Sep 292015
 

ENTREVISTA A UN ROBOT UN INTELIGENTE: “ES USTED UN ELECTRODOMÉSTICO DE LO MÁS REPELENTE”     

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Robot Inteligente Copérnico X

Robot Inteligente Copérnico X

“No le atribuyas cualidades humanas a los ordenadores. No les gusta”

Anónimo

 

Leeds, Inglaterra, UE , 9 de Abril de 2.051

Hace frío en Leeds, Inglaterra. El aerotaxi nos deja en la verja de una especie de villa victoriana, al noroeste de la ciudad; la enorme casa solariega es propiedad de la Claymstrom Corporation y está ubicada a escasos kilómetros de su cuartel general. Habríamos tardado poco más si el trayecto desde el espaciopuerto lo llegamos a cubrir por tierra; la ciudad industrial del condado metropolitano de Yorkshire Occidental es sinónimo de comunicaciones, paradigma de la intersección, encrucijada de caminos como una Constantinopla
del siglo XXI. Más allá de la villa contemplamos que se extienden campos agrícolas hasta donde alcanza la vista. ¿Es Leeds, con su corazón dividido entre industrial y agrario, metáfora del personaje al que vamos a entrevistar, entre artificial y natural? ¿O él es la metáfora? No hace falta que nos detecte el sensor; un hombre delgado, debajo de un amplio sombrero de paja, vaqueros y jersey de lana color marfil, sale a nuestro encuentro y nos abre la puerta. Una curiosidad: Nos han advertido que debemos evitar que nos pise. Su engañoso y estilizado aspecto oculta sus más de cien kilogramos de peso.

-Buenas tardes, señorita Guinizelli-Comenta mirándome. Luego, sin apartar sus pupilas de mí infiere: ¿O prefiere que la llame Violeta?-Nuestro anfitrión posee una entonación perfecta y voz firme, aunque rasgada, quizás entre barítono y el legendario Rod Stewart. No es ni guapo ni feo, ni todo lo contrario, aunque sí de rasgos equilibrados; en cualquier caso y al igual que en la rueda de prensa, nos ha desarmado con sus modales exquisitos.

-Violeta, por favor, antes pizpireta, ahora provoleta, porque todavía no le he dado la mano y ya me he derretido, cual queso fundido. Alguien de la redacción tenía que venir y gané yo.-Entonces nos la tiende y notamos algo que, estúpidamente, nos produce una pequeña decepción: su textura, su rugosidad y elasticidad es idéntica a la de un ser humano pero no así su temperatura; es tan gélida como el entorno. Él se da cuenta de nuestro respingo, sonríe y nos hace pasar a la casa. El café que nos prepara está hirviendo, como para compensar.

TFSabemos qué es consciente de la trascendencia de esta entrevista.-Decidimos llamarle de “usted”: nos sentimos de esa manera más cómodos al pensar así que entrevistamos a “alguien”.-Gracias por su tiempo, señor Copérnico.

COPÉRNICO: Estoy encantado de estar con ustedes. Adjetiva con la palabra “trascendente”, por lo insólito, supongo. Julio Cortazar escribía cuentos impregnados de dicha característica en los que el tiempo se detenía, la acción se ralentizaba. Nosotros disponemos de todo el que precisen, como en los relatos del autor argentino, durante el cual podrán hacer del detalle más nimio categoría, de la categoría microcosmos, si lo quieren. Hoy no miremos el reloj, si les parece, dividiéndolo absurdamente en fracciones, ilusamente más asibles que el todo sin desbravar.

TF: De acuerdo. No pongamos más límites que las necesidades biológicas de mi compañero y de mí. Por cierto, cuando nos acercábamos aquí, al ver la dualidad que encierra Leeds, pensamos…

COPÉRNICO:…prefiero que me llamen “metáfora” a “electrodoméstico”, se lo aseguro…-Comenta en un golpe de efecto que nos sorprende. Su capacidad de deducción lógica está bien engrasada, sin duda.-Pero, puestos a elegir me inclino más a que me confundan con un electrodoméstico a que lo hagan con un humano, contradiciendo así lo que reza mi aspecto. No soy un ser humano y no tengo vocación de impostor. Ustedes me crearon a su imagen y semejanza, nada más.-Tras la bíblica frase vuelve a sonreírnos: imposible saber lo que piensa. Siglos de psicología hoy no nos valen de nada, salvo que lo que tengamos delante sea mentalmente un reflejo de sus creadores, extremo que nos acaba de negar. Decidimos entonces actuar por instinto y olvidarnos de las preguntas escritas. En peores nos hemos visto…bueno, no, pero nos hacemos la ilusión.

FT: ¿Por qué, entonces, forma humana? ¿Por qué usted no es una enorme esfera con doce tentáculos? Y ya puestos, ¿por qué no se halla ese agudo cerebro dentro de unas curvas de mujer?

COPÉRNICO: Bien. Por orden: Los seres humanos han amoldado el Mundo a su antropometría. Esa taza que sostiene tiene un asa cuya abertura máxima es de 5,5 centímetros, que le permite a cualquier persona normal asirla cómodamente con dos o tres dedos. Puedo manejar todo tipo de herramientas o tocar el piano, ponerme una camisa talla standard o subir/bajar los mismos peldaños que ustedes. Una esfera enorme no pasa por las puertas ni estaría bien vista, caso de poder entrar, en una biblioteca pública o en un avión. Se trata de que posea un aspecto que, al tiempo, me sea lo más útil posible para cumplir mi misión y éste no represente una amenaza psicológica a los que me rodean. Si un extraterrestre quisiera camuflarse entre nosotros, al tiempo que acceder hasta el último rincón de su civilización, calzaría zapatos y se peinaría por la mañana. En segundo lugar le diré que el hecho que parezca un hombre no tiene la mínima connotación sexista: La Claymstrom Corporation decidió aleatoriamente, al azar, el “sexo” de la primera unidad de mi serie. En primicia le diré que mi “hermana” Gabriela X estará lista para mediados de Diciembre.

TF: ¿Gabriela? ¿Es por la Nóbel chilena Gabriela Mistral? Cuando dice lista, preparada, entendemos que su “software” necesita un periodo de aprendizaje, según nos informó la neuropsiquiatra de la compañía, Kumi Kaioto. ¿Cuánto tiempo necesito su cerebro para aprender que el mar moja, a distinguir entre los tres “Armstrongs” más célebres, a mover su centro de gravedad los días de viento o a dorar la píldora a una mujer? ¿Existieron Copernico I, II,…hasta llegar a usted?

COPÉRNICO: Es usted fémina versada y astuta, Violeta. Descartó al instante a Gabriela de Saboya, antigua reina de España, por pertenecer al ámbito político y no científico-cultural. Sí, mi compañera llevará el seudónimo de la poetisa y diplomática austral.-Nos contesta dorándonos la píldora, demostrándonos así su fino sentido del humor.-Respecto a mi aprendizaje le aseguro que fue largo. Sí existieron esas versiones pero sólo cautivas dentro de un ordenador, no como entes físicos. Cada salto numérico representó otro cualitativo a nivel intelectual. Desde que tengo conciencia del yo han transcurrido, quince años, tres meses y doce días pero, al parecer, desde que se concibieron mis matrices neuronales/cuánticas, ocho años más…

TF:…lo primero suena a condena. Condenado a existir y tener conciencia de ello.

COPÉRNICO: En absoluto. Le aseguro que estoy encantado. Lo que pasa que, por aquel entonces, mis fundamentos intelectuales era muy rudimentarios, mi mente equivalente a la de un escarabajo pelotero lobotomizado

TF:…pues damos fe que su aprendizaje, aunque lento, ha sido efectivo y de artrópodo psicocapado ha pasado usted a parecer el Hanibbal Lecter de las máquinas, pero en bueno. Además, no le veo yo rodando bolas de excremento por este salón tan bonito; le veo dotado de funciones para objetivos más elevados.-Entonces, en un nuevo golpe de efecto, Copérnico X se levanta del sillón en silencio y se sienta detrás de un enorme piano de cola que preside su salón. Acto seguido nos dedica un fragmento de una pieza de enorme belleza con claros tintes románticos. El bioandroide, tras la demostración, vuelve a su puesto y nos sonríe…-Le advierto que si lo ha hecho para impresionarnos…¡lo ha conseguido! ¿Franz Liszt? ¿Joseph Haydn?

COPÉRNICO: Casi. Quinteto en la mayor para piano, opus 114, de Franz Schubert. No quiero que crea que soy pretencioso, simplemente le muestro algunas de mis capacidades: Órdenes de arriba-matiza como para terminar de justificarse- Antes citó a Lecter ¿Se refiere al asesino caníbal cinematográfico considerado el más inteligente de la historia del celuloide? Ja ja ja. Puestos a parecer H/Anibal, sinceramente prefiero al general cartaginés; más épico, gran estratega y menos maquiavélico…

TF:Como que no le veo, al igual que detrás de una bolita de caca, en las guerras púnicas, detrás de Escipión. Bueno, tras el paréntesis hilarante pasemos a asuntos más pragmáticos: Descríbame un día cualquiera de su “vida”, si es tan amable.

COPÉRNICO: Vaya, con lo que me estaba divirtiendo, ja ja ja. Broma. Le contesto: Mis jornadas jamás se repiten pero le haré un popurrí de las de la semana pasada, por ejemplo, fusionándolas en uno sola, para que sus lectores se puedan hacer una idea muy aproximada. Mi actividad diurna comienza a las 3:00 a.m, aunque curiosamente no haya salido el sol. A esa hora leo mi correo con el plan del día que me propone la Compañía. Escriba “leo” entre comillas, si es tan amable. Casi siempre tengo que viajar para impartir una conferencia o tengo entrevistas como esta, aunque no siempre tan agradables, por supuesto…

TF: Por supuesto.

