactar con otras civilizaciones? ¿Intentaron los homo sapiens contactar con esos vigorosos pero torpes humanos? Pueden que tiraran la toalla a las primeras de cambio, cuando por respuesta los Neandertales se comieran a sus niños, violaran a sus mujeres. ¿Existiría algún punto en común en ambas sub-especies por el que se impusiera la simbiosis? ¿Se encargarían “los listos” de la logística para cazar al mamut imperator y “los fuertes” de brazo ejecutor de sus instrucciones? No parece demasiado probable. ¿Por qué querría contactar una civilización infinitamente más avanzada que la nuestra, con nosotros? ¿Para estudiarnos? ¿Estudiaban los sapiens a los neandertales y los usaban de cobayas? ¿Para unirnos a ellos? Quizá vivimos en un universo en el que lo gregario se impone a las individualidades egoístas.

¿Cómo será el aspecto físico esos seres que nos comentan nosequé desde la galaxia vecina? El obcecado reduccionismo que imperó entre los científicos al buscar vida en condiciones similares a las terrestres fue erosionado y derribado por el descubrimiento de los extremófilos: Seres que nacen, se reproducen, (no sabemos si alcanzan la felicidad platónica o no) y mueren en condiciones extremas de acidez, basicidad, temperatura, presión: Ellos ampliaron enormemente los posibles escenarios donde pudiera surgir vida. Por esa razón y descartada desde hace mucho la Luna, Marte, Titán, entre otros, se convirtieron en objetivos prioritario en la desesperada búsqueda. La lección quedó aprendida y vida basada en el metano, la sílice o en cristales de berilo se antojaron como posibles. Puede que sus radioseñales no fueran emitidas por herramientas tecnológicas avanzadas sino…¡que partieran de su propia biología gracias a una adaptación “darwiniana” ó incluso metamórfica ad hoc! Puede que fueran del tamaño de microbios o que midieran millones de kilómetros de longitud, como enormes soles. ‘Mamá’ lógica nos indica de nuevo que probablemente ambos extremos no sean los indicados, aunque todo es posible. Todo esto implica que con toda probabilidad esos seres sean tan abismalmente diferentes a nosotros, tan alejados del concepto clásico que nos visitarían en preciosos platillos cromados, que si los viéramos apagaríamos los radiotelescopios y no querríamos tratos con ellos, como mínimo, en otro par de eones. En nuestro ejemplo terrestre, un antropomorfismo análogo, quizá contribuyó a fomentar el contacto, a pesar de las obvias diferencias heterocrónicas. Los sapiens veían a los Neandertales como el pariente brutote y entrañable. Éstos a nosotros, como adonis futuristas. Quizás…

Científicos y escritores de ciencia-ficción especularon sobre la posibilidadad de la existencia de vida en Titán, la misteriosa luna de Saturno.

¿Son los emisores de la radioseñal llegada a la Tierra la cima intelectual de todas las confederaciones extraterrestres posibles? Aquí una respuesta firme sustituye las especulaciones timoratas con un enorme NO. Por un lado, y muy probablemente, la emisión de ondas de radio para telecomunicaciones sea un método muy primitivo sólo usado por civilizaciones que se mueven en una estrecha franja evolutiva, a nivel tecnológico. El sapiens tardó medio millón de años en conseguirlo, por lo que no pudo enviar mensajes amigables a sus primos de lóbulos frontales poco desarrollados, de cueva a cueva. Y aunque lo hubieran hecho los neandertales no tenían la tecnología adecuada para recibirlos; las piedras afiladas-sus cuchillos de Dorso-lo más que hacían era despellejar a los mastodontes pero de receptoras de ondas de radio, nada de nada. Mirando al mañana, esculpiéndolo con nuestra imaginación, que es lo que realmente nos gusta: ¿ven ustedes a los humanos del futuro usando tan rudimentaria tecnología? Es como si ahora empleáramos un tam-tam para indicar a nuestra pareja que llegaremos tarde a cenar. Ondas cuánticas, microondas, láser u otros hallazgos físicos todavía inimaginables probablemente serán los medios que usen nuestros remotos descendientes.

