May 212010
 
MEMENTO (2000) Ó CUANDO EL MONTADOR SE FUMÓ DE TODO
“Tengo que creer que cuando mis ojos están cerrados el mundo sigue ahí”
“Todos necesitamos recuerdos para saber quienes somos”
“El presente es trivial y lo apunto en jodidas notas”
LEONARD SHELBY

Memento” es un delirio asombroso, un accidente del montador, un dejà vu antitético, un puzzle inverso, una genialidad inventada ¿bajo el efecto de psicotrópicos?, un juego interactivo para la mente, una película bidireccional: El espectador se convierte en un personaje más de la película pues es el que ensambla la historia, codeándose con los protagonistas para obtener su objetivo. El filme cuenta con dos particularidades que se amalgaman alumbrando una obra extraordinaria, al margen de oropeles (Globo de Oro y dos nominaciones al Oscar). La primera no es más que lo increíblemente original del planteamiento:

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Sammy Yankies se escribía un montón de notas pero no le servían”. “Lesión en el hipocampo por accidente de tráfico. No creaba recuerdos nuevos, no podía recordar nada más de dos minutos y podía hacer cosas complejas que hubiera aprendido antes del accidente”. Dicen que los entomólogos, de tanto estudiar a los insectos, terminan pareciéndose a ellos, en sus costumbres y en su fisonomía. Leonard Shelby, inspector de seguros, estudió su caso y terminó por convertirse en el objeto mismo de su estudio: (1)Un hombre con la capacidad de recordar amputada y que recurre al autotatuaje, no sólo para sobrevivir, sino para desenmarañar el asesinato de su mujer. El laborioso procedimiento de cómo él va construyendo la verdad, casi artesanal, es para quitarse el sombrero. Lenny quizá fue castigado por Mnemósine, diosa de la memoria en la mitología griega, pues con ella todavía intacta hizo lo imposible para que el señor Yankies no cobrara un centavo del seguro.

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Cuando nos dirigimos hacia el futuro las posibilidades infinitas, como los senderos que toman los afluentes de un río pero, cuando lo hacemos atrás, remontando las aguas del tiempo, nos encontramos con único ramal, una sola posibilidad. (2)En “Memento” se invierte el principio de causalidad y se cuentan primero las consecuencias y luego las causas que las originaron. Y en medio el cerebro del espectador echando humo para deducir los “porqués” teniendo delante los “qués”.  La solución al jeroglífico la encuentra en la última pantalla, que es la primera pues la pelí está al revés, es decir que sucede como en los cuadernos rompecocos de juegos de la mente que compramos en los quioscos. Los últimos serán los primeros, primero las lágrimas y luego el tormento. Nos encontramos ante un singular thriller psicólógico orillando la ciencia-ficción, con una estupenda banda sonora a cargo de David Julián (“El Truco Final” 2006), perfecta fotografía (Wally Pfister), basada en una historia cuyos mimbres enlazó magistralmente el hermano del director, Jonathan Nolan. Este, Christopher, se inmortalizó en el cielo de los cineastas nada más concluir su rodaje: Acababa de crear un objeto de culto. Sin artificios digitales, si la película fuera un juego sería sin duda uno de construcciones de Lego, cuyo montaje es totalmente poliédrico (“Que grande es el cine”) y la clave de su éxito. Si fuera una forma geométrica se podría representar por un alambre retorcido que presenta múltiples bucles. Ya se había hecho antes pero Tarantino cogió un hacha ensangrentada y troceó el orden cronológico de su “Ficción Pulp”, de forma magistral: Desde entonces hasta “Memento” no habíamos visto hacerlo con tanta genialidad. Ambas, aportaciones indispensables a la historia del celuloide: Si no hubieran sido ellos en 1994 y 2000 otros genios del futuro, tarde o temprano, hubieran tenido que rodarlas.