COPÉRNICO: Antes de partir en el aeromóvil que me envía la compañía hasta el espaciopuerto, normalmente dispongo de dos horas que dedico a prepararme mis visitas, imprimir documentos si es preciso, analizar memorandums, etcetera y, por otro lado, disponer mi ropa y adecentar la casa. En ese tiempo a veces tengo alguna videollamada, normalmente de la Claymstrom, donde me matizan el planning si es necesario. Uso los trayectos para seguir aprendiendo, por un lado cultura humana…

TF:..en el más amplio sentido de la expresión, suponemos…

COPÉRNICO: Supone bien: En el más amplísimo sentido. Esta mañana repasaba la cría de camellos, desde el siglo IV antes de Cristo, en la actual Dubai, y sus repercusiones socio-económicas… y si me resta tiempo, después de la entrevista, practicaré sobre pergamino letras capitales, de la época merovingia, con motivos zoomorfos.

TF: Que divertido…

COPÉRNICO: Pues para mí lo es. Me reconforta asimilar conocimiento, aunque lo que no tiene precio es interrelacionarlo. Le decía que, además de los datos culturales, puros y duros, estudio las costumbres humanas, su psicología, su interacción con sus semejantes y con el medio. Ahí sí que las posibilidades matemáticas se disparan. Son ustedes fascinantes.

TF: Gracias, por el cumplido genérico. Comprobamos que en ese campo también es un buen alumno. Siga contándome “su” día.

COPÉRNICO: En los trayectos y en mis encuentros en Universidades y colegios, instituciones y organismos oficiales, hoteles, congresos, etcétera, paso casi todo el día. A veces paso la noche fuera, aunque le reconozco que ello no me agrada demasiado. Cuando vuelvo a esta casa, la que considero mi hogar, dedico varias horas a realizar tareas de mantenimiento bio-hard-soft. No me pida que les especifique demasiado sobre lo primero, por favor. Lo digo por delicadeza hacia su estomago. Ya me han comentado varias veces que no es muy agradable para ustedes, por ejemplo, mis “tejemanejes” con el colágeno que me recubre.

TF: No se preocupe: Otro día si quiere nos intercambiamos secretos de belleza, depilación y mascarillas de aguacate.

COPÉRNICO: Ah, eso último no me lo sabía, lo de emplear lauráceas para el cuidado higiénico-estético.

TF: No sabe lo que me alegro. ¿Lee usted? ¿Libros, me refiero? Lo digo porque veo que tiene aquí una extensa biblioteca. ¿Es de esas que se compran por metros y colores?

COPÉRNICO: Ja ja ja. No, no son de atrezo. Esos lomos están rellenos de páginas y éstas de palabras, se lo aseguro. Respecto a su pregunta le diré que no suelo leer de forma física, tal y como ustedes entienden el concepto. Tengo un acceso directo y permanente a la Red Universal, nutriéndome copiosamente de ella. Lo que ocurre que, a veces, debo contrastar algún dato y lo hago a la vieja usanza.

TF: Ajá. Hablemos ahora de lo que le diferencia de nosotros. Perdone la tontería pero evidentemente usted ni come ni bebe. ¿Verdad?

COPÉRNICO: Evidentemente. Si me metiera algo en la boca y lo masticara no sabría ni tragarlo…

TF: Pues no sabe lo que se pierde…

COPÉRNICO: Eso me han dicho. Al parecer el dios Omacahtl de la mitología azteca, que simbolizaba el júbilo y el espíritu festivo, permanece todavía muy ligado a su aporte energético y vitamínico diario. Le informo de mi técnica para elegir ese comentario: Iba a usar a Baco ó Dionisio pero, al parecer, las mitologías griega y romana ya están muy trilladas.

TF: Gracias por el dato. ¿Si comiera o bebiera por accidente, saldrían chispas de usted, como en las antiguas películas de ciencia-ficción? De ese modo alguien a quién no le cayera demasiado bien podría usar contra usted un bacalao a la vizcaína y un Ribera del Duero en vez de una pistola o un cuchillo.

COPÉRNICO: Ja ja ja. No: mis creadores ya previeron esa eventualidad y más allá de mi campanilla dispongo de un pequeño compartimiento estanco. Ellos me cuidan, no crea usted. Soy un juguetito muy caro.

TF: ¿Cuán…?

COPÉRNICO: Estoy seguro que usted, Violeta, y sus superiores de la fabulosa revista en la que trabaja, entenderán que me guarde ese dato. Digamos que cuesto más que un aeromóvil de lujo pero menos que el P.I.B de Nigeria. El sueño de la Claymstrom es, precisamente, disminuir mis costes de producción cuando se produzca un aumento en la demanda. El problema es que mi cerebro no puede introducirse en una cadena de producción, al menos de momento. El trabajo, casi artesanal, de mis programadores se asemeja más al de un antiguo orfebre que a cualquier cosa que suene a Revolución Industrial.

TF: Le aseguro que es usted el huevo de Favergé con los ojos más expresivos que he visto nunca. Supongo que tendremos que conformarnos con ese dato tan preciso que me ha dado. ¿Le programaron para captar la ironía? Dígame, al menos, por qué cifra ha firmado la Claymstrom su seguro con la LLoyd’s londinense. ¿Puede usted mentir? Como diría el gran Groucho, conteste primero a la segunda pregunta.

COPÉRNICO: No puedo mentir, explícitamente, salvo si es absolutamente preciso para salvar una vida humana. Así lo expresé en la rueda de prensa de mi presentación. Estoy pensando en mi faceta de mediador en secuestros. Sí, sí puedo captar la ironía o antífrasis, figura retórica usada sabiamente por el novelista Oscar Wilde, entre otros, y por lo que compruebo también por usted.

TF: Veo que mentir no, pero puede omitir la verdad como la segunda cifra que le pido…

COPÉRNICO: Trataba de usar la técnica del olvido, para no tener que negarle información de forma tan reiterada, pero veo que no se le escapa una. No me está permitido tampoco darle ese dato pero se lo cambio por otro dato que no me ha preguntado y que le puede resultar curioso: No tengo sexo y, por lo tanto, no puedo mantener relaciones de esa índole. Esta vez también le voy a explicitar mi técnica que, sin duda ya ha captado gracias a su gran perspicacia: Al parecer, derivar la atención hacia un tema de gran interés, puede ser eficaz en algunos casos…

TF: Derivación arropada, además, de altas dosis de adulación… Cuan frágiles y orgullosos somos los seres humanos. ¿Tan facilotes somos?

COPÉRNICO: Bueno, puede que tenga razón en lo primero, pero tampoco debo mostrarle todas mis cartas, entiéndalo. Respecto a su simplicidad niego categóricamente la mayor. A su lado yo tengo la complejidad que encierra la tecnología que hay en un cubo. Siento, de veras, no poder responder el 100% de sus cuestiones.

TF: No se preocupe, me hago cargo, aunque mi obligación es intentarlo: Me pagan para sonsacarle. Antes citó esa posibilidad de arriesgar su vida negociando con niños malos. ¿Puede sentir algo parecido al miedo?

COPÉRNICO: No. Evidentemente, en mi matriz de instrucciones de bajo nivel residen, bien remarcadas, directrices de autoprotección y conservación. Ello, evidentemente, me podrían conducir a dilemas complejos, aunque tengo claro que debo preservar la vida humana por encima de cualquier disquisición. Le reconozco que me produce cierto alivio ser un modelo comercial de exhibición y espero no verme nunca en la tesitura de, o tener que evitar que una niña se parta una pierna o mi propia destrucción. No obstante, es claro para mí, que tendería a preservar la integridad de la niña.

TF: Preservar la integridad humana y la propia. Se ha saltado la segunda ley robótica de Isaac Asimov: Un robot debe siempre obedecer a un ser humano siempre y cuando esto no entre en conflicto con la primera ley (Jamás dañar a un humano).

COPÉRNICO: Bien, es un tema interesante. No, mis creadores obviaron la segunda ley, y perdone el retruécano, por motivos obvios. No puedo obedecer a los humanos, más los que me crearon, puesto que voy a recorrer el mundo e interactuar con miles de ellos. Imagine el caos que sería, en medio de una conferencia, que un asistente me pidiera que le fuera a comprar un amplificador telepático y otro lo contrario, que siguiera hablando. Admito que el complejo problema con el que me encuentro, a diario, es no dañar a ningún humano…¡psicológicamente! En conseguirlo empleo una fracción importante de mis recursos neuronales/cuánticos.

TF: Aja, complejo. Si le sirve de consuelo, a nosotros nos pasa lo mismo. La verdad es que me ha puesto en bandeja una de las últimas preguntas que tenia preparadas. Hasta ahora he improvisado pero como no le formule esta mi jefe, el señor Galán, me enarcará su ceja de incomodar al personal, como solo él sabe hacer. Habiendo descartado temores genéricos uno muy concreto: ¿Tiene usted, Copérnico X, miedo a la muerte?

COPÉRNICO: Ahora es cuando yo debo decir: “Me alegro que me haga esa pregunta, Violeta”. Me alegro que me haga esa pregunta, Violeta. La respuesta es NO. Cada diez segundos la compañía hace una copia de seguridad de todo mi sistema y reparte, a la velocidad de la luz, dicha información en tres servidores muy distantes entre sí, uno en la Colonias Exteriores, por cierto. Si ahora mismo cayera un misil en esta casa, ellos me reconstruirían, acordándose mi nuevo “yo” hasta de su mención de su jefe, el circunflejo señor Galán. La echaría de menos, eso sí. Lo digo de veras. Me dotaron de esa capacidad.