Radiotelescopio

Lo cierto es que si nosotros quisiéramos comunicarnos con un neandertal puede que golpeáramos un tambor, intentando que así nos entendiera, descartando por completo la matemática diferencial. De modo que por muy avanzada que sea la civilización emisora su propio método para comunicarse desempeñará, asimismo, la función de filtro, caso de tratarse una prospección de mundos inteligentes. En cualquier caso para nosotros una civilización suficientemente avanzada será totalmente indistinguible del concepto que nosotros tenemos de Dios, derivada que amablemente le cedo a mi querida NeoHypatia de Alejandría, escapando de tal embrollo en sutil finta. Lo que pienso es que los encargados de transmitir señales primitivas, en una dilatada línea de tiempo de casi catorce mil millones de años, no pueden ser ni por asomo los más avanzados; una civilización que nos aventaje cien millones de años puede que se la considere embrionaria en esa descomunal línea temporal, desde el big-bang. Para sentirnos más insignificantes, si cabe, especulo acerca de que los emisores de la señal recién descubierta siquiera sean la especie más avanzada de su mundo. Quizás veinte ó treinta les superen y las radioondas procedan de organismos menores, allá en su Sistema.

Una civilización suficientemente avanzada para nosotros puede ser indistinguible del concepto de Dios

¿Qué mensaje encierra la señal? Ummh. Aquí todo son hipótesis salvo los bits que la integran. ¿Qué se puede decir en 17.345 bits? Este artículo, en lengua castellana, ocupa unos 90.000, para que se hagan a la idea. Esos bits podrían ser casi cualquier cosa, salvo una enciclopedia galáctica detallada, a no ser que el universo sea mucho más sencillo de lo que creemos. El mensaje podría ser desde uno rutinario de descarga de chatarra espacial de un carguero de tercera hasta la explicación definitiva a los interrogantes más ignotos del universo (“42” como alguien dijo jocosamente en una hilarante comedia galáctica que, espero, algún día mis colegas de Tiempos Futuros se dediquen a desmenuzar a fondo). Mi compañera de columna (y de clonicidad) cambia información por belleza…todo puede ser. Frank Drake puso de plazo alrededor del año 2022 para la obtención de señales inteligentes y la cosa se demoró unas décadas. Los límites de 80 años luz alrededor de la Tierra se ampliaron a toda la galaxia-y anejas-y los 2.000 millones de canales simultáneos se multiplicaron por diez mil. La nueva radioastronomía caminaba con paso firme, pero todo esto, prever y dotarse de más medios para la captación de señales eclipsaba el problema al que se enfrentarían los científicos…¡si tenían éxito! Bien, ya hemos encontrado un mensaje de una civilización inteligente. Ahora a ver quien es el guapo que lo traduce. A la niña Rosalina Maryland la humanidad le estará siempre agradecida por su meritoria gesta, identificar el mensaje como tal; pero percibir voces en la lejanía no quiere decir que entiendas lo que gritan. ¿Qué le diríamos a un hombre de Neandertal si nos lo encontráramos por la calle? En verdad, y para ajustar la metáfora sería más correcto irnos al sofisma del naufrago y la botella: Un homo sapiens, atrapado en una isla, lanza cíclicamente unos mensajes al mar sin saber quién los podrá encontrar. Puede que sea, efectivamente, otro humano con una capacidad cognitiva igual ó inferior, pero no estamos seguros. ¿Qué diríamos en esos mensajes? ¿Serían mensajes de socorro? Bueno, sólo si queremos que nos rescaten de nuestra isla. Lo cierto es que si queremos hacernos entender a un amplio abanico de especies deberemos ser llanos en nuestro lenguaje, incluso simbólicos. Lo malo es que nuestro simbolismo más básico quede a años-luz de la capacidad de raciocinio de nuestro receptor. Y eso es lo que me temo que podría suceder con el mensaje extraterrestre. Quizá sólo lo podamos descifrar, y aquí el tercer filtro-tras la capacidad de recepción y de identificación-cuando seamos dignos, tecnológica y socialmente, de entenderlo.

Piedra de Rosetta

Despidamos ya aquí al entrañable Neardental, que tanto nos ha servido durante estas líneas. Viajemos finalmente unos de miles de años al futuro de ese homo del Paleolítico Medio. Los egipcios, constituyendo una de las primeras civilizaciones humanas, nos lanzaron mensajes-todas sus manifestaciones culturales escritas-que no pudieron ser descifradas hasta ayer mismo, en términos históricos. Una piedra de granito negro fue determinante para resolver el enigma: un decreto de Ptolomeo V acuñado por sus sacerdotes de Menfis. Poco importó la retahíla de encomiásticos al rey y el sofrito de dioses que desgranaba el mensaje: Jean-François Champollion y Thomas Young establecieron las equivalencias. Ahora necesitamos urgentemente otra piedra de Rosetta, pero cósmica, para descifrar las señales inteligentes de origen extraterrestre. ¿Quién será el nuevo Champollion?