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Guy Pearce, en el papel de Leonard Shelby, (El poli listo de L.A. Confidencial ó el viajero de La Máquina del Tiempo) realiza un trabajo impecable al que es difícil ponerle algún “pero”. Su metamorfosis, de avezado Inspector de Seguros a hombre “sin disco duro” a una piltrafa mental, es perfecta. En su nuevo estadio, y siguiendo con el símil informático, dispone tan sólo de una memoria “RAM”, es decir, que borra o resetea su contenido cada vez que se apaga (duerme). “Utilizo los hábitos y la rutina para poder vivir” “Es difícil vivir así, casi imposible” “La memoria no es fiable” “La memoria puede cambiar la forma de una habitación o el color de un coche” “Aprendes a confiar en tu letra” “Hechos, me baso sólo en los hechos” (plasmados éstos en orden cronológico y en blanco y negro en una conversación telefónica). Estas frases, extirpadas del protagonista, dan cuenta de su modus vivendi, tras aquejarle la enfermedad que en psiquiatría se denomina Perdida de la Memoria Reciente. Lo inmediato, el “all we have it’s here and now” (sólo tenemos el aquí y el ahora) del “Up where we belong” de Joe Cocker, lo inmediato, es el tesoro más preciado de Leonard “Lenny” Shelby. Pero tal estadio debe ser algo parecido a lo que nos reserva el infierno: “¿Cómo puedo cicatrizar mis heridas si no siento el paso del tiempo?”. Más que un drama la película es un dramón descarnado, disfrazado de thriller alternativo; lo que pasa es que no lo parece porque la cabeza de ninguna chica es la que está en esa caja y la enfermedad que presenta es aséptica, inane, sin color, olor, ni sabor. Nada de metástasis galopantes…aunque quizás algo peor: Nos quitan la memoria y nos quitan todo. El Alzheimer es la desintegración del ser, del yo. Nuestros recuerdos, son lo peor y lo mejor que tenemos. Somos nosotros. La fragilidad humana queda de relieve, quizás como pocas veces en la historia del celuloide. “Ese es quien eras” le dice el excelente actor Joe Pantoliano (Tedy), desde su inquietante papel.

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Como decía al comienzo es el espectador quién, en verdad, tiene que montar el film en su mente por lo que no descartemos que algún espabilado pidiera a la productora su parte proporcional de la recaudación. Y quizás se le ocurrió la idea porque en la movie sus (pocos) protagonistas se mueven en un sórdido mundo del hampa, de pistolas, en un mundo sin ley, marginal, de casas en ruinas en las afueras donde uno ajusta sus cuentas al margen de la poli. “Deshazte de él” es la consigna. La traición y la soledad son los espacios naturales donde evolucionan los diferentes personajes, de gatillo fácil y pocas palabras, que no tienen ningún escrúpulo para mentir, timar, chantajear, manipular, vengar o dejar a quien sea viendo “como crecen las flores desde abajo antes de que se enfríen sus pisadas”. Sin embargo, en casi todo ellos asoma, entre esa turbia maraña que define lo peor de la condición humana, algo de piadoso, algo de lo mejor de nuestra condición, que en principio de eso también hay, ¿no?: (El del motel que le acaba de timar: “La próxima vez que pague pida un recibo”. Lenny le dice a la mujer de Sammy Yankies lo que quiere escuchar…). El filme es una extrañísima historia de una venganza en la que tú ya sabes si se consuma y cómo, incluso el quién. Desconcertante. Una extraña sensación.

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Y siguiendo barriendo para casa, el tema de la memoria, de los recuerdos, del paso del tiempo es casi consustancial, ha ido de la mano siempre, al de la historia del arte, cualquiera que sea su manifestación aunque en especial en el cine y la literatura. De las miles de obras que abordan implícita o explícitamente el tema recomiendo tres pequeños cuentos, además del que conduce el anterior enlace, Vivir es llegar, Morir es VolveryRecuerda que Olvidaste”. Los encontrarán a una distancia de un solo golpe de clic en esta misma revista y que tienen mucho que ver con el desarrollo del film que comentamos hoy, “Memento”. Muy recomendables: recuérdenlo, tatúenselo en un lugar visible. Aunque lo del boli “bic” y la aguja no me parece muy higiénico, la verdad.

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Hablando de tatuajes éstos, junto a sus fotos y anotaciones se convierten en las neuronas no operativas que le fallan al cerebro del protagonista, en su prolongación. Aunque…, ¿no nos pasa a todos lo mismo? Piensen que, en general, de un viaje del que carezcan de recuerdos físicos, material gráfico o escrito sólo recordarán cuatro tópicos y, a veces, ni eso: Quizás nunca existió. Lo que sucede con Leonard Shelby es lo mismo pero a escala “cronomicroscópica”. Sus días son nuestras décadas a nivel cognoscitivo. De repente puede amanecer en medio de un aparcamiento corriendo paralelo a un individuo: “¿Me persigues o te persigo?”. O al lado de una bella mujer sin saber ni quién es ni cómo ha llegado hasta ahí (¿no es esa una fantasía sexual muy común?) Ella, la nebulosa Carrie-Anne Moss (Nataly): “La próxima vez que me veas te acordarás de mi? Yo creo que si (…se engaña a sí misma aunque el niega con la cabeza)” Quizás por rabia añade: “Aunque consigas vengarte no lo recordarás”. Pero Leonard Shelby lo tiene muy claro: “El mundo no deja de existir cuando cierras los ojos”.