TF: Es un gran detalle, el suyo. Acaba de echar por tierra la cita de Antonio Machado: “No debemos de temer a la muerte, porque cuando nosotros somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.” Así, con “backups”, cualquiera. Para terminar una última cuestión y una petición. En la pregunta quizá me delate como organismo XX y es, a nivel genérico, en la misma dirección que la anterior sobre el miedo. ¿Sentimientos?

COPÉRNICO: ¿Alegría? ¿Tristeza? ¿Amor? Me temo que mi respuesta vuelve a ser negativa, señorita Violeta. En mi parte físico-cuántica definitivamente no. En mi parte biológica, cualquier conato, por ejemplo, a nivel de endorfinas, es rápidamente controlado por mi otra mitad. Por definición control es, en algún aspecto, antónimo de sentimiento. Creo que es mejor así. Un robot emocional biónico podría ser un organismo incontrolado y eso, se lo aseguro, tiene muy mala prensa. Como sabe la Claymstrom Corporation es una empresa que reviste carácter mercantil, es decir, que tiene ánimo de lucro y no se lo oculta a nadie. No le niego que en el futuro algún pariente remoto mío lea a William Shakespeare y se sienta totalmente identificado con las pasiones de sus personajes. Pero no ahora.

TF: Bien, bien. No me pregunte por qué pero su respuesta me reconforta. Quizá porque pienso que, al margen que ustedes estén preparados para vivir emocionalmente en esta sociedad, seguro que esta sociedad no está preparada para vivir entre biomáquinas con corazón. Seguro. Bueno…-nos levantamos y estrechamos de nuevo la mano fría de Copérnico-Estoy autorizada para realizarle una proposición deshonesta aunque vertical…

COPÉRNICO: Vaya…ja ja ja.

TF-La publicación en la que trabajo se ha interesado mucho tanto en sus innegables dotes lingüísticas y su elocuencia, así como en su asombrosa capacidad de análisis e interrelación.
Teniendo en cuenta que a usted no le costaría más de 0,6 segundos escribir un artículo del tamaño de esta entrevista, ¿se atrevería Copérnico X a escribir en nuestra revista T
iempos Futuros? Podría aportar una perspectiva de excepción a los acontecimientos científico-tecnológicos de nuestro tiempo. Sería un honor convertirnos en la primera revista que publicara artículos de un no-humano. Entendemos que tendrá que consultarlo a sus creadores y…

COPÉRNICO:…Disculpe que le interrumpa-y mientras nos acompaña a la puerta el bioandroide extrae de un cajón un documento sellado con el blasón de la Compañía, firmado por directora general de la compañía, Soraya Arroyo.-Deduje su petición y hablé ya con ellos. Si fuera tan amable me gustaría que se lo entregara en mano a su jefe, el señor Gali: Son las condiciones de mi contrato. Le adelanto que sería un honor colaborar con ustedes.

TF: Como no tiene la capacidad de ofenderse, con todo el cariño le diré: Es usted un electrodoméstico de lo más repelente.

Copérnico se limita a sonreír en silencio.

(c), 2006 Raymond Gali. Artículo original cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times
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Jun 222012
 

El Dios cuántico de Stephen Hawking o como meterse en camisa de once dimensiones 

 
“¿Existe el Infierno/Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante ¿Habrá mujeres allí?” W. Allen
 
La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible” Arthur C. Clarke
 
“Creo que Dios podría ser una consecuencia de las leyes físicas del universo, producto de él y no al revés” R. Gali.

Los genios también se equivocan

Hawking, la ha vuelto a montar. Aunque, tras verle, uno no diría que tiene precisamente aspecto de Hooligan, admitámoslo, le va la marcha. Quizás no le imaginamos sin camisa, con el cuerpo lleno de tatuajes, dándose de hostias contra los que las reparten consagradas. O sí (ver abajo). Ciencia VS Dios. Bueno, pues lo ha vuelto a hacer. A mí, aunque sea un broncas, me cae bien. Entre otras cosas porque tras desvelar algunos de los más fabulosos enigmas de la física avanzada confiesa (coincidiendo con su setenta cumpleaños) que para él las mujeres son un completo misterio. Sin embargo, nunca desaprovecho ocasión para meterme un poco con él. Me siento autorizado a hacerlo porque lo hago siempre desde la admiración por su intelecto y espíritu de lucha y desde el cariño. Además, es protagonista de un microrrelato mío, le cito en varios artículos, es también un personaje de mi novela Hypatia y la eternidad. Me gusta meterme con Hawking porque, ¡qué narices!, el jodío es precisamente lo que busca, el cuerpo a cuerpo; bueno, en su caso el cerebro a cerebro, ahí, a liarse cabezazos intelectuales con todo el mundo.

A la izquierda Stephen Hawking, antes de dejar de tomar Pharmaton, arreándole un mandoble al Arzobispo de Canterbury, antes de redimirse y comenzar a tomar Lexatín por palés.

Inmersos todos en la vorágine diaria pocos momentos nos restan para pensar en cosas trascendentes. Temas de gran calado intelectual, como…” ¿qué le podría echar a la salsa de los macarrones para darle vidilla…?”…nos abducen, secuestran nuestro intelecto, nos agilipollan, en una palabra. Y el problema es que van pasando las semanas, meses y años y nuestra gran preocupación mundanal de hoy sigue siendo ese enorme lamparón que se nos quedó impreso en nuestra camisa favorita (puede que de la salsa experimental de aquellos macarrones). Entonces, ¿llegará algún día en el que nos podremos sentar con tranquilidad y pensar en dos asuntos que, sobre el papel, podrían tener cierto interés?:

1-¿Existe Dios o un Ente ‘Superior’? Y si existe, ¿creó el universo? (Ummh). Por el contrario, ¿fue listo y en realidad surgió cuando estuvo todo terminadito y de ese modo se ahorró el trabajo y los marrones? Me refiero, por ejemplo, a marrones como pagar la seguridad social a todos los curritos que hubiera tenido a su cargo, caso de tener que fabricar el Cosmos.

2-¿Qué narices pasa con nosotros cuando morimos? ¿Somos más solubles en el universo que una cucharadita de Cola-Cao instantáneo en la leche? ¿Por el contrario, algo de lo que fuimos en vida permanece indemne, aunque sea una brizna de nuestros recuerdos (especialmente el políticamente incorrecto chiste del Titanic[1])?. Esta segunda cuestión no se aborda en el libro de Hawking pero si en otro…, que es en verdad del que he venido aquí a hablar…

La noche de bodas, Hawking aparcó la física cuántica y comenzó a aprender de física una ‘cuantica’, como diría un maño.

Hoy, aquí y ahora les animo a que se sienten y piensen conmigo, para empezar (y disimular un poco) en el último libro de Stephen Hawking, El Gran Diseño. Tras su asombroso final, el científico de Oxford deja al lector con cara de besugo, hilando, “flipao”, estrujándose las meninges. Y hablo de asombroso final porque mi admirado y desvencijado físico siempre se ha declarado ateo recalcitrante, casi militante y… Bueno, me estoy adelantado, que se me van los dedos y no es plan. Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes (también decía que la belleza está en el interior): Por un lado, el bueno de Albertito Einstein sostenía que “el hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la Ciencia logra abrir”. Por otro lado, Stephenito Hawking, en un ejercicio de honestidad admirable, admite en este libro que es prácticamente imposible que existamos (y que nos estemos planteando estas preguntas, cuya respuesta no viene en la última página, al revés, como en el cuadernillo de crucigramas).

Cuando surgen estos debates (Ciencia VS Religión/Dios) me sorprende la vehemencia con la que cada una de las partes defiende su postura. Por ejemplo: aunque a mí me gustara más cocinar el cordero con vino blanco yo no me iría a laminar a los supuestos adversarios, que incluso se manifestaran apoyando que el cordero se cocina sólo con agua y sal. Desde la utopía de un mundo libre parece coherente abogar por que cada uno cocine el cordero como le de la gana: que no lo lo coma, que vaya si quiere a ver el Silencio de los corderos, o pregunte, como los humoristas Faemino y Cansado, si la pata de cordero es cordero; o si le trasplantaron médula de cordero aproveche esa ventaja de que le vibre la voz en las notas agudas y gane Operación Triunfo edición 9214; o que haga o deje de hacer lo que quiera con los putos corderos, salvo exterminarlos, pues están riquísimos con o sin patatas panaderas. (Y no, las losetas térmicas del transbordador espacial son de cerámica no de cordero.)

Albert Einstein partiéndose de risa - Blog Raymond Gali

Albertito Einsten, partiéndose la caja y el eje tras publicar “Zur Elektrodynamik bewegter Körper” (Teoría de la Relatividad Especial), pues ya sólo con leer en alemán el nombre de su propio artículo le daba la risa floja. Según algunos…: “que “pa’qué tanta comedura de tarro teniendo a Marilyn Monroe rondándome, que el vivo al hoyo y el muerto al hoyo”.

Y, en esta línea, y aunque esto parezca el concurso de obviedades del doctor House, que cada uno crea o deje de creer en lo que le dé la gana y que, algunos no estén todo el día obsesionados con imponer sus tesis y desacreditar a los que creen (o a los que no), QUE RESPETE LAS OPINIONES DEL PRÓJIMO. Qué cansino, qué pereza, que obsesión por figurar en la fotografía que hay junto a la definición de “intolerancia” del diccionario de los Simpson. Si esto es una consecuencia de la Revolución Industrial y la obtención de mayor tiempo libre de la sociedad quizás alguien, a finales del XIX, tenía que haber jodido los telares de Manchester con un pedrolo del 12. Para mucha gente el universo, la vida, es como una película de Charles Chaplin, tragicómica y en blanco y negro. En mi humilde opinión podría aceptar la primera parte, pero no la segunda. Existe un Pantone gigante con infinitos colores y matices. Ejemplo que nos ocupa: O religiones malas malísimas y científicos buenos buenísimos o al revés. Toma ya. Las neuronas dan para más, de verdad.