NeoLeonardo da Vinci

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(c), 2010 Raymond Gali. Artículo original cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times
 
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May 282010
 

CONTACT (1997): EL SUEÑO AZUL DE CARL SAGAN

“Sois una especie interesante…
El vacío se ha hecho soportable porque
nos tenemos los unos a los otros”
INTELIGENCIA EXTRATERRESTRE

(1)-“Es tan hermoso. Es poesía. Debieron enviar a un poeta”-susurra la astrónoma Ellie Arroway (Jodie Foster) cuando contempla un amanecer galáctico en todo su esplendor, desde su no tan pequeña monoplaza de diseño extraterrestre. Durante su maravillosa epopeya y fruto de una genialidad (avalada en una base científica) que impide parpadear al espectador si no quiere perdérselo, ella se desdobla fugazmente en otro yo, en la niña que fue, que le habla desde el otro lado del tiempo. Si uno tose también se lo pierde.

(2)-“¿Cree usted en Dios, doctora Arroway?”
El teólogo Palmer Joss (Matthew McConaughey) la quiere lo suficiente como preferir que ella se quede en la Tierra, por lo que dispara tal envenenado dardo en la comisión encargada de seleccionar al viajero y cuya respuesta la descartará “ipso-facto”. La artimaña causa el efecto esperado en beneficio del doctor David Drammin … (Tom Skerrit) que salió tan traumatizado de la nave de Alien, el octavo pasajero, que ello le convirtió en un ser ambicioso y sin escrúpulos, a la sazón, el malo “light” del film.
(3)-“Papá, ¿podríamos hablar (a través de la radio) con mamá (fallecida hace tiempo)?”
-“Ni la radio más potente podría llegar tan lejos”

La muerte prematura de su padre, quien le enseñó a amar a las estrellas y …¡¡con el que se volverá a encontrar!! la empuja más todavía hacia su objetivo, buscar vida extraterrestre inteligente, buscar respuestas. “Si estuviéramos solos…¡Cuánto espacio desaprovechado!” (Frase citada con perfecta simetría, al comienzo, en el ecuador y al final del film)

Tres botones de muestra.

El gran Eduardo Punset en su libro “El viaje a la felicidad” concluye que las emociones son claves en cualquier proyecto humano. La emoción presidió la vida del científico alma del film, Carl Sagan, que falleció antes de su estreno probablemente para contemplarlo desde el otro lado del universo, donde la calidad de imagen y sonido son muy superiores a las digitales de alta resolución y Dolby Surround terrestres. La emoción preside la película que no en vano ganó el prestigioso premio Hugo de Ciencia-Ficción a la mejor representación dramática. “Después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música.” Los autores de la película le hicieron caso a Aldous Huxley y la usaron con profusión para transmitir emociones, sensaciones, sentimientos, entelequias inexpresables por otros medios. Casualidades, en realidad, hay pocas y que la protagonista sea una mujer no es una de ellas. Dicha mujer realiza quizá una de sus mejores interpretaciones, aunque puede que carente del 100% del mérito que se le presupone: Jodie Foster se interpreta a si misma, a la niña prodigio que en verdad fue. Por cierto, James Woods (otro niño prodigio) y Angela Bassett, soberbios también.

A tenor de lo anterior podría concluirse que ‘Contact’ es todo corazón y carece de rigor; nada más alejado de la realidad: El armazón sobre el que se sustenta (la novela de Sagan) da como resultado una solidez científica poco habitual en otras producciones de ciencia ficción, a pesar de que el guión cinematográfico no se ajusta al texto original del autor de “Cosmos”. Se trata de la película que harían los científicos si fueran cineastas, que en verdad fabricaron los segundos avalados, marcados muy de cerca, por los primeros: ‘Contact’ es una película, salvo algunos errores menores, perfectamente correcta desde el punto de vista científico. Quizá la más correcta jamás filmada. Esto, tras miles de películas de ciencia-ficción de todos los tiempos es de una dificultad mayúscula. Puede sonar presuntuoso y/o cuestionable si esto lo dice un crítico cinematográfico pero guardo un as en la manga, ale, como estas declaraciones Instituto SETI: “A pesar de las pequeñas objeciones, no hay duda de que ‘Contact’ es indescriptiblemente más exacto en su representación de SETI que cualquier película hecha en la historia de Hollywood”.