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Y para muestra un botón. Pongamos el microscopio sobre un simple detalle argumental deslumbrante, dedicado especialmente a los que dicen que “Memento” no valdría nada si hubiese sido narrada en un orden cronológico convencional: La mujer de Sammy Yankies, diabética, decide desesperada por la enfermedad de su marido resolver definitivamente la situación. ¿Cómo? No sé lo diré por si no han visto esta obra maestra pero sí diré que el mismo método de resolución es, al tiempo, la prueba definitiva de que la situación es insostenible. Ingeniosísimo es una palabra que se queda corta. Chico, es que a veces las neuronas, más que hacer sinapsis entre ellas hacen fuegos artificiales. Para rematar la faena Jonathan Nolan realiza un doble salto mortal, pues “el malo” usa lo ocurrido para hacer creer a “Lenny” que…¡un momento! Si han cometido el pecado de no ver “Memento” es este el momento de redimirse. Ah, dos veces, es lo obligado pero, no se preocupen: Las sensaciones serán diferentes. En la primera hilvanarán y en la segunda podrán realizar el pespunte, e incluso, un bordadito muy mono. Sin decir nada sustancial, más miel en sus labios, otro botón: ¿Quién mató a Jimmy Grans, novio de Nataly? Se trata de la última persona que un espectador civilizado y curtido en mil pelis imaginaría. Ya saben, a verla de cabeza.

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Para acabar una recomendación y dos tonterías: Si la película se ve en casa háganlo del tirón o infieran una muesca donde se abandonaron el visionado en las interrupciones. Si no lo hacen así es materialmente imposible saber donde se quedaron por la estructura inversa con la que se narran los acontecimientos. Va la primera tontería: Los jefazos, el gran poder que mana “de arriba”, que sugirieron que realizara la crítica al revés, supongo que por joder, con perdón a los niños que estén leyendo esto. Por ese mismo motivo presenté lo que acaban de leer y dije, simplemente: “Si aplicas la inversa a algo inverso…¿cómo se queda? Segunda: ¿Se imaginan que todo fue un gran error en la sala de montaje? ¿La cara de idiota que se nos quedaría sería parecida a la que tuvimos al ver “Memento”?

(c), 2010 Ramón Galí. Crítica cinematográfica cedida por la revista Tiempos Futuros Future Times.
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GRACIAS POR TUS COMENTARIOS

  4 Responses to “Memento (2000) ó cuando el montador se fumó de todo”

  1. Lo de dormirme, es que durante un tiempo estuve yendo viernes al cine, estuviera como estuviera y ya podía ser la mejor película del mundo que si Morfeo llamaba…
    El problema que tengo al poner los comentarios es que la leo un día y busco un rato mas adelante para comentar, Lo de la alusión a la memoria, fue la impresión que saqué de la lectura. Pero es que es lo que decimos: de una buena película se pueden sacar tantas conclusiones…

  2. LA proxima este fin de semana. Una de romanos… Saludos

  3. José Alfonso,

    Gracias, como siempre por tu comentario. Qué bueno que te durmieras, jajaja, ¡eso es concentración! La verdad es que por lo desconcertante creo que es peli de al menos ver dos veces, a ser posible medio despierto, jaja.
    Es verdad lo que dices del director: cosa que toca, cosa que tiene algo muy especial.
    Acertado también lo de comparar la memoria “de pez” con la situación de hoy en día. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Qué importante es tener memoria, para lo malo y para lo bueno… Por eso, por abordar un tema tan importante, desde el prisma de una enfermedad neurológica, creo que además de montaje “inverso” es el gran acierto de “Memento”.

    Tengo que volver a ver ‘Priscilla, reina del desierto’, que recuerdo que era buena pero casi nada más. ¿Me estará ya fallando la memoria? Chiste facilón: me tatuaré que tengo que volver a verla.

    Un abrazo.

    Ramón

    PD: No has sacado más críticas, ¿verdad?

  4. Brillante como siempre. Película cuyo principal atractivo reside en la idea del montaje. El director, de los mas brillantes de la actualidad obliga al espectador a ni pestañear (he de confesar que la primera vez que la vi, de la concentración me dormí). No te pierdas su primera película: ‘Following’. Esta o estaba por el emule.
    Me gusta la asociación de lo que le sucede al protagonista con lo relativo que es todo hoy en dia. Con lo frágil de la memoria y en como nos afecta en la vida diaria. En como ello afecta la relación entre los personajes. Es curioso también lo del principio de causalidad. Vemos primero el efecto y luego analizamos que ha podido llevar a ello
    Añadir el papel de Guy Pearce en ‘Priscilla’, y destacar la fotografía, casi en tonos sepia a modo imagen de archivo sobre la vida del protagonista. Esta se hace mas evidente según va avanzando la película..
    Añadir a Iñarritu como autor que juega con la variable del tiempo en sus obras.
    Saludos

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