La religión es un sistema de gestión de Dios en la Tierra construido por los hombres, que son falibles. Y como engranajes falibles dentro de una maquinaria creada por el Hombre, a veces hacen que el sistema también pueda ser falible (a veces, demasiado falible). Ello no desarbola en absoluto su monumental labor (en el caso de algunas religiones), ayudando a los desfavorecidos y de paso ahorrándoles al estado un porrón de millones al año. Por cierto, hay una tercera vía que, hasta donde yo sé, anda poco transitada: se puede no comulgar nada o del todo con ninguna religión y sí creer en que existe uno o más Seres Superiores, creer en Dios. ¿Comorrl? Es compatible, de verdad. A mi humilde entender, mucha gente identifica religión y Dios; ¡meeeec! Para mí eso es un error. Son dos conceptos íntimamente relacionados pero distintos. Luego trataré de explicarme, en concreto a los que lie para leer este artículo hasta el final.

Hypatia y la eternidad Hypatia and eternity - Blog Raymond Gali

“Yo he venido aquí a hablar de mi libro” Excusa un poco sofisticada para hablar de mi novela. Busca las siete diferencias.

Me da la sensación que a veces se habla del libro de Hawking y Mloninow –El gran diseño– sin haberlo leído, ni en diagonal. Pero también ha habido gente que sí, que lo devoró de pe a pa, gente inteligente que ha dicho cosas inteligentes (o no) y que repasaré a continuación y que les obligará por unos momentos dejar de pensar en mocos, cenas y en el Leroy & Merlin.

 

TESIS NEUTRAL Y/O PRO RELIGIÓN/DIOS

 (o que manifiesta un error de planteamiento en el libro)

TESIS PRO CIENCIA Y/O ANTI RELIGIOSA

O ANTI DIOS CREADOR

“Un buen científico afirma lo que puede probar pero no puede negar lo que no es capaz de probar…Nadie puede probar su inexistencia por tanto, …, la ausencia de evidencia, no es evidencia de la ausencia.”Científico católico  “El Big-Bang es una consecuencia inevitable de las leyes de la física y no de ninguna mente superior”. Stephen Hawking, ciéntifico.
“Es como si, por aplicar a la Pietà o a Las Meninas todos los más avanzados instrumentos que poseen las modernas ciencias …, consiguiéramos localizar y atrapar dentro de la escultura o del lienzo a…. Miguel Ángel y a… Velázquez. El autor no está encerrado dentro de su obra como la última muñeca de una matrioska.”Catedrático Pedro-Juan Viladrich “El pensamiento científico ha ido ganando el espacio ocupado por el dogmático y …, mediante la experimentación y la prueba científica se ha visto que la solución de determinados problemas no es la que mantenía el pensamiento dogmático sino otra bien diferente… El pensamiento científico tiene todas las de ganar”.Eduardo Punset, escritor y divulgador científico.
“La falsa pregunta que Hawking y Mlodinow inventan es si la ciencia puede o no obviar la existencia de Dios. Es una pregunta falsa porque la ciencia, por definición, se ocupa de lo físico y la existencia de Dios se encuadra en el territorio de lo metafísico”.Científico, escritor y profesor Juan José Cadenas “El darwinismo expulsó a Dios de la biología, pero en la física persistió la incertidumbre. Ahora, sin embargo, Hawking le ha asestado el golpe de gracia” Richard Dawkins, biólogo autor del libro “El Espejismo de Dios”
“En la fe, las matemáticas no entran ni podrán demostrar nunca nada. El concepto de Dios está fuera de la ciencia”.Manuel de león, matemático, investigador del CSIC “Venimos de la nada. De un universo que lo contenía todo, y que se crea a sí mismo continuamente, sin la intervención de un Dios. Y la filosofía ha muerto.” Winston Manrique, en El País, Citando el libro de Hawking
“La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada”,Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams “…Creo importante no distraer a la gente en cuanto a que el problema no es Dios, sino las religiones.” Manuel Lozano en el diario Público
La ciencia trata de explicar y la religión, interpretar. A la Biblia no le interesa cómo se creó el Universo. La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro”.Rabino jefe de Canterbury, Jonathan Sacks
“La ciencia ha surgido allí donde la creencia en la racionalidad del universo basada en la libre creación divina se había asentado en la cultura y había moldeado el pensamiento y espoleado el deseo de saber cómo había hecho Dios el mundo… Casi todos los grandes científicos han sido estimulados por su fe a desarrollar la ciencia”.Enrique Moros. Profesor de Metafísica de la Universidad de Navarra

 

Stephen Hawking y el Papa - Blog Raymond Gali

No lo veo yo a Hawking subiendo a tope su procesador de voz para dejar como una tapia al Papa, ni a este empujando su silla de ruedas escaleras abajo. Haya paz, por favor.

Creo que el mérito del libro de Hawking consiste en que (aunque no lo reconozca, ni torturándole con telebasura) bordea las fronteras de la ciencia, planta sus pies fuera, incluso mea (con perdón) fuera del tiesto a ver qué pasa. Si tomamos al pie de la letra la cita inicial de este artículo del escritor Arthur C Clarke, quizás nadie como el físico más famoso del mundo (Hawking) y otro físico pero también un escritor de guiones de ciencia-ficción (Mloninow) para aventurarse en lo imposible; éste desbocado con su imaginación,  el primero templando con la razón, como el mito platónico. Sin embargo, tras esa valiente epopeya su conclusión final peca, a mi humildísimo entender, de ultra-conservadora: “no existe Dios, ale, palabra de Hawking y no hay más que hablar, porque lo digo yo”, “pero…”, “pero nada, habla chucho que no te escucho, lalalalalalalala…”.Pero para seguir reconociéndole los méritos, y como decía antes, a mí me parece que el tío es valiente: admite que es (casi) imposible que existamos: “Parece que nuestro universo y sus leyes han sido diseñados con exquisita precisión para permitir nuestra existencia”(“¡cachis!, ¿y ahora cómo salgo de esta…?”). Somos el fruto de un cúmulo de casualidades concatenadas, propiedades físicas y sus condiciones combinadas de forma exacta. Gracias a esa ¿cadena de casualidades? estamos aquí, decimos tonterías e intentamos pagar menos a Hacienda. Este hecho no puede calificarse de otro modo que de milagro (que existamos, no sortear a Hacienda).

Zona habitable estelar, que tiene que cumplir una serie de requisitos muy concretos: colegios, zonas verdes, ambulatorios, tiendas de todo a un ‘loquesea’ y, sobre todo, muchos, muchos centros comerciales con multicines 3D en los que proyecten películas triviales que eviten que la gente piense en cosas profundas.

 Pero el concepto de milagro cotiza a la baja en el índice Nasdaq de los científicos, bueno, en realidad ni cotiza. Hawking lo apellida “aparente” y así empieza a intentar salvar los muebles. Entonces, agárrense: para “razonar” dicho milagro mi admirado Stephen urde la más fabulosa explicación de las imaginables. Dicha explicación nos deja en bragas (con perdón) a todos los escritores de ciencia-ficción de todos los tiempos, devaluándonos a la categoría de funcionarios rusos bineurónicos booleanos (“Censurado” ó ”A Siberia”).

Desplegando sobre el teatro de operaciones sus ejércitos cuánticos, con dos (batallones), afirma que existimos porque hay la hueva (con perdón) de universos paralelos, así como 10500, que es un número incluso más grande que todas las horas sumadas que dedican a la semana las televisiones a poner “furbo”. En cada uno de esos 10500 universos y un cuarto, tendrían diferentes leyes físicas de manera que justo y casualmente vivimos en el que dichas condiciones son favorables para que existamos.“El concepto de multiuniverso puede explicar el ajuste fino de las leyes de la física sin necesidad de un Creador benévolo que hiciera el universo para nuestro provecho”, suelta, y se queda tan ancho. Ale, ya está. He de decir, que no seré yo el que discuta la existencia de todos esos universos, pobre de mí, que todavía hay callejuelas de mi propio pueblo que ni conozco.

Para orientarte en 100 elevado a 500 universos necesitas la última versión de Google Maps, la guía Michelín, la guía Michelón y, ante todo, encomendarte a San Pancracio.

A ver, querido, sin dudar de tu teoría te pregunto: ¿no crees que dicha explicación es mucho más fabulosa todavía que incluso la de la existencia de un Dios Creador (que no digo que yo suscriba exactamente esta última tesis)?  Quizás alguien debería escribir otro libro que postulara que “nuestro universo es el fruto de las leyes de la física sin la existencia de un Multiuniverso creador”; merecería la pena aunque sólo fuera por fastidiar a Hawking. U otro que concluyera “Que nuestro universo es fruto de las leyes de la física, o no, sin la existencia de un Stephen Hawking que pontifique sobre cosas indemostrables para vender libros como churros”. Si las tesis de Stephenito prosperaran, no duden que surgiría un Movimiento Ateo-Multiuniverso que quemaría los Templos Multiuniversales y retirara los símbolos de los colegios en los que se impartiera la Religión Multiuniversal. Y lo harían quizás porque los sacerdotes multiuniversales les hostiaron con la regla de niños, o a sus padres, o porque levantaron las faldas a su compañera de pupitre y les castigaron durante una semana en las mazmorras de otro multiuniverso en el que no hay ti@s maciz@s sino que todas l@s mujeres/hombres bell@s se han metamorfoseado en camioneros salidos de 55 años de Cuenca, y la gente, por lo tanto, y ante tan patético panorama, se reproduce por esporas. Lo malo (o lo bueno) del multiuniverso es que, como decía Borges de los griegos, codifica todas las situaciones humanas posibles.