Claro. Carl Sagan se nutrió de los conocimientos de Kip Thorne, destacado físico relativista, para diseñar un sistema posible de ‘agujeros de gusano’ para viajar entre dos puntos distantes del cosmos. Los asesores de excepción fueron el propio SETI, el JPL (Laboratorio de Propulsión a Chorro de Pasadena), el VLA (Very Large Array), el Instituto Californiano de Tecnología, entre otros. Zemeckis, hijo creativo de Steven Spielberg y que dirige la obra de forma magnífica, dijo que su objetivo fue “crear una representación absolutamente realista de un maravilloso evento”. (Incluso un personaje se basó en un investigador real ciego, Ken Clark). Como pueden comprobar aquí nadie necesitó abuela aunque, probablemente, las abuelas de todos ellos estarían sinceramente orgullosas del resultado. Por cierto, no olvidemos que Robert Zemeckis es nada más y nada menos que el genio de (agárrense) “Tras el corazón verde”, la saga de “Regreso al futuro”, “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”, “Forrest Gump”, “Naufrago” y, entre otras y de propina, tres joyas maravillosas de la animación: “Polar Express” “Beowulf” y “Cuento de Navidad”. Ahí es nada.

Al margen de los planos emocional y científicos el film es extraordinariamente plausible, verosímil, perfectamente creíble. A John Lennon le asesinaron y probablemente le volvieran a asesinar mil veces en mil vidas que viviera. El circo mediático y social previsibles, el mecenas señor Hadden, (el ángel de la guardia que todos quisiéramos para sí), el absurdo blindaje militar, todos tan alejados de la idiosincrasia europea no deber de distraernos ni sedimentar juicios precipitados: La historia se desarrolla en un lugar llamado Estados Unidos, con sus grandezas e infantiles flaquezas, que a estas alturas de la película, todos conocemos. Nos guste o no, ellos son así. Además todo cuadra: La miseria humana es la que ejerce de barrera ante las civilizaciones extraterrestres, mellada apenas por imperceptibles arrebatos altruistas. Que no estamos preparados socialmente, vaya, aunque todos conozcamos a pequeños héroes individuales maravillosos. Pero aquí, como en el basket, jugamos en equipo.

Contact’, igual que 2001 y a diferencia de Blade Runner (que provoca una unanimidad aplastante), llega o no llega. Toca la fibra más sensible o deja indiferente. Si lo hace, además de vivir una experiencia fabulosa de dos horas y veinticuatro minutos, el espectador se va a dormir con otro regalo maravilloso: La película deja una huella indeleble en el yo más profundo que permanece, al menos, varios años. Imborrable o fungible, that’s the question. Los interrogantes que abre, las implicaciones filosóficas que plantea, quedan latentes en nuestra memoria, hibernados, y se descongelan de vez en cuando asaltándonos a traición. Y cuando lo hacen nos recuerdan nuestras coordenadas insignificantes y nuestro tamaño absoluto: Perdidos y pequeñitos, muy pequeñitos. (“Los que construyeron el sistema de teletransporte fueron otros que desaparecieron hace mucho tiempo…” ¿ehhh? Mmm, esto me supera) Un crítico anónimo, un ‘blogero’ si se quiere, Loganxxx, dijo de la película, creemos que de forma muy precisa: “No es una película apta para cualquiera, es demasiado sublime y plantea preguntas que muchos no se formulan porque ni entienden los conceptos que las integran”.

Pero el verdadero debate se desarrolla durante la filmación y va mucho más allá de la vigencia del film en nuestras neuronas. Ciencia versus religión, abre el viejo litigio casi clásico, platónico-aristotélico, fe ó razón, quedando ambas corrientes amalgamadas en un glorioso (ó políticamente correcto, según se mire) empate técnico. Ellie Arroway tiene muchas preguntas ante la inteligencia extraterrestre, pero ésta le pide paciencia; la ciencia es la que le ha llevado hasta allí pero es fe ciega lo que se trae de allí debajo del brazo uillermo de Ockham, fraile franciscano del siglo XVI enunció un ‘principio científico’ que asoma sus orejas en ‘Contact’, “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla es la verdadera”. Una película de soberbio guión y soberbiamente dirigida, interpretada, producida y documentada probablemente sea una soberbia película. No le busquemos tres pies al fraile.

A UNO DE MIS MAESTROS, A CARL, OF COURSE
(c), 2010 Ramón Galí. Crítica cinematográfica cedida por la revista Tiempos Futuros Future Times.
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