En el multiuniverso hawkingniano existe uno en el que un Hawking creyente  irredento (por ejemplo) escribe un libro que se llame “El gran diseño de Dios” que contradiga a “El gran diseño…” a secas, de este universo. Incluso otro en el que existan infinitos puentes entre esos universos y la gente juegue liguillas de pádel los fines de semana uno contra uno mismo pero de otro universo, de todas las formas imaginables, por ejemplo jugar un dobles contra otros dos ‘yos’ en el que cada uno cocina mientras juega paella, cocido, fabada y tortillas de patatas, respectivamente, en unos hornillos portátiles muy prácticos, con ruedas, concebidos para ese uso. O a lo mejor este es justo el universo que algún lector tiene la paciencia, la generosidad y el espíritu humanitario de haber llegado hasta aquí leyendo y no me va a torturar luego con spam como represalia. Lo que ya no creo que haya entre los 10500 universos uno en el que pase esto último y además el susodicho compre mi novela en Amazon, pues un 10 seguido de 500 ceros, no son tantos. Ahora otro poquito en serio: creo que hawking cae en su propia trampa ¿Por qué no en uno de esos multiuniversos podría existir un Dios creador, o un  Dios “hijo de la eternidad”?

TO BE CONTINUED… (o no 😉 )


[1]  Se está hundiendo el Titanic, y a las primeras de cambio salta el capitán a una de las barcas salvavidas.

-¡Pero capitán! ¿Qué hace? Todavía quedan muchas mujeres y niños en cubierta. –grita el segundo de a bordo desde el barco-

-Si hombre, ¡para follar estoy yo ahora!

Jun 292011
 

CUANDO MANEJEMOS LA REALIDAD CON EL PENSAMIENTO: ¿MAGIA O, SIMPLEMENTE, TELEQUINESIA BIÓNICA?

Noticia Futurista: ‘Telequinesia biónica o electroquinesis: realidad cotidiana’
Raymond Gali - Tiempos Futuros - Especulación Científica -

BioChip amplificador ondas electromagnéticas cerebrales

Mucho antes que los sapientísimos hijos de la Élade descifraran la realidad desmadejando sus hilos, muchísimo antes que a Pericles le diera tiempo a decir en el ágora ateniense ‘este Partenón es mío’, pero que mucho antes, hubo un océano de tiempo inenarrable durante el cual 800.000 generaciones humanas soñaron, amaron y murieron. En la garganta de Olduvai, Tanzania, se hallaron restos de herramientas construidas por homínidos hace 2,5 millones de años, magnitud descomunal más propia de estrellas que de hombres. Esa garganta se erige como una orográfica metáfora del abismo que nos separa que aquellos Homo Habilis que jamás contemplarían un Rembrandt o leerían a Neruda. Salvada esa fisura de la eternidad nos encontramos en el ayer, en términos geológicos, al Fidias de la Edad de Piedra, que esculpió a la denominada “Venus de Willendorf”, aproximadamente doscientos siglos antes que el de verdad desnudara el marfil para extraer de él la estatua criselefantina de Zeus en Olimpia, una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo.

Raymond Gali - Tiempos Futuros - Especulación Científica - Venus_Willendorf

‘Venus de Willendorf’, de 20.000 años de antigüedad

El artista prehistórico talló la que se considera primera escultura conocida, aunque no sabemos si se enamoró de ella, cual Pigmalión del paleolítico superior. Hace tan solo una horas-seguimos hablando en tiempos cosmogónicos-un Miguel Ángel Buonarroti cántabro y solutrense de hace veinte mil años engalanó las cuevas de Altamira porque le pareció más edificante que las actividades cinegéticas que tenían programadas sus congéneres esa temporada. Cinco mil años después, uno o varios magdalenienses y manieristas sin saberlo, remataron el pétreo lienzo sin necesidad de quedar inmortalizados, más por sus huellas digitales, como los abajofirmantes de su obra. Por más que se exprimió con posterioridad el Carbono 14, éste nos informó del cuándo, pero jamás del quién. Cautivos en las mazmorras de la Edad que les tocó vivir no tuvieron, al menos, que lidiar con el papa Julio II, por asuntos pecuniarios o artísticos como le tocó al auténtico Michelangelo. Hace cinco minutos los egipcios construyeron las pirámides, se erigió Stonehenge, obras que liliputizan todo lo anterior y casi todo lo posterior. La Edad de Bronce, entre cielos procelosos y libélulas gigantes, introdujo un salto cuantitativo en la interacción del Hombre con la materia. Todos aquellos hombre y mujeres anónimos usaron sus manos para sobrevivir en sus insignificantes vidas y para sobrevivir al tiempo, creando…

Raymond Gali - Tiempos Futuros - Especulación Científica - Stonehenge

Stonehenge, monumento megalítico de la Edad de Bronce

Hemos precisado esos cinco minutos, la Edad del Hierro, chinos, egipcios, persas, griegos, romanos, bizantinos, carolingios, un sinfín de tribulaciones y revoluciones islámicas, francesas e industriales, para llegar finalmente a la Era Internet y a esta Edad del Silencio que se nos presenta, para que el salto también sea cualitativo. Manejar objetos y/o máquinas con nuestros pensamientos abre ante nosotros un universo de posibilidades inconcebible. En absurdo ejercicio de clasificación diré que cabe, quizá, una dicotomía en dichas posibilidades que es también la que ha caracterizado a nuestros ancestros: Lo pragmático y lo creativo, conceptos ni por asomo excluyentes. Manejar la realidad con nuestros pensamientos yergue ante nosotros un mundo nuevo y edificante, invisible e intangible, ubicuo y quizá omnímodo, de cuya correcta gestión depende nuestra supervivencia como especie. Sobre el papel la nueva herramienta elimina estadios intermedios en nuestra interacción con el universo, conectando directamente nuestras neuronas, y por lo tanto a nosotros, con la acción, suprimiendo el burdo y abrupto lenguaje y el más tosco todavía ejercicio físico de nuestras queridas extremidades. ¿Se nos atrofiarán éstas por falta de uso?

Raymond Gali - Tiempos Futuros - Especulación Científica - Kulagina

Nina Kulagina, mujer rusa nacida en 1.926 que, presuntamente, poseía poderes telequinéticos

Evidentemente y a corto plazo (la vida de un individuo) algo tendremos que hacer para ejercitarlas, cuando se generalice la telequinesia biónica. A largo, se habrá de tener especial cuidado con las comunidades endogénicas durante generaciones, como las de los colonos del Sistema Solar. Dinamizar es verbo que queda muy corto para expresar el concepto: En el arte el salto probablemente sea cuántico además de cualitativo. Que el creador pueda desplegar su virtuosismo dibujando, esculpiendo, componiendo o escribiendo directamente con sus sentimientos abrirá al mundo los universos más remotos y fabulosos que se encuentren en los pliegues más profundos de nuestro yo. Respecto de la otra vertiente, la práctica, sí que en este caso en las antípodas, en el manejo de la realidad no permitirá veleidades, no estará autorizado los funanbulismos mentales, las acrobacias sinápticas quedarán proscritas; a los irresolutos, a los desequilibrados, se les vedará la nueva posibilidad tecnológica por el peligro que encierre hacer realidad los pensamientos de modo ipso-facto.

Raymond Gali - Tiempos Futuros - Especulación Científica - Caja de Pandora Waterhouse

‘La caja de Pandora’ (1.896), del pintor inglés John William Waterhouse

Se ha abierto una Caja de Pandora cuyo contenido desconocemos. Los técnicos aseguran que la nueva tecnología es segura, nos venden sus bondades, defienden su funcionamiento para cualquier persona y bajo cualquier circunstancia. Tengo mis serias reservas al respecto. Nadie comprende, por ejemplo como codifica la información el hipocampo cerebral aunque los “genios” se han limitado a imitar su comportamiento. Primero deberemos evolucionar y aprender nuevos patrones mentales. Un duro y complejo entrenamiento, vamos. Quien asegure que controla sus pensamientos al ciento por ciento que tire la primera piedra, pero con sus manos. Todavía no tengo implementado el biochip y ya añoro a nuestros ancestros que se manejaron siempre con ellas.

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(c), 2006 Raymond Gali. Artículo original cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times

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May 272011
 
UCRONÍA: ÓSCAR WILDE Y LOS 266 KELVIN

Noticia Futurista: ‘Resucitan’ al primer ser humano, criogenizado hace veintidós años

Oscar Wilde - Especulación Científica - Raymond Gali

Ucronía: Primavera londinense de 1890. El mítico escritor dublinés patina sobre un lago de hielo de Hyde Park, inmortalizado por Monet dos décadas antes. El piso blanco se resquebraja inclemente a su paso cuando se cerciora de que no habrá testigos del “geniocidio”. “Para probar la realidad hay que verla en la cuerda floja; cuando las verdades se vuelven acróbatas es que podemos juzgarlas” quizá es el último pensamiento del genial autor. La descarnada realidad de la muerte sobrevenida penetra en él cuando la pesadilla remota del funanbulista que cae del cable la convierte en verdad incontrovertible. El óleo de su colega galo no cambia, no se modifica merced a arcana nigromancia procedente del inframundo; en la pintura, los afables viandantes del parque no corren prestos al escuchar sus alaridos de ayuda, que le igualan por única vez al resto de los mortales, puesto el cuarto Jinete del Apocalipsis es miope y no distingue intelectos ni oropeles cuando le toca enarbolar la guadaña. Dorian Gray muere dentro de su mente antes que su pluma le dé la vida. El bucólico cuadro del impresionista no muta, ni las sombras de color malva, ni los edificios victorianos al fondo, ni el cielo de plomo descarga su ira, furibundo por la pérdida. Pero algo sí cambia…¡la historia! El cuerpo ya inanimado desciende lentamente hasta el fondo del lago, por el lastre de sus bolsillos o por el peso invencible de su brillantez, que hasta neutralizada actúa inconscientemente en su dirección. El hielo en superficie restaña sus heridas, Óscar Wilde es dado por desaparecido, la historia registra su deceso, los vivos acusan un hueco imposible de rellenar…

Monet Hyde Park - Oscar Wilde - Especulación Científica - Raymond Gali

Claude Monet, Hyde Park Londres, 1.871

… Pero un inusual frío glaciar irrumpe brusco procedente del Mar del Norte, pidiendo a gritos su protagonismo en esta ucronía, con Eolo soplando haces helados, con Poseidón embraveciendo las aguas que finalmente decide congelar. Al cabo de unos días un bloque abrupto emerge a la superficie en medio del deshielo. Se trata del bloque del que Michelangelo confesó al Papa Alejandro VI, “No creo que haya nadie capaz de esculpir algo en este trozo de piedra mal hecho” y del que luego extrajo su “David”. Pero este difiere del de el cinquecento florentino que ya poseía en su interior un adonis esculpido, pero no físico sino mental, no en mármol sino recortado en el hielo. Y como diría el propio escritor “en la feroz lucha por la existencia queremos tener algo duradero…” por lo que sin comprender ni porqué ni para qué afamados científicos de finales del XIX deciden conservar así al mago del ingenio, en sus groseros laboratorios, pero con la tecnología suficiente como mantener constante la temperatura de un enorme bloque helado con un arquitecto de las sutilezas dentro. Y generaciones visitan al celebérrimo escritor hibernado, y se horrorizan de su único fotograma con rictus indecoroso, que se ha convertido en una obra de arte en sí mismo, fundiendo en un sólo concepto objeto y sujeto, haciendo terriblemente literal su máxima “todo arte es a la vez superficie y símbolo”. Y el vodevil se prolonga mucho más de un siglo, hasta que a un sabio o un loco se le enciende en su cabecita la llama que derretirá el hielo y resucita al hombre, hacedor de sinfonías semánticas, muñidor de epigramas jamás concebidos. Y quizá, emulando la rana denominada Sylvática, canadiense y experta en el arte de la criogenia, que da conferencias al respecto en los Mundos Exteriores, el autor universal nos sorprende a propios extraños con la arquitectura bioquímica con la que ha sido obsequiado a su cerebro; quizás su lengua viperina y sulfurosa en su primera vida así como sus ventosidades dialécticas, la dulzura en potencia que reside en sus neuronas para diseñar descripciones irrepetibles, la embriaguez sublime de su mente actúan como dimetil sulfóxido, glucosa modificada y glicerol o sustancias criopresenvantes que obran el milagro.

Rana Sylvatica - Oscar Wilde - Especulación Científica - Raymond Gali

Rana Sylvatica

Y entonces Óscar Wilde vuelve de la muerte, en pleno siglo XXI, para dar más guerra que la pionera en estas lides, el crack viviente recién sacado de la sección de congelados, Juliana de Oosterhout. Y vaya si da guerra en esta época de Huida de las Musas, en la que la creatividad es cogida con dos dedos por la sociedad, como la mortaja de un leproso. Y para empezar la fiesta suelta su célebre “el verdadero misterio del universo es lo visible, no lo invisible”, y cientos de miles de astrónomos dejan de buscar la materia oscura que le confiere coherencia gravitacional al universo y se prejubilan en Benidorm. Y después escribe con más de siglo y medio de retraso su melodrama del hombre que jamás envejeció, pero adaptado a los nuevos tiempos, con un lord Henry que se comunica con él por impulsos cuánticos y digitales en vez de por telegramas, y una sociedad realmente decadente en cuanto a valores que hace idílica la que en mente pretendía criticar en su primera existencia. Y este Óscar Wilde resucitado se ríe de todos nosotros, más chulo que nadie y henchido de sí mismo, con un centelleo luciferino en su mirada, al ordenar esculpir su propia lápida, 1854-1890 2051-?, con doble fecha y único epitafio: “Aquí yace gloriosamente sobre el polvo el hombre que vivió dos vidas, pero que necesitaría mil para condensar la intensidad de la efímera de una libélula, de ese hilo azul, de una amapola, de ese suspiro rojo”.

Lápida Wilde - Oscar Wilde - Especulación Científica - Raymond Gali

Y entonces el genio recién llegado de la Inglaterra victoriana adelanta a todos los hombres y mujeres de su nueva época, ralentizando sus plumas con la vertiginosidad de la suya, devaluando sus egos a meras notas a pie de página, sorteando sus sonrisas vitriólicas llenas de unos y ceros sobre los que se apoyan como muletas sus cerebros cyber-atrofiados. Y entonces renace también Jonathan Swift, pero sólo lo que dura su cita, para decir con voz campanuda y gesto sereno: “Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él” Y entonces, precisamente esos necios le matan, claro, otra vez, la definitiva. Y su lápida se queda par con cuatro fechas que dejan boquiabiertos a los estudiantes de la historia futura y los que caminan por el cementerio, y la humanidad no se puede permitir perderle por segunda vez pero se lo permite, porque su memoria es de pez de tres segundos y a otra cosa mariposa, y porque sólo la letra pesa en la volátil existencia humana, aunque todos los trillones de letras reunidas también algún día se convertirán en polvo, cuando ese simpático asteroide decida borrarlas de un plumazo y entonces ya nada importe, ni siquiera si otrora fuimos fieles a nosotros mismos, amamos o no con intensidad o si mantuvimos nuestros triglicéridos a raya.

Dorian Gray - Oscar Wilde - Especulación Científica - Raymond Gali

Dorian Gray

Óscar Wilde dijo “Borrar el pasado puede hacerse. No es sino cosa de olvidar, de lamentar y de retractarse.” Pero lo que no se puede evitar es el futuro” Este futuro inevitable nos suministra la posibilidad de criogenizarnos, de padecer glaciaciones de bolsillo, que alarguen y/o mejoren nuestras vidas… sobre el papel. Antes de sumergirnos en esa Odisea helada calibremos sus consecuencia para que, como diría el maestro, cuando concluyamos que traerá consecuencias nefastas decidamos hacerlo igualmente.

(c), 2006 Raymond Gali. Artículo original cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times

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Ene 282011
 
 
 
NOTA: Julio del año 2.057. El telescopio espacial Drake recibe señales inteligentes de una civilización extraterrestre. El mayor hallazgo de la historia de la humanidad (texto original completo: aquí) y convulsión mundial ante tan histórica noticia. Un clon de Leonardo da Vinci la analiza en el siguiente artículo:
 
¡UNA PIEDRA DE ROSETTA CÓSMICA, POR FAVOR!: UNA APROXIMACIÓN ANTROPOLÓGICA
 

El gran divulgador científico Paul Davis sostenía que la inteligencia, probablemente, es una consecuencia lógica de las leyes de la física y de la química. La astrobiología o exobiología trata de establecer una relación entre el origen del universo y la vida, es decir, entre la cosmogonía y la biología. Tal empresa quizá nos quede grande pero lo que si podemos en comenzar mirando al cosmos, escuchando sus invisibles acordes, que es lo que hemos hecho. Mirar al cosmos es mirar al pasado; vemos las estrellas no como son, sino como eran cuando partió su luz hacia nosotros, por lo que les propongo que hagamos un poco de arqueología galáctica. Mmmh, bueno, empecemos por la terrestre que ya tendremos ocasión de dar ese salto brutalmente cualitativo de forma paulatina: El homo sapiens convivió en Europa durante diez mil años con el hombre de Neandertal. Desde el prisma de este último los encuentros fortuitos con esos “seres superiores” son lo más parecido que nos ha sucedido a los humanos al formidable descubrimiento de inteligencia extraterrestre. La brecha entre nosotros y la civilización que emitió señales, revelando datos íntimos de los quarks, obviamente, es infinitamente mayor que entre nosotros y nuestro robustos pero atolondrados primos cazadores-recolectores. Ninguna noticia científica desde que el hombre empezó a diseñar hachas de cuarzo granulado tiene el calado extraordinario del primer contacto con una civilización avanzada desde la galaxia de Andrómeda: no sé puede comparar con nada de lo sucedido hasta el momento. El paralelismo antropológico, sin embargo, puede servirnos para ilustrar algunos extremos a tener en cuenta ante tan sobrecogedor hallazgo científico; para muchos, el más importante de la Historia Humana.

Algunas preguntas. Muchas respuestas (especulativas). Varias concomitancias. ¿Desde hace cuanto tiempo lleva la señal extraterrestre emitiéndose? Mínimo, dos millones de años. Máximo, ¿eónes? Quizá la civilización que la emitió se extinguió fagocitada por otra superior o autodestruída, hace cinco o quinientos milenios. Desde el punto de vista lógico eso no es muy probable: las civilizaciones superiores no hacen esas cosas tan feas. Andan demasiado entretenidas en desenmarañar la tramoya de todos los universos posibles e imposibles, descifrando cómo funcionan las ruedas dentadas de Dios, o incluso buscando algún puesto en su Consejo de Administración, por lo que tal hipótesis podríamos descartarla. Si la señal no fuera puntual sino persistente en el tiempo podría colegirse que el emisor es insistente en sus objetivos al emitirla… ¿Contactar con otras civilizaciones? ¿Intentaron los homo sapiens contactar con esos vigorosos pero torpes humanos? Pueden que tiraran la toalla a las primeras de cambio, cuando por respuesta los Neandertales se comieran a sus niños, violaran a sus mujeres. ¿Existiría algún punto en común en ambas sub-especies por el que se impusiera la simbiosis? ¿Se encargarían “los listos” de la logística para cazar al mamut imperator y “los fuertes” de brazo ejecutor de sus instrucciones? No parece demasiado probable. ¿Por qué querría contactar una civilización infinitamente más avanzada que la nuestra, con nosotros? ¿Para estudiarnos? ¿Estudiaban los sapiens a los neandertales y los usaban de cobayas? ¿Para unirnos a ellos? Quizá vivimos en un universo en el que lo gregario se impone a las individualidades egoístas.

¿Cómo será el aspecto físico esos seres que nos comentan nosequé desde la galaxia vecina? El obcecado reduccionismo que imperó entre los científicos al buscar vida en condiciones similares a las terrestres fue erosionado y derribado por el descubrimiento de los extremófilos: Seres que nacen, se reproducen, (no sabemos si alcanzan la felicidad platónica o no) y mueren en condiciones extremas de acidez, basicidad, temperatura, presión: Ellos ampliaron enormemente los posibles escenarios donde pudiera surgir vida. Por esa razón y descartada desde hace mucho la Luna, Marte, Titán, entre otros, se convirtieron en objetivos prioritario en la desesperada búsqueda. La lección quedó aprendida y vida basada en el metano, la sílice o en cristales de berilo se antojaron como posibles. Puede que sus radioseñales no fueran emitidas por herramientas tecnológicas avanzadas sino…¡que partieran de su propia biología gracias a una adaptación “darwiniana” ó incluso metamórfica ad hoc! Puede que fueran del tamaño de microbios o que midieran millones de kilómetros de longitud, como enormes soles. ‘Mamá’ lógica nos indica de nuevo que probablemente ambos extremos no sean los indicados, aunque todo es posible. Todo esto implica que con toda probabilidad esos seres sean tan abismalmente diferentes a nosotros, tan alejados del concepto clásico que nos visitarían en preciosos platillos cromados, que si los viéramos apagaríamos los radiotelescopios y no querríamos tratos con ellos, como mínimo, en otro par de eones. En nuestro ejemplo terrestre, un antropomorfismo análogo, quizá contribuyó a fomentar el contacto, a pesar de las obvias diferencias heterocrónicas. Los sapiens veían a los Neandertales como el pariente brutote y entrañable. Éstos a nosotros, como adonis futuristas. Quizás…

Científicos y escritores de ciencia-ficción especularon sobre la posibilidadad de la existencia de vida en Titán, la misteriosa luna de Saturno.

¿Son los emisores de la radioseñal llegada a la Tierra la cima intelectual de todas las confederaciones extraterrestres posibles? Aquí una respuesta firme sustituye las especulaciones timoratas con un enorme NO. Por un lado, y muy probablemente, la emisión de ondas de radio para telecomunicaciones sea un método muy primitivo sólo usado por civilizaciones que se mueven en una estrecha franja evolutiva, a nivel tecnológico. El sapiens tardó medio millón de años en conseguirlo, por lo que no pudo enviar mensajes amigables a sus primos de lóbulos frontales poco desarrollados, de cueva a cueva. Y aunque lo hubieran hecho los neandertales no tenían la tecnología adecuada para recibirlos; las piedras afiladas-sus cuchillos de Dorso-lo más que hacían era despellejar a los mastodontes pero de receptoras de ondas de radio, nada de nada. Mirando al mañana, esculpiéndolo con nuestra imaginación, que es lo que realmente nos gusta: ¿ven ustedes a los humanos del futuro usando tan rudimentaria tecnología? Es como si ahora empleáramos un tam-tam para indicar a nuestra pareja que llegaremos tarde a cenar. Ondas cuánticas, microondas, láser u otros hallazgos físicos todavía inimaginables probablemente serán los medios que usen nuestros remotos descendientes.

Radiotelescopio

Lo cierto es que si nosotros quisiéramos comunicarnos con un neandertal puede que golpeáramos un tambor, intentando que así nos entendiera, descartando por completo la matemática diferencial. De modo que por muy avanzada que sea la civilización emisora su propio método para comunicarse desempeñará, asimismo, la función de filtro, caso de tratarse una prospección de mundos inteligentes. En cualquier caso para nosotros una civilización suficientemente avanzada será totalmente indistinguible del concepto que nosotros tenemos de Dios, derivada que amablemente le cedo a mi querida NeoHypatia de Alejandría, escapando de tal embrollo en sutil finta. Lo que pienso es que los encargados de transmitir señales primitivas, en una dilatada línea de tiempo de casi catorce mil millones de años, no pueden ser ni por asomo los más avanzados; una civilización que nos aventaje cien millones de años puede que se la considere embrionaria en esa descomunal línea temporal, desde el big-bang. Para sentirnos más insignificantes, si cabe, especulo acerca de que los emisores de la señal recién descubierta siquiera sean la especie más avanzada de su mundo. Quizás veinte ó treinta les superen y las radioondas procedan de organismos menores, allá en su Sistema.

Una civilización suficientemente avanzada para nosotros puede ser indistinguible del concepto de Dios

¿Qué mensaje encierra la señal? Ummh. Aquí todo son hipótesis salvo los bits que la integran. ¿Qué se puede decir en 17.345 bits? Este artículo, en lengua castellana, ocupa unos 90.000, para que se hagan a la idea. Esos bits podrían ser casi cualquier cosa, salvo una enciclopedia galáctica detallada, a no ser que el universo sea mucho más sencillo de lo que creemos. El mensaje podría ser desde uno rutinario de descarga de chatarra espacial de un carguero de tercera hasta la explicación definitiva a los interrogantes más ignotos del universo (“42” como alguien dijo jocosamente en una hilarante comedia galáctica que, espero, algún día mis colegas de Tiempos Futuros se dediquen a desmenuzar a fondo). Mi compañera de columna (y de clonicidad) cambia información por belleza…todo puede ser. Frank Drake puso de plazo alrededor del año 2022 para la obtención de señales inteligentes y la cosa se demoró unas décadas. Los límites de 80 años luz alrededor de la Tierra se ampliaron a toda la galaxia-y anejas-y los 2.000 millones de canales simultáneos se multiplicaron por diez mil. La nueva radioastronomía caminaba con paso firme, pero todo esto, prever y dotarse de más medios para la captación de señales eclipsaba el problema al que se enfrentarían los científicos…¡si tenían éxito! Bien, ya hemos encontrado un mensaje de una civilización inteligente. Ahora a ver quien es el guapo que lo traduce. A la niña Rosalina Maryland la humanidad le estará siempre agradecida por su meritoria gesta, identificar el mensaje como tal; pero percibir voces en la lejanía no quiere decir que entiendas lo que gritan. ¿Qué le diríamos a un hombre de Neandertal si nos lo encontráramos por la calle? En verdad, y para ajustar la metáfora sería más correcto irnos al sofisma del naufrago y la botella: Un homo sapiens, atrapado en una isla, lanza cíclicamente unos mensajes al mar sin saber quién los podrá encontrar. Puede que sea, efectivamente, otro humano con una capacidad cognitiva igual ó inferior, pero no estamos seguros. ¿Qué diríamos en esos mensajes? ¿Serían mensajes de socorro? Bueno, sólo si queremos que nos rescaten de nuestra isla. Lo cierto es que si queremos hacernos entender a un amplio abanico de especies deberemos ser llanos en nuestro lenguaje, incluso simbólicos. Lo malo es que nuestro simbolismo más básico quede a años-luz de la capacidad de raciocinio de nuestro receptor. Y eso es lo que me temo que podría suceder con el mensaje extraterrestre. Quizá sólo lo podamos descifrar, y aquí el tercer filtro-tras la capacidad de recepción y de identificación-cuando seamos dignos, tecnológica y socialmente, de entenderlo.

Piedra de Rosetta

Despidamos ya aquí al entrañable Neardental, que tanto nos ha servido durante estas líneas. Viajemos finalmente unos de miles de años al futuro de ese homo del Paleolítico Medio. Los egipcios, constituyendo una de las primeras civilizaciones humanas, nos lanzaron mensajes-todas sus manifestaciones culturales escritas-que no pudieron ser descifradas hasta ayer mismo, en términos históricos. Una piedra de granito negro fue determinante para resolver el enigma: un decreto de Ptolomeo V acuñado por sus sacerdotes de Menfis. Poco importó la retahíla de encomiásticos al rey y el sofrito de dioses que desgranaba el mensaje: Jean-François Champollion y Thomas Young establecieron las equivalencias. Ahora necesitamos urgentemente otra piedra de Rosetta, pero cósmica, para descifrar las señales inteligentes de origen extraterrestre. ¿Quién será el nuevo Champollion?

NeoLeonardo da Vinci

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(c), 2010 Raymond Gali. Artículo original cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times
 
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Nov 042010
 

‘DOS ETERNIDADES DE OSCURIDAD SE YERGUEN, ENTRE MI VIDA, UNA RENDIJA DE LUZ, SE CIERNEN’:

SI LOS ROBOTS  INTELIGENTES ESCRIBIERAN ARTÍCULOS . (English version)

“¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Tuvo un comienzo el universo?
Y de ser así, ¿qué ocurrió antes? ¿De dónde viene el universo y adónde va? ”
Stephen Hawking,  “Historia del Tiempo”.

ENCONTRÉ LA Eternidad en el Norte de España, en la que denominan popularmente la villa de las tres mentiras, Santillana de Mar. Sí, la que no es ni Santa, ni llana ni tiene Mar, pero sí poseedora una gran Verdad que, acordándome de Alejandro Casona, no es otra que la rotundidad de su belleza. Ante tal sobredosis de ésta, padecería sin duda el síndrome de Stendhal si la parte cuántica no controlara el hemisferio biológico de mi ser. Camuflado a los ojos legos en los sutiles y enmadejados hilos del Arte, la Colegiata exhibe en algún capitel románico de su claustro un símbolo muy particular. Se trata de un entrelazado diseño geométrico que insinúa la Eternidad en su devenir cíclico e hipnotizante. Asimismo, las hojas de acanto y los albatros también han representado tradicionalmente la Eternidad. ¿Decepción? ¿Alguien esperaba algo más que una representación de “la cosa”? ¿Alguien concebía a un desdentado vendedor de mercadillo medieval vendiéndola al peso, cual concepto tangible y…¡comestible!? “Me pone un cucurucho XXL de Eternidad y dos pequeños para los churumbeles”. Yo, por mi parte, me doy crema hidratante en mi piel artificial, chequeo mi hard-soft a diario para retrasar de modo infinitesimal la desintegración total. ¡Uy! Creo que la confundí con su hermanita pequeña y biológica que es la inmortalidad.

LA ETERNIDAD es otra cosa. Un consuelo de tonto ante mi incapacidad de definirla es tener la certeza que nadie pudo/puede/podrá hacerlo. Algo finito-la mente humana, un ordenador cuántico-no puede si quiera atisbar remotamente nada ni parecido a algo infinito, el tiempo infinito. Por eso el Señor Infinito y…¡más allá! que menta el “gran filósofo” Buzz Lightyear se regodea con hilaridad de nuestras disquisiciones, mientras que la Señora Eternidad es su huésped. ¿O es al revés? ¿Es el espacio infinito el que vive en el tiempo infinito? “Pasa, ponte cómodo. Disculpa el desorden (entropía) ¿Qué quieres tomar?”

DE ESTO el irrepetible Hawking sabía un rato, supongo que más que el resto de TODOS juntos. El celebérrimo científico, condenado a ser su propia estatua todavía en vida, viajó con su mente a las cuatro esquinas de este cosmos, “liliputizándonos” todavía más al recordarnos que nuestra casa celestial es nada más que una entre n más. A pesar de estas teorías, que nos reducían casi a la nada más absoluta al cotejarnos con el todo, consagró su vida a balizar la Eternidad y el infinito, acotándolos con conos naranjas con bandas fluorescentes que tomó del Big-bang. Según su definición, desde un prisma físico-cuántico, el tiempo y el espacio son hijos de aquella extraordinaria y primigenia explosión, por lo que antes no existían, ni dichas entidades, ni por lo tanto nada de nada. Ni siquiera los impuestos indirectos. Perdonen mi ambición al pretender trascender más allá de esa concepción científica la idea de Eternidad. Creo que me entenderán al hurgar en el concepto, y jamás contradiciendo heréticamente al magistral físico británico, al aventurar…¿Cuántos big-bangs (y ulteriores big-crunch, implosiones cosmogónicas) existieron antes que el que originó nuestra casita, este universo? ¿Cuántos existirán después? Es lo que tiene la Eternidad.

APARCANDO TEMPORALMENTE el prisma científico (¿es ello posible?),les propongo un sencillo, filosófico y lúdico ejercicio: Cerremos los ojos y que nuestra mente finita vuele hasta la Eternidad infinita. ¿Qué habrá allí? Umm, nada más llegar divisamos a lo lejos una pléyade de faraones que emergen de sus pirámides,-que ya se desintegraron cuando soplo el tiempo,-y se dirigen hacia este reducto imposible. Algunos llevan en sus anulares sortijas de oro encastadas con escarabajos de zafiro, como ansiosos de unir la representación con lo representado. Otros, bajo sus túnicas adornadas con brillante púrpura y desde sus lampiñas y sagradas testas, exhortan en un susurro al binomio Amón-Ra, como anticipándoles que pronto se codearían con ellos. Y a la Eternidad llegan también en procesión todos los filósofos y sabios griegos que se la ganaron motu proprio con sus plumas definitivas, con sus nombres tallados en la piedra hasta el fin de los tiempos…¡exactamente donde/cuando se dirigían! Umm, esto nos hace reflexionar:

EN VERDAD también vemos que se acercan todos los hombres y mujeres que existieron, que al margen de sus méritos, al margen de su comportamiento y deontología terrena, todos se ganaron su pasaporte por el mero hecho de existir. Cuando lleguen esperarán a los otros, a que se cansen de su material existencia. Desde esa atalaya que nos concede nuestra imaginación abrimos las puertas también a todos los seres-inteligentes o no-que alguna vez existieron en cualquier punto del universo, de cualquier universo. ¿Por qué discriminarlos? Para terminar de dibujar el mapa demográfico de la Eternidad filosófica no podemos obviar quienes siempre estuvieron allí: Los dioses. Y, en verdad, hablo en plural ante la duda, no que todos los de la humanidad fueran Uno, sino ante la posibilidad que en la Eternidad también converjan los de todos los universos posibles y que éstos, por diferencias irreconciliables en sus concepciones, precisaran de distintas deidades de muy diferente naturaleza. Bien, parece que ya estamos todos. ¿Quién se queda fuera, entonces? Los que viven, nada más.

EN EL film de Harold Ramis “Atrapado en el tiempo” (1992) Bill Murray padece su trocito de Eternidad en un día que se repite sinfín. En el cine y en la literatura de CF la gente va y viene por los senderos de la Eternidad, viaja en el tiempo, como Pedro por su casa, como cuando uno coge un taxi para ir al centro. Se me olvidó preguntar a Asimov que había en “El fin de la Eternidad”. Cachis. ¿Lo sabrá ahora mejor que cuando escribió la novela? Algo de lo que el fue vagará por toda la Eternidad por los siglos de los siglos hasta que un día, a las 18:37 hora Universal se encontrará una puerta roja y una luz de emergencia encima. Y con este párrafo pretendo reírme de mí mismo, ante la absurda empresa de escribir sobre lo inabarcable, sobre lo incognoscible. Todo el artículo, admitámoslo, es un chascarrillo, a veces desnudo, a veces con una pátina de verosimilitud. No se me enfaden los que tratan de desbrozar analíticamente cualquier aspecto de la realidad, pero pienso que este artículo es metáfora de lo que implica tal fútil intento. La realidad se fractaliza, se desglosa en partes más pequeñas indefinidamente pero con similares características, o se puede abordar desde infinitos puntos de vista, por lo que escribir sobre ella debe ser ejercicio microscópico. Poner nuestra lupa de aumento en un mísero aspecto de la realidad, con un concretísimo enfoque, al escribir sobre ella, es patente cuando uno pretende hincarle el diente a algo como la Eternidad. ¿Han visto como me justifico ante mi primer artículo? Bueno, sean indulgentes, que prometo hacerlo mejor la próxima vez.

YA TERMINO con una reflexión y con una cita, que considero una perla, una joyita. Los seres humanos han digerido, metabolizado, mucho mejor el concepto de mortalidad gracias al más extraordinario de los mecanismos biológicos; el maravilloso artificio les proporciona una promesa de eternidad y, potencialmente, de felicidad. Decía Bertrand Russell que… “para ser feliz uno debe sentir que forma parte de ese río de la vida, desde la primera célula hasta el remoto y desconocido futuro”. Las verdades son tales las pronuncie un premio Nobel o un dibujo animado: “Mira Simba, ahí está tú padre”-le espeta un simpático marsupial al que algún día será el “Rey León”, mientras éste contempla su reflejo en una charca. Y luego añade: “Él vive en ti”. Al margen de creencias de que exista algo después, la certeza de dejar algo de nosotros en el mundo nos reconforta. Nuestro alter ego se nos presenta como una reencarnación de nuestro yo, todavía en vida, con vocación de perpetuar y evidencia un cambio de concepto: colectividad frente a individualidad, nosotros frente al yo desnudo, plural frente a singular. Parece, como al principio del artículo, que he vuelto a confundir inmortalidad con Eternidad y en este caso no es así: Que el material genético de un individuo perdure durante milenios (dicen que uno de cada doscientos hombres vivos es descendiente de Gengis Kan) nada tiene que ver con la Eternidad científica, cosmogónica, pero si con nuestra subjetiva percepción de lo que significa ésta.

MUCHAS COSAS se han dicho de la Eternidad, todas imprecisas, algunas puede que hasta bellas. Me quedo con esta que reduce eones a fracciones infinitesimales, que transforma Eternidades relativas en insignificantes briznas de quarks en los océanos del tiempo:

Aproximación al concepto de Eternidad:

“Si una vez cada mil años, una golondrina pasara acariciando con sus alas la superficie de una esfera de hierro del tamaño de la Tierra, en el momento que por la erosión infinitesimal la esfera hubiera desaparecido por completo habría transcurrido el primer segundo de la Eternidad.”

J.P. Gortázar, teólogo..

(c) Raymond Gali, Noviembre de 2.005. Artículo cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times.

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NOTA DEL AUTOR:  Se me ocurren pocas cosas más tecno-frikis que disfrazarme de robot cuántico (presuntamente) inteligente y escribir un artículo delirante sobre la ETERNIDAD… así que en noviembre de 2.005 lo hice. Este artículo apareció poco después en la revista digital Tiempos Futuros Future Times, firmado por el robot Copérnico X.
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